La acuicultura y la pesca de grandes y pequeños productores de ecuador depende de la salud de estos cuerpos de agua

La mancha de plásticos en el norte del Pacífico equivale a dos estados de Texas

- 06 de junio de 2016 - 00:00

A diferencia de los árboles talados o el cielo negro lleno de smog, la contaminación de los mares es imperceptible. El próximo miércoles se recordará un día más del cuidado de los océanos.

En una hora con 28 minutos el documental ‘Mission Blue’, de Sylvia Earle, revela el estado de las profundidades del océano: desde bombillas de focos rotos, peces muertos hasta derrames de petróleo y un arrecife sin vida.

Para la coordinadora de Ingeniería Oceánica y Ciencia Ambiental de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), María del Pilar Cornejo, la preocupación con el mar es que, a diferencia de que en la tierra vemos el cielo negro, los árboles talados, la basura botada, el mar lo seguimos viendo azul. “Como no se ve, la gente no le presta atención, pero está contaminado. Hay lugares en el fondo del mar donde hay millones de botellas de vidrio y plástico”. “De no frenar la contaminación en los océanos, vamos a tener desiertos”, advirtió Cornejo.

En la búsqueda de visibilizar estos espacios acuáticos que tienen como función regular el clima, alimentar a millones de personas, producir oxígeno, ser el hábitat de una gran variedad de seres vivos y proporcionar medicinas, la ONU propuso este año el tema ‘Unos océanos sanos, un planeta sano’, para conmemorar el día de estos cuerpos de agua, como cada 8 de junio.

El secretario general de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS), el capitán Julián Reyna, señaló que la contaminación marina más impactante ocurre a través de los plásticos y microplásticos que han sido echados al mar por años. “Cuantificar el nivel de afectación es muy difícil, porque no se puede medir la profundidad a la que se encuentran y la densidad”, aseguró Reyna. Sin embargo, hay algunas apreciaciones que señalan que el área ocupada por la mancha de plásticos en el Pacífico norte equivale a 2 veces el estado de Texas, en EE.UU.

“No es tan fácil estimarlo porque cuando se habla de microsplásticos es porque son plásticos que se van rompiendo en partículas cada vez más pequeñas que llegan a ser casi miscroscópicas, pero no están diluidas y afectan a la salud de los peces, de las aves marinas, de los microorganismos y esa cadena alimenticia que es la que posteriormente nos sirve a nosotros como fuente nutritiva”.

Según la ONU, esta es una amenaza grave porque el plástico se degrada muy lentamente y contamina las vías fluviales durante mucho tiempo. Los científicos temen -incluso- que tenga efectos dañinos en la salud humana.

Una de las alternativas prácticas para evitar la inmersión del plásticos en los océanos es generar proyectos que busquen la recolección de basuras que están en el mar, con la ayuda de diferentes organizaciones y de centros educativos. Además, señala que se debe evitar el uso indiscriminado de plástico reemplazando fundas por bolsas reusables, por ejemplo.

Según Cornejo, hay varias iniciativas sobre el tema de contaminación a nivel de la normativa Convemar (Convención sobre el Derecho al Mar), pero también hay otras, como mantener las playas limpias, programas de capacitación en diferentes niveles y la promoción de las reservas marinas que permiten proteger todo su ciclo, con que se alimenta el tema del hábitat y se mantiene la cadena trófica.

También la prohibición de la pesca de arrastre por parte del Gobierno, que destruye el fondo marino y los organismos que viven en el fondo, los bentónicos, son muy importantes en la cadena trófica.

Indicó que el problema en Ecuador es la responsabilidad de los municipios. “Tenemos muchos emisarios submarinos que van y descargas sus aguas servidas en el mar, esto se da en muchas poblaciones filocosteras. En las playas, quien tiene la responsabilidad del uso es el Alcalde, y muchos se hacen de la vista gorda con lo que se hace”.

“Nuestro océano es una fuente de ingresos de dos rubros importantes, como son la acuicultura y la pesca, la cual, en este momento en que no hay petróleo, se convierte en productos principales de exportación. Por ello es importante la parte educativa, para que las nuevas generaciones se conviertan en los abogados defensores de la naturaleza”.

En el Día Mundial de los Océanos en el Planetario de Guayaquil se dictará una conferencia en la que será presentado el programa ‘Estudio del Planeta Azul’, que abordará el cuidado y las tareas para reducir la contaminación. (I)

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