El licor combinado con energizantes pone en riesgo la salud de los jóvenes

- 30 de julio de 2017 - 00:00
Una práctica usual en las fiestas de los adolescentes es combinar alcohol con bebidas energizantes, pues los efectos estimulantes de esta mezcla producen euforia.
Foto: cortesía

En Ecuador hay adolescentes que llegan a las salas de urgencias con síntomas como intoxicación severa.

La primera vez que probó una bebida energizante combinada con licor la sensación fue intensa, difícil de describir; se sentía eufórico, ‘a mil’.

Más de una vez ha mezclado licor con energizantes, sobre todo, en  reuniones con amigos y en farras que se prolongan hasta el amanecer.

Según Andrés P., de 19 años, al beberlas puede mantenerse sobrio y con energía hasta el día siguiente.

De hecho, las bebidas energéticas enmascaran la autopercepción de ebriedad, por lo que las personas continúan bebiendo y aumentan los daños a la salud. Aunque Andrés conoce sobre los posibles efectos admite que es difícil resistirse a ingerirla, por la sensación de bienestar que genera.

“Si das solo una probada, te enganchas y cuando sigues tomándola te sientes increíble; te estimula y puedes bailar toda la noche si quieres”.

Si bien la combinación genera una sobreestimulación que engancha a los jóvenes, no es menos cierto que los efectos en el organismo son perjudiciales.

Patricio Lasso, médico internista, advierte que el alto poder estimulante de estas 2 bebidas puede provocar una aceleración del ritmo cardíaco, lo cual puede derivar en problemas como arritmias u otra serie de trastornos cardiovasculares.

Además considera que las bebidas energéticas son una mezcla explosiva para el organismo. “No todos los jóvenes conocen sobre los efectos que pueden tener, por eso lo mejor es evitarlo en la medida de lo posible para evitar sus efectos dañinos”.

De acuerdo con estudios clínicos, el licor, por sí solo, es capaz de potenciar la aparición de efectos adversos de las bebidas energizantes que contienen cafeína y taurina, componentes que estimulan el sistema nervioso central y cardíaco.

Una sola copa de licor, combinada con energizantes, equivale a tomarse 6 cafés, suficiente para experimentar la aceleración del ritmo cardíaco. Lo que está claro es que se constituye en una verdadera bomba para el cuerpo humano.

Al mezclarlas, como señala Lasso, el cuerpo no siente los típicos efectos de beber en exceso y puede ingerir los vasos que desee.

El médico Robinson Peña Alzate explica que tanto las bebidas energizantes como las alcohólicas poseen efectos en el sistema nervioso central.

“Sabemos que las bebidas energizantes tienen efectos de estimulación en el sistema cardiovascular que pueden desencadenar en arritmias, alteraciones en la presión arterial, entre otros síntomas”.

El especialista hace hincapié en la importancia de orientar a los jóvenes sobre los peligros que conlleva el consumo indiscriminado de sustancias nocivas para la salud, mucho más si estas se combinan. “La educación debe incluir su entorno familiar y social, porque hay ocasiones en que ellos se sienten muy presionados a dirigirse al consumo de estas bebidas”.

Según explica, en varios países del mundo, ya se han reportado casos sobre personas fallecidas por el consumo frecuente de esta riesgosa combinación y recalca que es indiscutible el daño a nivel orgánico que puede ocasionar su ingesta.

 “He evidenciado algunos casos relacionados con estos consumos en especial con daños cardiovasculares. Hay muchas personas que acuden al servicio de emergencias por juntar estas bebidas y se incrementan cada vez más”.

Sobre este tema, la Academia Americana de Pediatría recomienda que las personas entre los 12 y 18 años no consuman bebidas energizantes, aunque un estudio de 2011 revela que entre el 30% y el 50% admite consumirlas.

Según un informe publicado en el diario El Nuevo Herald, las bebidas energizantes tienen una gran cantidad de azúcar, algunas hasta 14 cucharaditas, lo que está vinculado con la obesidad y con otras condiciones crónicas como enfermedades cardíacas.

 “El cuerpo de un adolescente ya está pasando por muchas cosas, incluyendo cambios hormonales. Si un chico está también ingiriendo bebidas como el café, es mucha cafeína que se suma en un día”. “Usted tiene que ver los efectos agregados en el cuerpo”.

Sobre los daños que genera esta mezcla nociva, Ricardo Chong Menéndez, médico hepatólogo, explica que el ingerir bebidas energizantes y alcohólicas puede resultar una mezcla explosiva. Precisa que cuando  los bebedores combinan estas 2 bebidas son 3 veces más propensos a beber en exceso.

“La mezcla de cafeína y niacida —ambas estimulantes y contenidas en las bebidas energéticas— junto con alcohol enmascara los síntomas de la embriaguez. Por eso, el cuerpo no siente en ese momento los clásicos efectos de beber en exceso”.

Quizás por ello, las personas toman más de la cuenta, lo que, en muchos casos, deriva en intoxicaciones severas, como una hepatitis tóxica aguda grave.

Chong afirma que las 2 bebidas en grandes dosis y juntas producen daño hepático  por diferentes mecanismos.

En el caso del alcohol, el compuesto principal es el etanol, el cual genera un efecto tóxico directo sobre la célula hepática. “Las bebidas energizantes contienen altas dosis de cafeína, taurina, vitamina B2, B3, B5, B6 B12 y azúcares; la toxicidad hepática de los energizantes  se vincula con la vitamina B3, mejor conocida como niacina o ácido nicotínico”.

 Esta sustancia —puntualiza— es capaz de provocar una  lesión funcional en determinadas estructuras celulares del hepatocito (células del hígado)   lo que provocaría una reducción en la actividad de su función de síntesis proteica y, por consiguiente, daño celular.

De hecho, cada botella de la bebida energética contiene hasta un 200% del valor diario recomendado de esta sustancia denominada niacina.

Cuando se habla de posible tratamientos se conoce que todo depende del grado de disfunción hepática que, por lo regular, está relacionada con la gravedad del caso y el tiempo sostenido de la agresión.

 “Lamentablemente no hay un tratamiento específico, y no nos queda más que actuar sobre los síntomas de la intoxicación”.

Ricardo Chong comenta, además, que en estos años ha tratado algunos casos, en especial, en  adolescentes que llegan a las salas de urgencias con algunos síntomas, como intoxicación severa, ansiedad, convulsiones, irritabilidad, dolores de cabeza y arritmias cardíacas, relacionados con la ingesta de esta combinación nociva.

“La recomendación es la prudencia. El consumo de alcohol en exceso tiene efectos contraproducentes en el organismo, como enfermedades hepáticas. Ahora, mezclar sus efectos depresores con la estimulación de las bebidas energizantes puede intoxicar el cuerpo hasta límites insospechados”.

Estas bebidas  contienen esta sustancia conocida como niacina en cantidades que exceden en gran medida la ingesta diaria recomendada, lo que otorga un alto riesgo de acumulación y toxicidad perjudiciales.

Al mismo tiempo, la cantidad de cafeína que contienen estos líquidos, a menudo es 5 veces la cantidad encontrada en una taza con café, la cual ha sido vinculada con problemas cardíacos y neurológicos, tales como presión arterial alta, palpitaciones, mareos, dolores de cabeza e incluso náuseas.

La Clínica Mayo informó que los adultos jóvenes que bebieron una lata de bebidas potenciadoras constataron un aumento del 74% en los niveles de la hormona del estrés. Además, su presión arterial aumentó aproximadamente en un 6%. Aunque las mismas se las vende de manera libre y sin control alguno y sirven como estimulante para contrarrestar la fatiga, la mezcla puede ser tan letal que no se descarta que muchos adolescentes terminen en coma en algún hospital.

La mezcla es tan perjudicial como consumir cocaína

El peligro radica en que esa gran cantidad de cafeína ingerida a la par con licor permite llegar a un estado de ebriedad sin conciencia, incluso a un coma alcohólico.

Una investigación publicada por la Universidad de Purdue en Indiana, Estados Unidos, advierte que la combinación de estas mezclas sería tan perjudicial como consumir cocaína.

Los investigadores de esta institución educativa desarrollaron algunos ensayos tras analizar su actividad cerebral y constataron una similitud preocupante: su cerebro se comportaba como el de alguien que había consumido estupefacientes de tipo A, entre los que también constaban la cocaína.

Según el científico Richard Van Rijn, quien lideró este estudio, la mezcla de las bebidas energizantes y el licor consiguen modificar la neuroquímica del cerebro humano.

Hay especialistas que lo llaman la neuroquímica de las adicciones y en el caso del alcohol  combinado con las  bebidas energizantes, pueden actuar como otros reforzadores naturales, como la comida y el sexo.

Como señala un artículo publicado en Página 12, actúan sobre los mismos correlatos biológicos, áreas de recompensa del cerebro que han sido preparadas por la evolución a lo largo de millones y millones de años para que cuando hagamos estas actividades sintamos placer y, por eso, los buscamos.

La idea general de las teorías de las adicciones es que las drogas ‘secuestran’ estos centros biológicos sin tener mecanismos de freno.

La saciedad después de comer, por ejemplo, funciona como un mecanismo de freno. En el caso de las drogas no solo no hay este conjunto de operadores sino que, por ejemplo, cuando se deja de consumirlas y se lo vuelve a hacer hay fenómenos como el desarrollo de mayor sensibilidad que llevan a un mayor consumo.

Sobre los efectos que producen únicamente las bebidas energizantes, Personalise, un sitio web británico de ventas en línea, a partir de las investigaciones realizadas, advirtió que en los primeros 10 minutos la cafeína es absorbida por el torrente sanguíneo.

Esto provoca que el ritmo cardíaco y la presión arterial aumenten. A los 15-45 minutos: los niveles de cafeína alcanzan su pico, por lo que la persona se siente alerta y concentrada.

Entre los 30 y 50 minutos, el cuerpo ya ha incorporado toda la cafeína y el hígado reacciona absorbiendo más glucosa y a los 60 minutos se produce el denominado ‘bajón de azúcar’, debido a que los niveles de esta comienzan a decaer, a la vez que los efectos de la cafeína empiezan a desaparecer.

Los primeros síntomas se presentan entre las 12 y 24 horas  de abstinencia de la cafeína, como dolor de cabeza, irritabilidad y estreñimiento.

Mientras que entre los 7 y 12 días, según los estudios, es el tiempo que se demora el cuerpo en acostumbrarse a la ingesta de altas dosis de cafeína, si se consume al menos una bebida.

Al mismo tiempo, los especialistas han constatado que  cuando la gente combina alcohol y bebidas energéticas tiene un mayor deseo de seguir tomando que si hubiese ingerido alcohol por sí solo.

También se comprobó que a medida que las personas se intoxican, incluso a niveles bajos, tienen menos inhibiciones y son propensos a beber más en un ciclo de mayor intoxicación.

Los médicos coinciden en que los efectos pueden ser diferentes en cada persona.

Por esta razón, tener información sobre lo que se consume y sobre el estado de salud de cada uno es fundamental para evitar correr riesgos.

En otros países

- En Canadá y Estados Unidos, los consumidores ya pueden encontrar licorerías donde se compra el licor y las bebidas energizantes ya mezcladas.

- Una persona sedentaria podría ser la más afectada, debido a que las bebidas energéticas en altas dosis elevan el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.

- Tanto el alcohol como los energizantes son vasodilatadores, si se hace la mezcla, pueden causar distintas complicaciones en el cuerpo, como la hipertensión. (I)

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