Se necesita una intervención mancomunada a favor de los niños

23 de octubre 18:55

UNICEF encendió las alarmas: 3.1 millones de niños y adolescentes vivirán en pobreza multidimensional  y seis de cada 10 serán pobres extremos multidimensionales. Estos son los datos que arrojó una investigación respecto de los efectos de la pandemia en Ecuador.

Por pobreza multidimensional se entiende que aquellos niños no solo no tienen posibilidad de cubrir sus necesidades, sino que además carecen de acceso a educación, salud, vivienda y nivel de vida en general.

Para 2019 se preveía que un hogar con niños, niñas y adolescentes podría demorar 10,5 años en salir de la pobreza. Luego de la pandemia por la covid-19, sino se aplican las políticas de inversión social estos hogares podrían demorar 27,3 años en salir de la pobreza.

Catalina Vaca, líder del área de Programas de la ONG Plan Internacional, asegura que uno de los primeros efectos de la pobreza y pobreza extrema es la deserción escolar. “Con ella los niños pierden el derechos a su bienestar integral, el espacio al juego, se exponen al trabajo infantil, la mendicidad, la violencia, la violencia sexual y el embarazo adolescente”. Es decir, se desencadena un círculo vicioso.

Juan Enrique Quiñonez, representante adjunto de UNICEF en Ecuador, resalta que se necesita  una inversión del 2,4% del PIB para implementar la protección social sensible a la niñez y contener los efectos negativos de la pandemia por la emergencia sanitaria. Esto es casi  $ 2.600 millones.

En un año con una economía golpeada y una reactivación económica que no termina de arrancar, ¿eso posible? Según el economista Santiago García analista y docente universitario, es indispensable mantener la inversión social. “Desafortunadamente para los próximos años no se tienen previstos recursos para enfrentar estos niveles de pobreza y sus efectos”.

¿Qué hacer?

Según Vaca, es urgente que el Estado cumpla con sus responsabilidades, pero la sociedad debe actuar. Movilizarse. Vaca asegura que la ONG tiene experiencias exitosas de un trabajo mancomunado entre diferentes niveles de gobierno, empresa privada, organizaciones no gubernamentales y comunidad.  “Por ejemplo, en Simiatug, provincia de Bolívar, diversas comunidades educativas aportaron equipos informáticos, el Gobierno parroquial instalaciones e internet. Ellos aportaron con capacitación, cámaras e impresoras y la comunidad con los arreglos de las instalaciones, beneficiando a seis comunidades de un promedio de 100 niños y adolescentes”.

García coincide con este planteamiento. Asegura que desde el Estado se debe seguir precautelando el acceso a la educación, agua potable y alimentación, pero la comunidad debe organizarse. “Podemos ser parte de la solución. Un trabajo comunitario proactivo puede ocuparse de la manutención de las escuelas y de centros médicos primarios. Si no lo hacemos, si no nos movilizamos, los costos humanos serán enormes e irrecuperables”.

Él dice que en el manejo público asegura se debe optimizar el gasto de cada dólar, eliminar la corrupción, agilitar y transparentar la contratación pública e intentar incrementar los ingresos con medidas que no contraigan la economía, sino que fomenten empleo. “Estamos a puertas de un proceso electoral, como ciudadanía exigimos que cada candidato explique con cifras y planes específicos cómo enfrentará esta preocupante situación de la niñez en el Ecuador”.

PobrezaNinos