El León Becerra realiza procesos ecológicos

- 02 de abril de 2014 - 00:00
El hospital León Becerra realizó cambios en los equipos y en las luminarias para ajustarse a las prácticas sustentables. Foto: Miguel Castro.

Reemplazar las sustancias químicas nocivas con alternativas más seguras; reducir, tratar y disponer de manera adecuada los desechos y disminuir el consumo de agua son algunas de las prácticas sanitarias para tratar de que los hospitales sean lugares menos contaminantes, según la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables.

A este grupo, que en América Latina integra a más de 150 organizaciones de salud, se adhirió hace un año el hospital León Becerra de Guayaquil, que busca convertirse en la primera institución ecológica del continente.

ESTRATEGIAS AMBIENTALES EN LOS HOSPITALES

 La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables, que es una comunidad mundial de hospitales, sistemas de salud y organizaciones que buscan reducir su huella ecológica y promover la salud ambiental pública, establece diez áreas de acción para cumplir con sus objetivos.
Se trata del liderazgo, reemplazo de sustancias nocivas, tratamiento de residuos, eficiencia energética, reducción del consumo de agua potable, estrategias de transporte, compra de alimentos saludables, disposición de productos farmacéuticos, consumo de alimentos cultivados de manera sustentable, apoyo a la construcción de elementos reciclados y compras de productos ecológicos.
La Red con sede en Argentina también propone implementar un programa de reducción de residuos, que evite el uso de medicamentos inyectables cuando los tratamientos por vía oral tengan la misma eficacia e introducir tecnología de tratamiento de residuos que no implique la incineración.
Además sugiere la posibilidad de recoger agua de lluvia o reciclarla para su uso en distintos procesos. Asimismo plantea que se reduzca el consumo de energía, al menos el 10%, en un solo año y que siga produciendo un ahorro de energía del 2% anual en forma continua.
Entre otros aspectos, también contempla introducir tecnología de tratamiento de residuos que no implique la incineración, para garantizar que los residuos se dispongan de manera segura y, ambientalmente sustentable.

El encargado de Gestión Ambiental del hospital, Gabriel Gutiérrez, explica que en 2008 pidieron asesoría a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para mejorar la calidad del servicio en todas las áreas de atención y luego contactaron a una certificadora ambiental estadounidense que realizó una auditoría a las instalaciones.

“Con ello se lograron las primeras directrices que están basadas en un correcto ahorro de energía, de agua, de gestión de desechos peligrosos y comunes, limpieza, reciclaje y charlas a todo el personal”, asegura.

Una de las primeras áreas en presentar los cambios es la Unidad de Cuidados Intensivos que reemplazó las luminarias fluorescentes (consideradas como desecho peligroso contaminante) por luces led. A este proceso se sumarán las salas de quirófano y exteriores y “a futuro se planea la implementación de paneles solares para diferentes pensionados”, agrega Gutiérrez.

La casa de salud utiliza papel certificado de bosques sustentables, en donde el objetivo es reforestar cada árbol talado, y además una empresa se encarga de brindar el servicio de lavandería para evitar el uso excesivo de combustible, agua y detergente dentro del sanatorio.

Ricardo Koenig, presidente de la Sociedad Protectora de la Infancia, entidad que regenta al hospital, considera que el objetivo de este proceso es optimista y fuerte “aunque va a requerir algún tiempo”.

Por ahora el León Becerra trabaja con dos empresas gestoras de desecho: Gadere e Intercia. La primera dispone los restos peligrosos como materiales cortopunzantes, gasas e indumentarias desechadas, mientras que la segunda maneja los desechos electrónicos.

La empresa estadounidense Elite Green Compliance International dio la primera certificación ambiental al hospital y hace dos semanas Intercia entregó otras tres, por disponer de más de 16 toneladas de desechos.

Tannya González, gerente de Reciclaje Electrónico de Intercia, señala que el 90% de los materiales recibidos perteneció a equipos médicos que fueron dados de baja, como tomógrafos, equipos radioelectrónicos y camillas.

“En el momento en que el equipo deja de funcionar, ellos nos comunican, nosotros inspeccionamos y luego lo retiramos”, expresa.

Los artefactos son transportados a la planta ubicada en el kilómetro 26 de la vía a Daule, en donde son sometidos a un proceso de desensamblaje. Cada pieza es clasificada según su naturaleza, ya sea por chatarra, plástico, cable, tarjeta u otro componente.

Luego son enviados a Canadá; donde los trituran y son regresados a la industria para ser reutilizados como materia prima.

La planta, que recibió la certificación ‘Punto Verde’ por parte del Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE), funciona desde agosto de 2011 y a partir de entonces alrededor de 10 hospitales de diferentes ciudades del país han entregado sus desechos electrónicos.

González indica que este tipo de residuo proviene de todo aquello que necesite energía eléctrica para funcionar y de allí se extraen metales como el cobre, aluminio, plástico o inclusive vidrio.

Considera también que la ciudadanía debe sumarse a estas prácticas ambientales porque “todos los equipos electrónicos poseen componentes tóxicos que si no tienen una disposición correcta van al relleno sanitario y ahí se dan dos efectos: que consume la vida útil de ese espacio y que contamina el suelo y por ende a las plantas y animales que están en el entorno”.

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