Tres de los cinco miembros de la Comisión Gestora residen en el exterior y pese a que sus sueldos van de $ 5.566 a $ 6.122 mensuales, solo se reúnen una vez al mes de manera virtual. Por ello el rector toma todas las decisiones

Los problemas agobian a la Universidad Ikiam

- 30 de octubre de 2017 - 00:00
Foto: EL TELÉGRAFO

Docentes y excolaboradores de ese centro de estudios inaugurado en 2014, en el cual se invirtieron $ 7 millones, denuncian la suspensión de proyectos de investigación; acoso laboral y despido de científicos; equipos comprados para ser embodegados; falta de seguridad en los laboratorios; retraso de obras; alumnos desmotivados; habitantes que piden explicaciones; y afectación interna y externa en la imagen.

Quito.-

Suspensión de 21 de 28 proyectos de investigación; acoso laboral y recurrente despido de docentes; equipos comprados y subutilizados; falta de seguridad en los laboratorios; retraso de obras; alumnos desmotivados; afectación interna y externa de la imagen; y comunidades afectadas que piden explicaciones, son al menos 8 de los problemas que abruman a la Universidad Regional Amazónica Ikiam.

Se supone que sería una de las obras emblemáticas del país, pero en los tres años que lleva de funcionamiento los problemas son cada vez más evidentes, a pesar de que le ha costado al erario público, hasta ahora, $ 7’053.112.

Contratiempos en lo referente a equipos y laboratorios

La adquisición de equipos de alto costo que aún se encuentran en bodega pone en riesgo los recursos del Estado. Un ejemplo es el caso del espectrómetro de masas adquirido el 14 de diciembre de 2016, el cual todavía se encuentra en la empresa proveedora. La garantía de ese equipo, valorado en $ 600.000, caduca en diciembre.

El rector de la institución, Jesús Ramos, quien inició sus labores el 23 de septiembre de 2016, argumenta que esa adquisición se la realizó antes de su llegada.

El sintetizador de péptidos, que costó $ 200.000, también se encuentra en las bodegas de Ikiam.

En los dos casos, la instalación de los equipos está detenida porque no hay la infraestructura adecuada para su funcionamiento.

Saulo Da Silva, excoordinador de Investigación y actual profesor principal 1 en Ikiam, impulsó la adquisición. Frente al problema sostiene que “estaban planificadas la adquisición y construcción porque esos equipos se demoran 4 o 5 meses en llegar… Se compró el equipo, pero no se logró construir”.

El 15 de mayo pasado se firmó un convenio entre la Empresa Pública Ikiam E.P. y la Universidad Regional Amazónica para la construcción de dos laboratorios: uno de microbiología aplicada y otro de serpientes. Se destinaron $ 400.000 y la entrega estaba prevista para septiembre de este año, pero hasta el momento no inician su edificación.

En este lugar se iba a instalar uno de los equipos antes mencionados que ahora está embodegado y a punto de perder la garantía.

Este retraso -según Ramos- se debe a la falta de especificaciones técnicas del laboratorio de serpientes, pues el de microbiología ya estaría incluido en el nuevo campus que se encuentra en construcción.  “Ha habido una serie de modificaciones en cuanto a las especificaciones que ha ido retrasando todo el proceso… Lo que sí puedo decir es que en la actualidad no tenemos las especificaciones técnicas con las firmas pertinentes”.

Sin embargo, en el documento se evidencian planos arquitectónicos y de ingenierías, especificaciones técnicas, memoria descriptiva y presupuestos para su construcción. Da Silva asegura haber presentado las especificaciones técnicas firmadas.

Marco Díaz, exgerente general de la Empresa Pública Ikiam E.P., reveló que el convenio no pudo ser ejecutado, al parecer, porque el dinero destinado para ello habría sido utilizado o desviado al pago de sueldos y gastos administrativos, pues desde la creación de Ikiam E.P. el presupuesto estaba destinado solo para obras.

“El problema es que se equivocaron en la parte de no asignación de la parte administrativa”.

Docentes despedidos, proyectos parados y comunidades afectadas

Otro de los problemas dentro de la universidad se da en la planta de docentes, la cual no goza de estabilidad, siendo el último año el más complejo: 15 profesores investigadores fueron separados de la institución sin ninguna explicación o renunciaron por la situación que se vive dentro de la misma. Así lo denunció Adriana Pauker, fundadora y primera médica en Ikiam.

Pauker, quien nació en Tena y laboraba en el Departamento de Bienestar Universitario, prefirió renunciar al cargo en diciembre de 2016. La falta de coordinación la obligó a tomar esa decisión.

Aunque Ikiam fue una buena experiencia para ella, afirmó que con la llegada de la nueva administración y sus nuevos directivos las cosas cambiaron: “Había mucho autoritarismo, mucha prepotencia, no importaban los criterios técnicos”.

Para otros docentes, quienes pidieron no ser citados para evitar represalias, el de Pauker no es el único caso. Indicaron que en el último año se vive un ambiente de inestabilidad laboral no solo a nivel de docentes sino incluso administrativo.

El rector de Ikiam, al ser consultado sobre el cambio que ha habido en la planta de profesores, aclaró que se trata de docentes que mantenían contratos ocasionales. “Tienen un contrato que va desde el 1 de enero hasta fines de diciembre y todos los contratos tienen cláusulas que permiten tomar decisiones en un momento dado”.
“En la actualidad la nómina de profesores con los que cuenta Ikiam llega a 61,  mientras que 20 están en inicio de contratación”, añadió.

Da Silva, quien es uno de los 11 profesores que tienen nombramiento, resaltó, sin embargo, que muchos de los docentes despedidos estaban ligados a distintos proyectos vinculados a la comunidad, lo que ha ocasionado otro de los problemas dentro de la Universidad.

Según Da Silva, fueron 28 los proyectos de investigación aprobados en Ikiam: Semilla 1 en 2015 y Semilla 2 en 2016; el 75% de los primeros están suspendidos (ver gráfico). Con la suspensión de estos las comunidades fueron las más afectadas. Una de ellas Pumayacu, la cual se encuentra ubicada a 15 minutos de la ciudad del Tena.

*Haga click en la imagen para agrandarla

Carmen Ajón, presidenta de esa comunidad kichwa, contó que el 12 de febrero de 2015 se realizó el primer acercamiento con la Universidad Ikiam. Sus miembros iniciaron uno de los proyectos Semilla a cargo de Anne Schwarz, una investigadora especializada en lenguas indígenas.

Tras el despido de Schwarz, el proyecto no finalizó, según indicó Delfín Tapuey, miembro de la comunidad: “Nos decían los mismos docentes que el proyecto se estaba cerrando porque el presupuesto no existe en la universidad”.

De igual forma se suspendió el proyecto con la Asociación de Mujeres Parteras Kichwas de Alto Napo, Amupakin, conformada por 10 comunidades de Tena y Archidona.

Pablo Jarrín, coordinador de Investigación de Ikiam, aduce que el problema es que estos proyectos forman parte del sistema nacional de fondos públicos, “es la ley la que nos detuvo, no fue la Universidad”.

Según él, solo se trataría de 8 proyectos cerrados de un total de 31 en ejecución, no 28 como señala Da Silva y otros profesores.

Poco aporte de los miembros  de la comisión gestora

Otra de las denuncias es por el trabajo que realiza la comisión gestora. Tres de los cinco miembros residen en el exterior y sus sueldos son de $ 5.566 a $ 6.122 al mes, pero solo se reúnen una vez al mes: Si están en el país lo hacen de manera presencial, caso contrario virtual, por lo que han dejado en manos del rector de Ikiam todas las decisiones.

La Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia y Tecnología y el Consejo de Educación Superior aseguran tener conocimiento sobre estas denuncias (ver subtema). (I)

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Senescyt solicitó verificar y hacer un informe

Para Augusto Barrera, titular de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senescyt), las instituciones universitarias de Ecuador poseen autonomía propia; sin embargo, el organismo llamado a vigilar lo que sucede en este caso en Ikiam y quien define el procedimiento es el Consejo de Educación Superior (CES).

Para Barrera, la Senescyt no es una autoridad de control sobre estas universidades. Afirmó que no es posible intervenir en esta clase de conflictos, pues  “lamentablemente la Secretaría no tiene facultad sobre las universidades emblemáticas”.  

A pesar de ello, señaló que autoridades de la Senescyt ya se habrían desplazado a la Universidad Regional Amazónica con el fin de verificar y realizar un informe sobre la situación de la misma.

Para Barrera existen varias cosas que se deberían modificar: una de ellas es la presencia directa de la Secretaría y el estado ecuatoriano dentro de las comisiones gestoras.

“En este momento no tienen la participación activa de miembros de gobierno, terminan siendo prácticamente exportadores de conflictos que tienen que ver con universidades que son emblemáticas”, sostuvo.

Indicó que, de momento, se encuentran construyendo una propuesta para modificar la naturaleza de esas comisiones (gestoras).   

“Eso se va a corregir… lamentablemente fueron las que heredamos y creo que ha sido clara nuestra absoluta oposición a tener comisiones gestoras que no están trabajando en el país”.

La Unidad de Investigación de Medios Públicos solicitó vía correo electrónico una entrevista con el presidente del Consejo de Educación Superior (CES), pero señalaron que por cuestiones de agenda y debido a que aún recopilan información sobre las denuncias presentadas en Ikiam, no era posible atender nuestra solicitud.

Sobre el caso de los despidos de docentes, diario EL TELÉGRAFO conoció que a través de un oficio, con fecha 12 de octubre de 2017, la Procuraduría del Consejo de Educación Superior solicitó a Jesús Ramos, rector de la Universidad Amazónica Ikiam, información sobre el tema.

En el documento se indica que en el término de 5 días, contados a partir de la notificación del oficio, se remita información sobre la situación, por ejemplo, de Anne Schwarz, ahora exdocente de Ikiam.

Schwarz presentó formalmente ante la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología una solicitud para la revisión de su caso tras haber sido separada de la institución el 6 de marzo pasado, sin darle a conocer las razones. (I)  

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