Especial Fin de Año

2020, el año en que la pandemia nos cambió la vida

Ecuador se prepara para recibir el primer envío de vacunas este 2021.
27 de diciembre de 2020 21:28

Sábado 29 de febrero de 2020. La ministra de Salud de ese entonces, Catalina Andramuño, informó en rueda de prensa que Ecuador ya registraba el primer caso importado de coronavirus. Se trataba de una mujer, adulta mayor, que llegó proveniente de España el 14 de febrero.

La señora, sin síntomas cuando llegó a Ecuador, tenía su familia en Babahoyo, Los Ríos. El 13 de marzo, Andramuño dio a conocer que la mujer había fallecido en un hospital, donde estuvo internada desde el 22 de febrero.

Para aquellos días ya la ciudadanía había entrado en pánico. El 16 de marzo, vía cadena nacional, el presidente Lenín Moreno decretó el estado de excepción en el país, con un toque de queda que empezó a regir desde el 17 de marzo, desde 21:00 hasta las 05:00.

Asimismo, se suspendió por 14 días el transporte interprovincial, vuelos domésticos y la circulación de automóviles particulares, a excepción de los que cumplían las funciones de las empresas y establecimientos autorizados a seguir desempeñando sus tareas.

Las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y agentes municipales fueron los encargados de controlar que las disposiciones se cumplan.

Según avanzaban los días, más casos de personas infectadas se registraban. En menos de un mes el virus se esparció como pólvora. Los hospitales se empezaron a saturar de pacientes sospechosos, otros que tenían el virus, otros que creían tenerlo.

Hospitales covid

Se categorizó hospitales de Guayaquil como centinelas, para atender exclusivamente casos de covid-19, pues el puerto principal se convirtió en epicentro de la pandemia. Marzo y abril fueron los meses más calientes a causa de este virus, hubo personas que por miedo de ir a los hospitales morían en sus casas y los peritos de medicina legal no se alcanzan para recoger a los fallecidos a diario.

En ese contexto de angustia, terror y desesperación, la Organización Mundial de la Salud (OMS), avizoró lo que catalogó como infodemia, el exceso de información -en este caso sobre la pandemia- en algunos casos correcta y en otros no. Lo que dio paso a la desinformación y a las noticias falsas (fake news).

Noticias falsas

Uno de las noticias falsas que trascendió y de la cual incluso medios internacionales se hicieron eco, fue la de que en Guayaquil a los muertos se los quemaba en la calle; otra fue de que a los fallecidos se los arrojaba al mar en Manabí y este los regresaba.

Las autoridades tuvieron que aclarar una y otra vez que se trató de una fake news y se uso como estrategia de comunicación de parte del Gobierno, publicar todas las noticias no oficiales que eran falsas, etiquetándolas como tal.

Una relativa calma se evidenció en Guayaquil cuando los hospitales ya no estaban colapsados, pero los nuevos casos de infectados y las muertes continuaban.

Entonces fue Quito, la capital del Ecuador, que se convirtió en epicentro de la pandemia, pero no en la magnitud de lo que ocurrió en Guayaquil.

Ayuda
Embajadas, gobiernos de otros países, ONGs, empezaron a mostrar su solidaridad con el envío de insumos médicos, como mascarillas, trajes de bioseguridad, y también pruebas rápidas parfa hacer un tamizaje a la población.

Las campañas en redes sociales, en cadenas nacionales, no solo apuntaban a informar las nuevas decisiones gubernamentales y del COE Nacional, sino a instar a la población a no bajar la guardia, a mantener el distanciamiento social, a usar siempre mascarilla, a lavarse las manos con jabón y desinfectarse con gel antibacterial o alcohol.

Fallecidos

El dolor por la pérdida de cientos de personas fue el denominador común. La pandemia nos trastocó la vida de un día para el otro. Tuvimos que encerrarnos en nuestras casas y teletrabajar, una modalidad que se la veía distante en Ecuador, pero que se puso “de moda”. Los mismo pasó con la teleducación y la telemedicina.

Desapareció el tradicional velatorio y sepelio. Quien moría en los meses más calientes de la pandemia en Guayaquil, salían del hospital embalados en fundas negras y directo al cementerio. Los deudos solo podían despedirse de lejos, y ese no solo era el dolor más grande.

Hubo casos donde no encontraban a sus familiares fallecidos, pues los muertos, por decenas, salían en contenedores, muchos de ellos sin ser identificados. El dolor se hacía más latente, pues el consuelo era ir a una tumba a llorar a los que sucumbieron frente al letal virus.

La situación se mantenía crítica y, por ello, el jefe de Estado, el 15 de junio decreta el segundo estado de excepción por una vigencia de 60 días.

En medio del dolor y la agonía, no faltaron los inescrupulosos que se aprovecharon de la situación en la compra y venta de insumos médicos en los hospitales.

La Fiscalía ha abierto 33 investigaciones por los delitos de concusión, cohecho, peculado, tráfico de influencias, asociación ilícita, delincuencia organizada, en lo que tiene que ver con la compra y venta irregular de insumos médicos, la asignación de contratos y más casos de corrupción en casas de salud del país, en medio de la emergencia sanitaria.

En medio de la emergencia sanitaria y económica, surgieron los nuevos emprendimientos como los deliveries, y se incrementaron las ventas online. Nadie quería ni quiere salir de su casa. Más cuando las personas siguen muriendo a causa de ese enemigo silencioso.

De todas partes del país se hacen entregas, no solo compras, sino regalos, recuerdos y un sinnúmero de cosas que llegan directo a las casas.

Vacunas

Una luz trajo esperanza no solo a Ecuador sino al mundo, cuando las farmacéuticas dieron a conocer que estaban desarrollando vacunas contra el covid-19. Fue un trabajo contrarreloj, pues se lo hizo en cuestión de meses y, de lo que se conoce, desarrollar una vacuna tarda diez años.

Estamos a pocos días de que Ecuador, por gestión del Gobierno Nacional, reciba las primeras dosis de la vacuna contra el covid-19, la misma que será aplicada primero al personal de primera línea. La inmunización se hará por fases y, para ello, se han destinado $ 200 millones.

Pero pese a todas las gestiones realizadas, las autoridades hacen un llamado a “no bajar la guardia”, pues la pandemia no ha terminado y menos ahora que ya hay dos nuevas mutaciones, una de ellas el 70% más contagiosa que la cepa original que se descubrió en Wuhan, donde empezó la pandemia del coronavirus. (I)