Salud

Los dolores lumbares requieren atención

- 23 de abril de 2018 - 00:00

Según los ortopedistas, los dolores de espalda son la principal causa de visita a sus consultorios. Afirman que ciertos hábitos propician la aparición de molestias en la columna vertebral.

Dolor intenso en la espalda, falta de sensibilidad en las extremidades y problemas de postura son algunos de los síntomas de una dolencia en la columna vertebral. Ante la aparición reiterativa de este tipo de problemas, lo recomendable es visitar a un especialista que pueda identificar la causa y así darle tratamiento inmediato.

Según Omar Arciniegas, médico especialista en ortopedia y traumatología, las lumbalgias son la principal causa de la visita a su consulta. El galeno explica que una lesión lumbar es una dolencia situada en la parte baja de la espalda que puede causar dolor localizado, dificultad para mover las articulaciones, pérdida de la sensibilidad, entre otros síntomas.

Comenta que la lumbalgia casi siempre tiene origen muscular. “Son inflamaciones causadas por el sobreesfuerzo, un trauma o la realización de ejercicios repetitivos. Si el problema es muscular, se combate con analgésicos, aplicación de calor en la zona afectada, evitando el esfuerzo físico y los movimientos repetitivos”.

El galeno advierte que si el dolor es fuerte y se irradia a las piernas, es posible que, en cambio, se trate de una hernia del disco intervertebral. Este es un cuadro más complejo, por lo que el especialista se vale de radiografías y resonancias magnéticas para obtener un diagnóstico acertado. “La primera permite ver el hueso, cómo está la estructura ósea, mientras que con la segunda se logra inspeccionar las partes blandas, específicamente el disco. A partir de esto se diagnostica si hay alguna hernia, si hay compresión de la raíz nerviosa”. Para tratar una hernia, el tratamiento suele centrarse en el uso de analgésicos, reposo, calor localizado, usar faja y terapia física.

El ortopedista explica que la mayoría de las hernias son de origen genético, aunque existen factores de riesgo, como el sobrepeso, el tabaquismo y movimientos repetitivos que pueden propiciar su aparición. “Entre cada vértebra hay un disco, el cual está hecho de material blando y que sirve para la amortiguación y la flexión de la columna. Cuando uno de estos discos se enferma, se deshidrata, pierde la textura y se rompe, saliendo el núcleo pulposo, es ahí cuando decimos que la columna se hernia. Este núcleo causa compresión en los nervios y entonces aparece el dolor”.

Añade que en alrededor del 80% de los casos las hernias desaparecen solas y que, según el grado de la lesión, el tratamiento puede variar. “Dependiendo el tamaño, se puede hacer un bloqueo, que es la aplicación de medicamentos en la raíz nerviosa, la cual ayuda a desinflamar y dar tiempo a que la hernia desaparezca”.

Sin embargo, si el daño es muy extenso, se debe realizar una operación, lo cual suele ser un procedimiento peligroso y que debe ser realizado con un médico experimentado en esta clase de cirugías. “Lo que apura a un cirujano de columna a operar es detectar posible daño neurológico, es decir, que presente una hernia y que haya perdido la fuerza en una extremidad”.

El traumatólogo explica que a su consultorio también llegan con frecuencia personas que sufren de escoliosis. “Se trata de una desviación, una curvatura en la columna que puede ir de unos cuantos grados a casos más crónicos, si no se trata oportunamente”.

Existen muchas causas para la aparición de una escoliosis, sin embargo, la gran mayoría tiene tres posibles orígenes: idiopáticas, es decir, que se desconoce el motivo de su aparición; sindrómica, que se deriva de otra enfermedad; o congénita, cuando se debe a malformaciones de nacimiento.

Arciniegas advierte que una escoliosis no tratada irremediablemente empeora con el tiempo, llevando a complicaciones graves. “Si la curvatura de la columna es mínima, no hay mayor peligro y no pasa de un problema meramente estético; sin embargo, si la curvatura es muy pronunciada puede llegar a comprometer otros órganos, llevando a la aparición de problemas estomacales o pulmonares”.

Si bien la escoliosis no puede ser corregida, existen tratamientos para evitar su progresión. “Si la desviación es menor a 45 grados, se utilizan corsés ortopédicos para corregir la posición de la columna, pero si la curvatura es muy grande se tiene que realizar una cirugía abierta donde se colocan clavos para remediar la anomalía”.

Además, indica que puede que la escoliosis no cause mayores problemas en una persona joven, pero a medida que se envejece la posición anormal de la columna lleva a la aparición de dolor que puede llegar a ser muy intenso, por lo que es fundamental que sea tratada, incluso cuando sea un cuadro leve.

Entre las acciones que el médico recomienda para evitar la aparición de lesiones lumbares, están  mantenerse en forma, evitar actividades que involucren un gran impacto a la columna, así como el consumo de cigarrillo. “Siempre aconsejo actividad física. Es recomendable realizar ejercicios de bajo impacto, como caminatas, yoga, pilates, natación, entre otros, para mantener la flexibilidad”. (I)

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