Actividades humanas afectan a las ballenas

26 de agosto de 2013 - 00:00

El Ministerio del Ambiente (MAE) informó que tres ballenas jorobadas quedaron varadas en Puerto Bolívar, isla Puná y Engabao, durante julio y agosto de este año, dentro del “período de avistamiento” que inicia desde junio hasta  noviembre de cada año, época en que los cetáceos conocidos también como “yubartas” llegan a las costas ecuatorianas para dar a luz y concebir nuevas crías.

“Cada año las jorobadas llegan por migración, contando con un mayor número de ejemplares en las aguas de nuestro país, lo que hace frecuente tener en esta época varamientos que suelen originarse por la interacción de estos con actividades de pesquería, choques contra embarcaciones, cacería, peleas entre especies, muerte natural, enfermedades de esta especie. Todo eso puede producirse durante su acercamiento a la zona costera”, indicó Silvia del Campo, subsecretaria de Gestión Marina y Costera, del Ministerio del Ambiente (MAE).

El morbillivirus (parecido al moquillo de los perros y gatos), lesiones cutáneas, envenenamiento por sustancias químicas en el océano, ingestión de plásticos flotantes que afectan al sistema gástrico o respiratorio, son algunas de las afecciones que pueden padecer las ballenas, no solo las jorobadas sino en general.

El comandante de la Capitanía de Puerto de Salinas, Ramiro Bucheli, señaló que es más común que el varamiento se dé por factores humanos que por causas naturales.

Ambrosio Yagual, propietario de la operadora ecoturística “Rayáguila”, de Ayangue, coincide con el comandante Bucheli acerca de que son las personas que trabajan en el mar las que afectan a esta especie.

“Soy buzo profesional y hace 5 años me tocó salvar a una yubarta que había enredado su cabeza en una malla flotante usada en la pesca. Estuve desde las 13:30 hasta las 18:30 cortando los hilos con cuidado para que el animal no se asustara e hiciera un movimiento brusco, y se la liberó”.

Uno de los requisitos para el avistamiento de ballenas es que los botes estén mínimo a 100 metrosYagual dijo que al estar en contacto diario con el mar  ve la actividad de este animal y consideró que durante este período del año que esta especie visita el país, las autoridades deberían  retirar estas redes. “En agosto es cuando más se observan ballenas porque las madres paren o visitan las costas con sus crías, por lo que no se abren tanto a alta mar. Más bien se acercan al perfil costanero, esa es otra de las razones de los varamientos”, acotó.

“Este año hemos tenido una menor cantidad de ballenas varadas, aunque aún no tenemos cifras exactas, pero sí suelen presentarse estos casos. Cuando encontramos una comunicamos inmediatamente a la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) para que contacten al personal del MAE y de los municipios involucrados y recojan los restos con maquinaria pesada”, indicó Bucheli.

Sin embargo, Esteban Delgado, coordinador zonal 5 (Santa Elena, Guayas, Los Ríos y Bolívar), del Ministerio de Turismo (Mintur), expresó que la encalladura es un proceso natural y no está necesariamente relacionado a la observación.

6.504 ballenas yubartas en el sudeste del Pacífico se estimaron en el estudio hecho por Fernando Félix, en 2006“Hay algunos ejemplares que son de avanzada edad, es decir, que llegan a los 80 años, están enfermos o son muy jóvenes. También se puede estresar a las ballenas cuando se acercan demasiado, especialmente a los ballenatos. Viajan desde el polo sur hasta acá a realizar con tranquilidad actividades de apareamiento y a parir a sus crías y al menos los más pequeños pueden sufrir accidentes”.

Fernando Félix, del Comité Permanente del Pacífico Sur (CPPS), estimó que en el país se dan entre 30 y 50 casos de ballenas atrapadas en redes de pesca cada año.

Prevención para no alterar hábitat de cetáceos

Bucheli resaltó que el personal de la Capitanía también se capacitó en un curso internacional respecto a nuevas técnicas de rescate de grandes cetáceos cuando quedan atrapados en las redes. El marino comentó que este es uno de los mayores problemas que enfrenta Santa Elena por la cantidad de pescadores artesanales que hay. “El nuevo método consiste en enganchar la ballena a unas boyas para detenerla, se corta la red o cables de pesca con un cuchillo en forma de V que se coloca en la punta de una vara de 4 metros de largo que se maneja desde un bote de goma para no lastimar al animal”.

Delgado destacó que el Mintur ha trabajado en una norma técnica que está por expedirse y que regulará la observación de ballenas y delfines. El documento se desarrolló de forma interinstitucional entre esa cartera, MAE, Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP, que se relaciona con las embarcaciones) y el Ministerio de Defensa por la participación de la Marina y las capitanías de Puerto.

“Este reglamento señalará cómo las operadoras turísticas tienen que manejarse para observar ballenas y respetar su entorno. Ahora es  revisada finalmente por los ministerios. En el caso de las ballenas ya no se podrá aplicar hasta el próximo año porque solo faltan tres meses para que termine el período de avistamiento”, sostuvo Delgado.

DATOS

El nombre científico es Megaptera novaeangliae. Su cuerpo es más robusto, tiene aletas pectorales extremadamente largas, su coloración es negra o gris oscura, pero en la parte central y lateral inferior puede ser blanca. Las hembras adultas llegan a medir hasta 17 metros y pesar 40 toneladas.

Fernando Félix, consultor y coordinador de proyectos de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), hizo el estudio de población de este cetáceo en 2006.

El MAE ha registrado de 10 a 20 varamientos al año. En 2012 se reportaron 20 ballenas, de las cuales 17 eran yubartas.

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