El Suzuki Forsa sigue popular luego de 35 años

- 30 de abril de 2018 - 00:00

Los “suzukeros” aseguran que este automóvil destaca por su versatilidad, potencia y bajo consumo de gasolina. La amplia disponibilidad de repuestos y accesorios lo hacen altamente modificable.

En las calles de Guayaquil resulta cada vez más común ver reuniones de clubes de automovilismo, donde entusiastas de los automotores se juntan para compartir experiencias y mostrar las mejoras que han hecho a sus vehículos. Algunos de estos grupos se especializan en modelos específicos, como es el caso de los fanáticos del Suzuki Forsa, coche que salió al mercado en 1983 y que, 35 años más tarde, aún es buscado por los amantes de la marca.

Suzuki Club Guayaquil es uno de estos grupos. Estéfano Martínez, su presidente fundador, menciona que la sociedad empezó en abril de 2015 con seis socios y que actualmente cuenta con 30 miembros, los cuales se reúnen todas las semanas en las inmediaciones del centro comercial Plaza Mayor, al norte de la ciudad. “Todos los viernes nos reunimos a partir de las 21:00, exhibimos los carros, compartimos datos y hacemos paseos por la ciudad y fuera de ella”.

Martínez explica que los requisitos para pertenecer a Suzuki Club Guayaquil son, por supuesto, tener un carro modelo Forsa (1 y 2), “que no tenga modificaciones visuales, que esté lo más original posible. Además, tiene que acudir a las reuniones y tener la predisposición de arreglar el carro”.

Sobre los aspectos que más pondera del modelo Forsa, indica que su practicidad y economía son sus características más destacables. “El Forsa es un vehículo pequeño, rápido -tiene una velocidad máxima de fábrica de 145 km/h- y muy económico. Con un galón se puede rodar hasta 60 km”.

Javier Sojos, presidente de Forsa Club Guayaquil, coincide a la hora de resaltar las bondades del automotor. Él también pondera que, debido a su fama, hay muchos repuestos y accesorios. “Por eso es fácil de modificar”.

Entre las mejoras más comunes que se realizan están la pintura y aros, en el aspecto visual; instalación de potentes sistemas de audio de alta fidelidad y la adaptación de partes de competencia para mejorar el rendimiento del motor. “Las mejoras más costosas son las visuales, cada pieza puede costar $ 300 o $ 400”, comenta Gustavo de la Calle, otro miembro del club.

Los “suzukeros” de esta asociación se muestran contentos de que por la buena calidad de sus restauraciones, los inviten a eventos y exhibiciones dentro y fuera de la ciudad, como el Suzuki Fest, que reúne cada año a los amantes aficionados de la marca y donde compiten en diferentes categorías, como visual, audio y performance.

Actualmente este grupo tiene 26 socios, que se reúnen todos los jueves en el centro comercial Garzocentro Mall, a partir de las 21:30, ahí afinan detalles sobre la organización del club y salen a comer o pasear por la ciudad. “Cuando estamos rodando, uno se da cuenta de que se lo quedan viendo; eso te inspira a seguir mejorando tu carro para dar una mejor imagen”, concluye Sojos. (I)

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