Tres veces se salvó de morir y cruzó la línea de los 100 años.

El fundador de la Interpol aún vive

- 25 de diciembre de 2016 - 00:00
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

El general César Augusto Guillermo Solórzano es el único sobreviviente de la primera promoción de oficiales de la Escuela Militar de Carabineros, como se conocía en aquel entonces a Escuela Superior de Policía.

El 9 de enero de 1965 se instaló por primera vez en Ecuador la oficina de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), en Quito, provincia de Pichincha. El general César Augusto Guillermo Solórzano Hidrobo fue el fundador y primer director de esta dependencia, en la que trabajó por un ‘Ecuador más seguro’.

Solórzano cumplió en noviembre último un siglo de vida y su memoria no alcanza a recordar al detalle su paso por la Interpol. Aunque sus colegas de la Policía Nacional sí lo destacan como el fundador de este importante centro de combate al crimen organizado.

Ecuador es uno de los 190 países adheridos a la Interpol. En 1964 la Secretaría General de este organismo, con sede en Lyon (Francia), aprobó la solicitud de afiliación presentada por el Estado ecuatoriano y un año más tarde la dependencia empezó a funcionar en el país bajo el mando de Solórzano, quien habría permanecido 3 años en el cargo, porque en 1968 pasó a otras funciones.

El coronel Marco Sarabia, actual director de la Interpol en Ecuador, mostró su interés por conocer al general Solórzano, un hombre que mantiene su lucidez pese a los años que han deteriorado su estado físico. “Es anecdótico, reconfortante y emocionante ver que el fundador de la Interpol en Ecuador aún vive, porque es una historia viviente”.

Sarabia quisiera formularle unas preguntas relacionadas con los inicios de este organismo al oficial retirado, que durante su cumpleaños número 100 disfrutó con su familia y colegas policiales y amigos.

Carabinero de corazón

Solórzano fue carabinero de corazón. En 1940 se graduó en la primera promoción de la Escuela Militar de Carabineros, creada por Decreto Ejecutivo del jefe Supremo, general Alberto Enríquez Gallo. Se especializó en investigación.

Su trayectoria fue difícil y gratificante, puesto que se convirtió en subdirector de la Escuela de Formación del Cuerpo de Carabineros.

Solórzano inició un recorrido desde Carchi hasta Macará, en cumplimiento de los pases durante su carrera, por lo que tuvo que mudarse a la ciudad que era asignado para empezar desde cero. Lo hizo junto con su esposa, Roxana Naranjo, con la que lleva casado 71 años y procreó 4 hijos.

Tres veces se salvó de morir

Magdalena Solórzano recuerda que su padre participó en la guerra del 41, en la que se evidenciaba la desventaja de dotación que tenían los soldados ecuatorianos frente a las tropas peruanas, que disponían de tanques de guerra y aviones.

“Yo era subteniente y armé un grupo con 30 policías, nos embarcamos hacia Guayaquil, allí se concentraron 480 hombres que habían sido reclutados en varias provincias; partimos a puerto Bolívar y la gente nos despedía y daba valor”, relata el general Solórzano.

La prensa titulaba: “500 bravos carabineros salen a defender la Patria”, esa información llegó hasta los peruanos, quienes sobrevolaban con sus aviones para buscarnos. “El oficial que comandaba el grupo ordenó que las luces del barco se apagaran para que no nos localizara el avión peruano”, recuerda el oficial retirado, que junto con otros ecuatorianos, salvó su vida.

Durante el gobierno de José María Velasco Ibarra, la Policía fue blanco del Ejército. Este armó al pueblo y atacó el cuartel de Policía de Guayaquil. Ante la resistencia lo quemaron, los carabineros salieron con las manos en alto y fueron masacrados. Solórzano, con rango de teniente, se salvó porque estuvo en Zapotillo, Loja.

A sus 26 años, viajó con su esposa y sus 4 hijos a Punta Carnero, en Santa Elena.

Roxana relató que su esposo y el chofer fueron arrastrados por la resaca y desaparecieron 7 horas en el mar. Una ola llevó hasta la orilla de la playa a Solórzano. El cadáver del chofer Sánchez nunca apareció.

Legado de valores

Para el mayor Carlos Alberto Rivadeneira, jefe de Derechos Humanos de la Policía, el general Solórzano es el último carabinero que inició con la profesionalización de la institución en la que mantener el orden y la paz se lograba más por la experiencia y sabiduría de los hombres. “Es un ejemplo de valentía lucha e integridad”.

La generala Ivonne Daza, directora de la Dinapen, reconoce que el general Solórzano “ha sido un roble al llegar a los 100 años de edad. Su legado es un orgullo para la institución”.

“Un siglo de duras batallas, de impetuosas lecciones y decisiones acertadas. Amante y protector de su familia, compañero y amigo en el servicio policial, un ente de admiración, responsabilidad, compañerismo y rectitud en cada paso de su vida”. Así lo definió el capitán Reynaldo Acosta durante la celebración del centésimo cumpleaños del general, que está rodeado del amor de su familia.

El general en servicio pasivo Fausto Solórzano manifestó: “Cien años de vivencia dedicados a proteger siempre a sus semejantes; 100 años dando amor a sus seres queridos y brindando la apertura para cultivar la amistad como el símbolo maravilloso de la paz y el respeto mutuo”.

Durante esta celebración, el general César Augusto Solórzano expresó que “el policía es el guardián de la vida de todos los ciudadanos, siempre tiene que dar un buen servicio y ayudar incansablemente cuando las personas lo necesiten”.

Ejemplo de familia

“Estamos muy orgullosos de nuestro padre, de todo lo que ha hecho. Él siempre fue la primera antigüedad (el mejor estudiante), desde cadete y para nosotros ha sido un legado de valores”, expresa su hija María de Lourdes.

Refiere una anécdota al respecto: “Mi papá era jefe de zona cuando detuvieron un cargamento de lingotes de oro, le propusieron que coja una parte y que no diga nada, pero no aceptó el soborno”.

Magdalena también describe a su padre como un ejemplo a seguir por su entrega, sacrificio, superación y vocación, sin olvidar el amor y cariño dedicado a su familia. A cada ciudad que tenían que desplazarse por razones de trabajo lo acompañaban, a pesar de que tenían que empezar desde cero.

En una de esas ocasiones, en un colegio de Riobamba, Magdalena por ayudar a sus compañeras les dictó las respuestas del examen, pero sacó 5 puntos y otras 8 compañeras también 5 puntos sobre 10.

Los exámenes estaban bien, pero había respondido las preguntas de Orografía y no de Hidrografía. Le pidió a su padre que hablara con la delegada, quien le dijo que su hija hizo un excelente examen, pero se equivocó de tema y además dictó las respuestas a sus compañeras.

Mi papi la felicito: “Señorita delegada: así se debe actuar”. Y a mí me dijo: “¿Por qué me haces pasar vergüenza? Lo que has hecho mal tienes que reconocer [...] Lo que es bueno, es bueno, y lo que es malo no se hace”. Esa frase quedó en la memoria de todos sus hijos.

A la edad de 93 años el general Solórzano manejaba su auto, realizaba las compras del hogar, pasaba por la farmacia y hacía depósitos bancarios, hasta que sufrió un fuerte accidente al caer de las gradas de su casa, hecho que limitó que saliera nuevamente solo.

El comandante general de la Policía, Diego Mejía, lo escribió a Solórzano en su onomástico: “Estamos felices porque usted está aquí presente y es parte de nuestras vidas, de nuestra historia. Gracias por ser integrante de la Policía del Ecuador”. (I)

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La policía fue su pasión

Solórzano tiene 4 hijos, 9 nietos y 11 bisnietos

Sobreviviente de la primera generación de carabineros, historia latente de la Policía Nacional, un hombre justo, correcto e incorruptible, así se define al general César Augusto Guillermo Solórzano Hidrobo a sus 100 años de vida.

Nació el 23 de noviembre de 1916, de familia terrateniente, oriundo de Tabacundo; estudió la primaria en la escuela de los Hermanos Cristianos y cursó la secundaria en el colegio Juan Montalvo. Al terminar sus estudios se inclinó por una vocación de honor de servir a su Patria.

Fue uno de los 14 carabineros graduados el 1 de abril de 1940, escogido entre 70 postulantes. Se especializó en investigación. Además su legado de rectitud y liderazgo lo dejó en Ecuador; donde reside con su esposa Roxana Naranjo, sus 4 hijos, 9 nietos y 11 bisnietos. (I)

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Un padre ejemplar para sus hijos

Una de las fuertes enseñanzas del general César Augusto Solórzano fue la fortaleza de la unión familiar, nunca los dejó solos, ya que a cada ciudad que iba delegado por trabajo lo acompañaban, a pesar de que tenían que empezar desde cero, relata su hija Magdalena Solórzano.

Cuando ejerció las funciones de subdirector, de aquel entonces la Policía tenía como nombre ''Cuerpo de Carabineros'' en donde conoció al general Alberto Enríquez Gallo que fue su ejemplo a seguir. (I)

CRONOLOGÍA

En 1941 César Augusto Guillermo Solórzano Hidrobo participó en la guerra contra Perú.

En 1965 ejerció las funciones del primer director de la Interpol.

El 20 de febrero de 1968 obtuvo el título de Prefecto comandante. Posteriormente fue nombrado comandante General de la Policía Nacional, donde estuvo 28 años.

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