Una exposición combate la 'mala reputación' de los murciélagos

- 07 de noviembre de 2017 - 00:00
La trachops cirrhosus es una especie de murciélago que se alimenta de pequeños anfibios, como ranas. Este mamífero habita, principalmente, en las zonas tropicales del país.
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Las 170 especies que existen en el país cumplen 3 roles vitales en la naturaleza.

De las 170 especies de murciélagos que habitan en Ecuador, solo 2 (desmodus rotundus y diphylla ecaudata) son vampiras, es decir, consumen sangre.

Estas especies para alimentarse aterrizan en el suelo y trepan hasta el tobillo de su presa. Con sus colmillos hacen un corte de piel, que les permite lamer el fluido.

Su saliva contiene sustancias anestésicas, capaces de disolver los coágulos sanguíneos de su presa. Se estima que el volumen de sangre consumido por uno de estos mamíferos  oscila entre el 40% y 60% de su peso corporal, explica el biólogo Carlos Quinteros.

El especialista sostiene que en la actualidad este grupo de animales está amenazado. A la pérdida de su hábitat se suma la cacería por mitos y leyendas.

Con esto concuerda Max Araujo, asistente técnico de proyectos del Zoológico de Guayllabamba (Quito). En este lugar, hasta finales de noviembre, los visitantes pueden acceder a una muestra interactiva que busca terminar con la “mala reputación” de estos mamíferos.

La exhibición es interactiva

La muestra está compuesta de 6 murciélagos naturalizados, 8 disecados y 5 preservados. Cada uno tiene un código registrado en el Museo de Zoología de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE).

En una de las esquinas de las salas se encuentra una cueva, donde los asistentes ingresarán para conocer de cerca su hábitat.

Los técnicos del zoo explican que estos animales escogen estos sitios porque tienen acceso a agua y son lugares seguros para esconderse de los depredadores.

Aunque la creencia popular es que estos mamíferos solo habitan en cavernas, Araujo agrega que están en otros sitios, como túneles, troncos huecos, raíces de grandes árboles, ramas y hojas de árboles, bajo puentes y hasta en techos de viviendas.

Además, de acuerdo con registros biológicos habitan en todas las zonas por debajo de los 4.400 metros sobre el nivel del mar. Así, la especie que permanece a mayor altura (páramo) es el murciélago orejón andino (histiotus montanus), caracterizado por su abundante pelaje que lo protege del clima típico de esta zona.

Quinteros acota que son más diversos en los trópicos, también se los puede encontrar en las islas Galápagos, donde viven dos especies, de las cuales una es endémica, la lasiurus brachyotis.

En la sala hay varios estands que dan información de sus características y también datos curiosos, como la razón por la cual se cuelgan boca abajo.

Catalina Álvarez, guía educativa  del zoo, informa que esa posición los ayuda a esconderse con más facilidad de los depredadores y hace que sea posible despegar del vuelo. Sus alas no son suficientemente poderosas para lograrlo desde una posición vertical. Se les imposibilita correr para despegar como los pájaros, porque sus patas son demasiado pequeñas, indica.

En cada estand hay amplias fotos de varias especies, incluso, se aprecia el esqueleto de un ala y cráneos. Finalmente, los asistentes pueden completar la vivencia con un artefacto en forma de orejas de murciélago que les permite entender el sistema de ecolocalización (con el que la especie se ubica).

Al ponerse las orejas de la muestra, los visitantes escuchan tal como estos animales lo hacen, de manera amplificada, como un radar.

Su función

Lejos de representar un peligro para la humanidad los murciélagos son aliados de la naturaleza porque juegan tres roles importantes: son polinizadores de plantas, dispersadores de semillas y controladores de plagas.

Esas actividades les permiten mantener el equilibrio de la biodiversidad de los ecosistemas que habitan, indica la experta en mamíferos Lucía Martínez, de la Universidad Internacional.

Según su tesis de grado, 500 especies de flores del mundo, principalmente de las zonas tropicales, dependen de los murciélagos para ser polinizadas.

En cuanto a la segunda función, los protagonistas son los murciélagos frugívoros, los cuales se alimentan de frutas. Estos consumen el jugo y escupen las semillas que caen en el suelo. Este simple acto funciona como un mecanismo de dispersión de las semillas, ya que al caer en suelo fértil crecen nuevas plantas, detalla Martínez.

Muchas de las especies de estos mamíferos consumen insectos y pequeños anfibios, como ranas. De esa forma actúan como controladores de plagas.

Para la experta, un murciélago puede comer en una noche hasta 700 insectos. Incluso, llegan a ingerir su propio peso en insectos en el mismo lapso.

De acuerdo con el Plan de Acción para la Conservación de los Murciélagos del Ecuador, otro servicio ambiental que brindan está relacionado con el uso del guano (excremento) que se acumula en algunas de las cuevas donde habitan, el cual se recolecta para ser utilizado como fertilizante natural en cultivos agrícolas por sus altas concentraciones de nitrógeno y fósforo.

Datos del Libro Rojo de los Mamíferos del Ecuador precisan que en el país existen 170 especies de murciélagos, de estos ejemplares 19 se encuentran en la categoría de amenazada. (I)

La anatomía y el hábitat

Estos animales, por sus alas palmeadas que les permiten impulsarse, son los únicos mamíferos con capacidad de volar.

El color de su piel varía entre gris, negro y marrón. Los tamaños dependen de la especie. El murciélago más grande mide hasta 1,8 metros y el más pequeño 25,4 centímetros.

De acuerdo a la distribución geográfica, estos animales habitan en la mayoría de los países, excepto en algunas islas y ambos polos. Muchos radican en cuevas de zonas cálidas, tropicales y montañosas.

La mayoría de estos animales alcanza la madurez sexual entre el primero y segundo año de vida. (I)

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