Turismo

"Desde los 9 años ya era un empresario: lustraba zapatos"

- 04 de junio de 2017 - 00:00
Foto: Silvia Murillo / EL TELÉGRAFO

El chileno Oswaldo Trávez es el creador de Rey Park, ubicado en la vía Guayaquil-Babahoyo. Fue payaso de circo y corredor de autos.

Jujan, Guayas.-

Cuando apenas tenía 9 años, ya Oswaldo Trávez estaba en las calles de su natal Chile trabajando. Para entonces lustraba zapatos, vendía periódicos y chicles. No da mayor razón de sus padres, solo que no sabe de ellos y asegura que se crió solo.

En la calle se formó y, pese a que esta representa peligros, considera que fue su mejor escuela, colegio y universidad. “Uno se encuentra con piedras enormes que hay que retirarlas; existe la pobreza”.

Desde esa edad lo sedujo el arte: el de hacer reír al público y de cautivarlo con maromas, chistes y piruetas.

Fue entonces cuando formó parte del circo Egred, uno de los más famosos de Venezuela. Hizo de acróbata y también de payaso; su nombre artístico entonces era ‘Sancochito’.

Ahora, con 62 años, y 52 de trayectoria artística en espectáculos y diversión, continúa haciendo realidad su sueño: llevar alegría a la gente. Lo hace a través de Rey Park, un parque acuático levantado en 50 mil metros de terreno que está ubicado en el kilómetro 40 de la vía Guayaquil-Babahoyo, a la altura del sector conocido como Tres Postes, antes del cantón Jujan, en Guayas. Allí tiene su centro de operaciones, lo que incluye un castillo al estilo de Disney, que es donde vive.

La peculiaridad de este lugar es que, además de las 24 piscinas, 15 toboganes, rampas de velocidad, ríos con burbujas y olas, tiene un parque jurásico y decenas de personajes de Disney como La Bella y la Bestia.

En la ruta de ingreso, los turistas se pueden fotografiar con la familia Picapiedra, los pingüinos de Madagascar, los Simpson, los personajes de Toy Story, de Marvel; del Planeta de los Simios.

Con una limusina color rosa, una colección de autos clásicos, con la octava maravilla del mundo, King Kong, de 14 metros de alto o con las Tortugas Ninja y una serie de figuras que han pasado por la pantalla gigante.

A estos animales se suman un tiranosaurio rex, pterodactylus, un velociraptor, un diplodocus de 20 metros de altura, que funcionan electrónicamente, es decir a través de programas computarizados.

En el Parque Jurásico, los visitantes observan detenidamente a estos ejemplares, los fotografían y se sacan selfies. Algunos filman el recorrido. Foto: Silvia Murillo / EL TELÉGRAFO

Continúa su construcción

Pese a que hacer el recorrido por toda la instalación con las debidas paradas obligatorias para las fotos le puede tomar una hora o más, el mentalizador de este parque dice que la construcción no termina.

“Son muchos sueños que empezamos a plasmar, porque es lo que uno añora. No se pueden contar antes de hacerlos realidad”, menciona en referencia a que tiene muchas ideas para hacer más atractivo a Rey Park, pero prefiere ser sigiloso.

En este parque de distracciones, cuya construcción se inició en 1996, don Oswaldo ha levantado una empresa familiar, pues quienes atienden son sus hijos, nueras, nietos, yernos.

De ser ‘Sancochito’, el payaso que arrancaba risas al público del país donde iba, se convirtió en ‘El Gitano’, pues con los circos y empresas de diversión ha visitado varios naciones.

“Recorro el mundo y en cualquier parte me siento feliz, porque estoy junto con mi familia y al público. No importa de dónde sean porque me aprecian y en cualquier parte siempre están conmigo”.

Su permanencia por 19 años en este tipo de espectáculos le permitió aprender muchas actividades. “En el circo se hace de todo; hay que causar admiración al público; es alegría y tristeza como por ejemplo la vida de un payaso, que está llorando por dentro y sonriendo por fuera”.

Con un tono algo melancólico pero firme a la vez, Trávez reitera que en este tipo de trabajos hay que hacer reír al público que ha pagado “aunque uno tenga el alma herida y destrozado el corazón. No hay que detenerse por nada, porque el dolor se lo lleva por dentro y la sonrisa siempre por fuera”.

De los circos donde trabajó nombra algunos, como el de los Fuentes Gasca, Egred, el Imperial de China. En Ecuador, recuerda, trajo a algunos artistas y dependiendo de estos se llamaban: de La Chilindrina, de Quico, o Mi Recinto.

Regresando a su realidad y de muy buen ánimo, deja por unos segundos de lado la modestia que lo caracteriza y cataloga a su empresa (Rey Park) como la mejor del país y América Latina. Reseña que en Cali, Colombia, está el Parque de la Caña, pero que es más pequeño.

“Ni Venezuela, Chile o Bolivia tienen uno así. Es un parque similar al de Orlando, Florida, pero más pequeño. En América Latina no hay uno así porque aquí está puesto el sentimiento, el corazón, el deseo, las ganas y la creatividad día a día; esa es la misión de la familia: vender diversión y alegría”.

Afirma que para sus parientes y él no se trata solo de un negocio. “No estamos haciendo un hueco, una piscina, para que se bañen y se vayan, no. Acá hay entretenimiento y constancia”.

Son 3 parques en uno: el acuático, el zoológico y el de dinosaurios. Los espacios también tienen juegos mecánicos como la rueda moscovita, montaña rusa, caballitos y un museo.

Entre los atractivos consta, además, el barco de ‘Los piratas del Caribe’, en cuyo alrededor hay una piscina, “que es como un río lento”, y un boeing 727, que funciona como ‘el avión del terror’. El costo para ingresar a esta máquina es de $ 1.

En el castillo de fondo, al estilo de Disney, reside Oswaldo Trávez, el propietario de este parque acuático. En los alrededores hay rampas de velocidad, toboganes y piscinas. Foto: Silvia Murillo / EL TELÉGRAFO

El pionero de los ‘gusanitos’

Don Oswaldo llegó a Ecuador hace 25 años, lo recorrió y quedó maravillado. Su última residencia, antes de vivir en Guayas, fue Salinas.

Considera que este país que lo acogió hace más de 2 décadas está bendecido por Dios, ya que aquí no hay amenazas naturales como huracanes, tornados. “Es un lugar maravilloso. El clima es excelente, me encanta”.

“Estaba regresando para México y encontré esta geografía impresionante, muy linda, que está a 2 horas de la Sierra, a 2 horas de la Costa. Estamos en un sitio muy agradable. Acá (al parque) llega gente de la Sierra, Galápagos, de diferentes partes del país incluso de Perú y Colombia”.

A su hoja de vida le suma que es el inventor de los tan solicitados ‘gusanitos’, carros alargados con diversas formas que recorren las principales calles de la ciudad donde estén de paso, y también de los trenes.

Entre los muchos oficios que ha desempeñado este chileno está el de ser “acróbata del aire”, por lo cual fue contratado en varias ocasiones para hacer el papel de ‘doble’, en algunas películas. No sabe exactamente cuáles, porque indica que él solo grababa y eran los productores los que decidían dónde utilizarían dichas escenas.

La piscina en forma de río que da la vuelta y en cuyo interior hay un castillo, donde habita su dueño, además de juegos acuáticos, es la más visitada por los turistas. Foto: Silvia Murillo / EL TELÉGRAFO

‘El rey del espectáculo’

Oswaldo Trávez se define como ‘El rey del espectáculo’ y de ahí se deriva el nombre de su parque de diversiones. Inmediatamente aclara que siempre le ha gustado ser el primero y por eso hace otra revelación: fue corredor de autos y motos, y en algunos circuitos fue campeón.

“Yo corría el circuito Tuercas, el Mil Millas Lagarto, 24 Horas, y las 12 Horas Marlboro, en Yahuarcocha, al lado de personajes como Fernando Madera, (Alfonso) Darquea, y muchos que ya no me acuerdo porque son algunos años; estoy hablando de 1970 más o menos”.

Y, al igual que en un espectáculo circense, donde los rostros de los personajes relevantes están pintados en la fachada para atraer al público, en Rey Park, la cara de su dueño está plasmada al ingreso, en ‘el avión del terror’ y en otros espacios.

Don Oswaldo, un hombre de mediana estatura y pelo cano largo atado en cola de caballo, no tiene reparo en atender a los visitantes. Incluso, captura con su celular los rostros de alegría de quienes llegan en busca de diversión, como el caso de 2 adultas mayores. “Eso me da felicidad y me impulsa a seguir”. (I)

La Bella y la Bestia, los personajes de Disney que atraen a los más pequeños visitantes. Allí también están los superhéroes de Marvel y una serie de animales de películas. Foto: Silvia Murillo / EL TELÉGRAFO

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