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Mindfulness: Una práctica para disfrutar a plenitud del presente con la concentración

- 25 de junio de 2017 - 00:00

Controlar los pensamientos y que no influyan de manera negativa en la vida es parte del beneficio de esta herramienta.

Hasta cuando cumplió la mayoría de edad, Ángel Largo Méndez le fue fiel a la religión católica, pues era la que le inculcaron sus padres. Sin embargo, empezó una búsqueda interna espiritual debido a que tenía muchas preguntas desde su propia visión del mundo y lo que este le ofrecía.

Las lecturas que hizo sobre las distintas formas de vida espiritual lo acercaron a la ‘no dualidad’ (advaita), una doctrina del hinduismo que afirma la unidad entre las almas (atman) y la divinidad (Brahman).

La ‘no dualidad’, según explica, es esa corriente que siglos después de Sankara (filósofo indio), por el 300 a.C., comenzó a promover el tema de manera abierta para que mucha gente tuviera esa información a la cual no tenía acceso.

“En el siglo pasado hubo personas que abrieron el tema, sobre todo en Occidente. La ‘no dualidad’ no es una religión porque no te pide creer, es un asunto más experimental: te pide que observes qué es lo que tú eres, que te des cuenta que las cosas que haces son perecibles y tu centro es ese continuo, Dios; eso se hace a través de la autoindagación”.

De esa autoindagación (saber quién soy yo) se desprende el mindfulness (atención plena), una herramienta que surge en Oriente y es parte de una metodología central de meditación que “te permite observarte a ti mismo, lo que incluye pensamientos, sentimientos, emociones, sensaciones... todo”.

La atención plena, entonces, es una técnica que permite separar los objetos de la conciencia, estar en el presente, observar todo lo que sucede de manera directa y controlar la mente. “Para diferenciar lo que soy y lo que pienso se necesita tener un control mental”.

Javier Gómez Vásquez realiza en Brahma Kumaris, Universidad Espiritual Mundial, ubicada en La Garzota, cursos gratuitos de meditación para alcanzar bienestar. Foto: Silvia Murillo / EL TELÉGRAFO

¿Quién la descubrió o empezó a practicarla?

Fue en 1979 cuando el biólogo molecular Jon Kabat-Zinn, practicante de yoga y meditación zen (fusiona el corazón con la práctica), llegó a una intersección crucial en su vida: se propuso investigar los posibles beneficios de las disciplinas que estudiaba para conocer la mente y aliviar el estrés en un contexto clínico.

Kabat-Zinn desarrolló entonces un curso de medicina mente-cuerpo de 8 semanas de duración, basado en prácticas contemplativas y totalmente despojado de creencias religiosas y culturales al que llamó Mindfulness based stress reduc, o práctica de reducción del estrés basada en la atención plena.

Esta herramienta fue un éxito, ya que demostró ser eficaz para aliviar un amplio abanico de síntomas: fobias y ansiedad, trastornos de la alimentación, conductas adictivas, trastorno límite de la personalidad, depresiones recurrentes, dolor crónico, psoriasis y muchas otras dolencias.

El programa fundado por Kabat-Zinn dio origen a la Clínica de Reducción de Estrés, dentro del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts.

Javier Gómez, sofrólogo y quien dicta charlas de meditación en Brahma Kumaris, Universidad Espiritual Mundial, indica que el doctor Kabat comenzó a insertar en su práctica médica estas estrategias de relajación y de poner atención al presente combinándolas un poco con la psicología cognitiva.

Para él, las palabras clave son: tomar conciencia, porque si se piensa demasiado en algo hay que preguntarse para qué sirve, qué genera. “Por qué irme tanto al pasado o al futuro, si me hace sentir mal; por qué angustiarme, juzgar o criticar, si eso me genera ansiedad”.

El profesor de meditación resalta que la persona debe poner distancia entre lo que sucede a su alrededor -incluyendo su cuerpo- y su hilo de pensamientos que a veces lo lleva a respuestas equivocadas.

Él está consciente de que las personas están en la búsqueda de la felicidad y de que algo los estimule, pero que eso es una elección. Cuenta, por ejemplo, que entre los pacientes que atiende particularmente hay empresarios que sufren de estrés, muchos de los cuales llegan a su consultorio tomando ansiolíticos. Aclara entonces que lo importante es sacar a ese individuo de su estado y dependencia de un fármaco para tranquilizarse.

“Lo que hacemos es ayudar a esa persona para que pueda meditar, tranquilizarse, conocerse a sí mismo, sin necesidad de un medicamento, ya que en su mente está la ayuda”.

En ese sentido, resalta que el mindfulness se aplica para que el individuo tome el mando de su existencia pasando por sus pensamientos, la forma de ver la vida, las respuestas, las decisiones que adopta frente a los diferentes estímulos que no siempre son positivos.

A este criterio se suma Largo, quien añade que el ser humano se deja arrastrar por los pensamientos y lo que hace el mindfulness es tomar el control. “Es observar sin juzgar, que se ponga atención en la respiración y se note cómo esta se produce; eso hace que la mente se tranquilice; no hay que juzgar, solo observar y así se lo hace con los pensamientos. Cuando te das cuenta de que puedes observar solo, algo se rompe en ti porque eres el que observa y eres esa capacidad de ver el mundo”.

Para el neurocientífico español Santiago Ramón y Cajal, cada persona, si se lo propone, puede convertirse en el escultor de su propio cerebro.

Según varios estudios realizados por investigadores de la universidad de Wisconsin en Madison -en los que se emplearon técnicas de imagen para examinar la actividad cerebral en un grupo de meditadores budistas- hay efecto de la meditación en el cerebro humano.

Los resultados arrojaron que el lóbulo prefrontal izquierdo de estos meditadores experimentados está siempre activado, y no solo cuando se está practicando la meditación. De ello se extrae esta conclusión: con bastante certeza podemos confirmar que los aparentemente felices y calmos budistas de Dharamsala en la India son realmente felices.

En tanto que Paul Ekman, investigador del Centro Médico de la Universidad de California, explica que los meditadores experimentados son menos propensos a enojarse, sorprenderse, frustrarse o sentirse impactados por los acontecimientos de otras personas.

Esos sucesos se pueden sintetizar en lo que es tomar distancia del pasado o del futuro que, según Javier Gómez, no es cuestión de tiempo sino de entender que es importante cuidarse y hacer algo extra por la vida; que si existe un malestar  es un llamado extra y hay que hacer algo diferente; que hay que cambiar adoptando un método como el mindfulness, que ayuda a relajarse y elegir la paz.

La fórmula del amor

El sofrólogo destaca que hay una fuerza más poderosa que podría sanar y mantener mejor a la persona, y es el amor. “Requiere el interés de estar bien, de cuidarme. A veces tenemos más interés en los demás, en lo que le pasa al otro, en lo que dijo o no; en qué va a pasar en el futuro, qué pasó antes, y eso no me ayuda en nada”.

Gómez precisa que para no dejarse afectar por nada externo, como por ejemplo las vibraciones negativas de otras personas, hay que cerrar un poco los sentidos a los estímulos del exterior.“Si escucho algo negativo no debo dejarlo entrar a través de los sentidos; hay que mantener una mente alerta para que no tenga pensamientos débiles. Si yo como algo hecho por una persona con un estado negativo de conciencia,  irritado, deprimido, eso me afecta porque es vibración; la mente es la primera generadora de vibración”.

Gómez lleva más de 35 años practicando la meditación raja-yoga que, según él, es el rey de los sistemas de meditación.“No implica ni posturas, gurús ni libros, es un método que trata de concentrarse en el ser como la mente y voy más allá del pensamiento. Cuando ya se va calmando mi mente voy a acceder a otras experiencias trascendentales, como la conexión con Dios, ya que es una conciencia suprema”.

Él añade que el mindfulness es una estrategia que está dentro de un abanico enorme de posibilidades de entrenamiento de la mente y si se lo asocia a una educación adecuada en valores y una espiritual sin fanatismos “sería espectacular”.

La práctica sistemática del mindfulness ha demostrado una particular efectividad en la mejora de la capacidad de autorregulación emocional, pues disminuye el período refractario y aumenta la experiencia y la expresión de emociones positivas.

La profesora de meditación Diana Toscano añade que cuando la persona se llena de la presencia de Dios, esta nos da la fuerza para avanzar. Y por derecho de conciencia y ley de correspondencia ya no atraemos gente negativa. “Lo que piensa uno, lo atrae; esa es la ley del mentalismo”. (I)

Ángel Largo Méndez (izq.) junto a un grupo de jóvenes con quienes practica la atención plena, para tener control de la mente y observar los pensamientos sin juzgar. Foto: Cortesía

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Diana Toscano: "Vivimos llenos de basura que está dentro de nosotros"

Diana Toscano permaneció por 33 años en el magisterio, estudió psicología y es especialista en meditación hace más de 3 décadas. Para ella, la base de la vida es el presente, porque el ayer ya pasó y el mañana no sabemos si llegará. Ella define a la meditación como el silencio del propio ser al que solo se alcanza a través de la respiración.  

“Vivimos dispersos, llenos de basura que está dentro de nosotros, y al mismo tiempo tenemos toda una luz interior tapada por esa basura; al entrar en el silencio de nuestro ser podemos ir rompiendo esas barreras y vamos entendiendo nuestra verdad y sabiendo cuál es el propósito de nuestra vida”. La meditación -afirma- es el encuentro con uno mismo, con la verdad que ayuda a llegar a la realización y a Dios. (I)

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