La energía solar es el nuevo motor de la Amazonía

- 28 de mayo de 2017 - 00:00
Este tipo de canoas reducirá la contaminación del agua de ríos. También abaratará costos de viajes entre comunidades y patrullajes en reservas y parques de la zona.
FOTOS: cortesía del proyecto Kara Solar

El proyecto impulsa el desarrollo de medios de transporte alternativos, amigables con el ambiente y autosustentables.

Contar con un medio de transporte que conecte a las diferentes poblaciones amazónicas y que sea amigable con el ambiente dejó de ser un sueño del pueblo achuar, gracias al proyecto ‘Kara Solar’.

Se trata de una iniciativa de la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo (Aldea), en alianza con la Nacionalidad Achuar del Ecuador, que consiste en desarrollar un sistema de transporte solar comunitario. El objetivo es dar respuesta a la carencia de medios de movilización de la zona, principalmente, del territorio achuar, que se extiende sobre más de 600.000 hectáreas, entre las provincias de Morona Santiago y Pastaza, hacia la frontera con Perú.

Paola Maldonado, presidenta de Aldea, explica que el proyecto se ideó después de constatar el elevado precio de las opciones de transporte. “Moverse por vía aérea, por ejemplo, es muy costoso; así como trasladarse por vía fluvial. Aquí, el galón de gasolina llega a costar hasta $ 8”.

Las restringidas opciones de movilización ocasionan que los habitantes que tienen la posibilidad deban invertir en un motor fuera de borda, que además de ser muy costoso, resulta perjudicial para el ambiente por temas de contaminación auditiva y del agua de los ríos.

Por otro lado, existe mucha gente que no puede costear ni motores ni viajes frecuentes en lancha. Por ello, para llegar a centros de salud e instituciones educativas, deben realizar caminatas de hasta 8 horas diarias.

La primera canoa solar

Este sistema reemplaza el uso de combustibles contaminantes costosos y mejora la conexión con escuelas, centros de salud y otras comunidades.

“Yo ya vi este barco (en un sueño) que funciona con energía solar y sé que va a llegar al territorio”, fue la afirmación de un miembro de la comunidad, al escuchar sobre el proyecto.

La frase fue suficiente motivación para que el estadounidense Oliver Utne, quien era voluntario en la zona, buscara la forma de hacer realidad este sueño. Es así que en 2014 se inició un trabajo conjunto con el pueblo achuar, que combinó sus saberes ancestrales con tecnología de punta.

Varias alianzas estratégicas fueron necesarias para desarrollar el proyecto. La sociedad constituida con el Instituto Tecnológico de Massachusetts, por ejemplo, fue fundamental para iniciarlo.

Un equipo de investigación del instituto desarrolló estudios de factibilidad del proyecto, además de pruebas para diseñar un techo que resistiera los paneles solares. A la par se realizó un sistema de plan de negocios, para procurar que el proyecto sea autosustentable.

Mientras se estudiaban los posibles tamaños y materiales, se concluyó que el diseño ideal de estas nuevas embarcaciones era el modelo tradicional de las canoas amazónicas, que se utilizan desde hace cientos de años. La comunidad cofán a’i de Dureno, en Lago Agrio (Sucumbíos), fue el sitio donde se construyó, ya que presentaba las condiciones necesarias.

La canoa debió elaborarse bajo medidas específicas, puesto que se necesitaba suficiente espacio para colocar en el techo los 32 paneles solares, que lograron que la embarcación sea autónoma y no necesitara estaciones de recarga. Finalmente, la barca midió 16 m de largo, con un casco de 2,15 m y un techo de 4 m de largo. La fibra de vidrio, por su resistencia y durabilidad, fue el material seleccionado para su elaboración.

‘Tapiatpia’ fue el nombre elegido para la canoa. Este es un término achuar que significa ‘pez eléctrico’ y está relacionado con una leyenda que cuenta la historia de un hombre que desapareció de repente.

Una noche, un miembro de la comunidad soñó que por el río se desplazaba un pez eléctrico y transportaba de un lugar a otro a los animales de la selva.

Aquel animal era el hombre que había desaparecido, que se transformaba para ayudar a los seres más indefensos. Con este nombre los achuar recuerdan la necesidad de respetar y cuidar su entorno.

Hace 2 meses, la nave viajó 1.800 km, inicialmente por el río Aguarico, hasta llegar al Napo, cruzó la frontera con Perú, surcó un tramo del Amazonas, tomó el río Marañón, hasta entrar al Pastaza para arribar a la comunidad achuar.

De esta forma se demostró que este proyecto es viable y, sobre todo, idóneo para la región amazónica.

Datos

- Más de mil personas, de 9 comunidades ubicadas a orillas del río Pastaza se beneficiarán.

- Los paneles son de última generación, ultradelgados, livianos y de larga duración, con una vida útil de 20 años.

- La canoa está diseñada para transportar a 18 pasajeros sentados, más 2 tripulantes.

- En 2014, el proyecto ganó el concurso ‘Ideas Innovadoras en Energías Alternativas’, impulsado por el Banco Interamericano de Desarrollo. (I)

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