Cada vez hay más zonas en Quito que reciben a clientes con sus mascotas

Restaurantes, hoteles y medios de transporte abren sus puertas a los animales de compañía.
14 de agosto de 2016 00:00

Ámsterdam, Berlín, Bruselas, París y San Francisco son algunas de las ciudades del mundo consideradas amigables con las mascotas porque estas son bienvenidas en varios sitios públicos y privados. A esta lista se suma Quito: en esta urbe hay más espacios donde se recibe a  clientes con sus animales de compañía, entre ellos, restaurantes, hoteles y taxis.

A estos lugares se los denomina zonas Pet Friendly, que en español se traduce como (amigables con las mascotas). Son espacios donde, por lo general, perros y gatos encuentran nuevos amigos, o simplemente pueden convivir con sus dueños fuera de casa. En la capital, varios lugares atienden a las mascotas como un cliente más.

“Constatamos la necesidad que tenían varios turistas, nacionales y extranjeros, para encontrar un hotel que los recibiera con sus mascotas, es así que adecuamos una habitación”, comenta Iván Rosero, gerente del hotel Capitan Inn.  

La habitación tiene 2 espacios, uno para los turistas y otro para sus mascotas, así ambos pueden descansar.

El costo del hospedaje de la mascota es de $10 la noche, pero este precio varía según el número de días que los dueños permanezcan allí. Si el cliente requiere algo para el animal, como platos para comer, el hotel se los proporciona.

El hotel Hilton Colon  recibe  a perros. El costo por noche es de $50 para razas pequeñas y $100 para razas grandes. Uno de los requisitos para los dueños de los perros es llevar todos los implementos necesarios para el cuidado del can. En Quito, hay hoteles que no cobran a los huéspedes por hospedarse con sus mascotas. Uno de ellos es el Sheraton, en el norte de la urbe.

Aunque la condición es que la mascota no pese más de 8 kilos, si llega algún animal de raza grande igual lo reciben.

Según Pamela Rivadeneira, de Mercadeo y Ventas del referido hotel, los turistas suelen viajar con todo lo necesario para su mascota, pero si no es así, el hotel habilita camas especiales en las habitaciones para estos acompañantes.

Lo mismo sucede en el hostal de la Rábida. No hay un cobro extra por el hospedaje del animal, pero prefieren a los de tamaño pequeño, pues en el lugar no hay mucho espacio. Además, su reducido patio ya está ocupado por su mascota Brownie, un conejo.  

Otras opciones en la capital son la Posada Tambuca y el hotel Café Cultura. En todos los lugares de hospedaje cobran un valor adicional en el caso de que el animal provoque algún daño en la habitación.

Los restaurantes también se han abierto a esta iniciativa.

Hace 6 meses, en Pizza SA los comensales pueden ingresar con sus perros al local.

El lugar cuenta con correas, en caso de que el animal vaya suelto, espacios verdes para que puedan corretear y tiene bandejas para servir alimentos al can. Incluso poseen un menú especial para la familia perruna: una pizza con hígado de pollo.  

Lo mismo sucede en la cafetería Jürgen. Desde que abrió sus puertas al público hace 2 años, ya aplicaba este concepto.

Según Christian Endara, uno de los propietarios, su clientela ha aumentado por este servicio.

“En su mayoría, las mascotas que llegan son educadas; nunca he tenido problemas”.   

Endara explica que su local cuenta con un espacio, ubicado en una terraza, destinado para los comensales que los visitan con sus mascotas.

Allí aceptan cualquier tipo de animal de compañía. Por esta apertura, esta cafetería se ha convertido, en poco tiempo, en el punto de encuentro de personas que salen a pasear con sus mascotas.

De igual forma, las unidades de la Asociación Taxis en Quito aceptan transportar a sus clientes con sus mascotas.

Aunque no son frecuentes este tipo de pasajeros, René Iza, coordinador de recorridos de la Asociación, asegura que tienen algunas recomendaciones, por ejemplo que las mascotas sean ubicadas en una jaula, en una caja, en una maleta o envueltos en una cobija para que no ensucien o dañen la tapicería.

Si la mascota es grande, pueden acceder a vehículos Van para que se movilicen cómodamente. Este servicio no tiene un costo adicional al precio de la carrera de taxis.

De acuerdo al artículo 32, de la Ordenanza Municipal 0048 que regula la tenencia, protección y control de la fauna urbana en Quito, los conductores de transporte público y privado tienen la potestad de decidir si trasladan o no a animales de compañía.

Al respecto, el concejal Eduardo del Pozo dice que es necesaria una reforma a esta ordenanza para que los medios de transporte lleven a las mascotas, siempre y cuando cumplan con las normativas.      

En esta línea de ser amigables con los animales, algunos centros comerciales de la capital también abren sus puertas a los clientes que deseen visitar sus tiendas en compañía de sus mascotas.  

En el Centro Comercial Iñaquito pueden ingresar gatos y perros con correa.

En el Centro Comercial El Recreo y en el Quicentro del Norte y del Sur puede entrar cualquier animal, pero debe estar adiestrado por sus dueños; no se permite que estén libres por los pasillos del lugar.

“Los sitios pet friendly, que permiten el acceso a mascotas, son cada vez mayores, pero así como se amplían las libertades hay que asumir la responsabilidad ciudadana”.  

Fernando Arroyo, coordinador general de Urbanimal, centro de gestión zoosanitaria, considera que es un avance contar con lugares que permitan el ingreso de las mascotas, pero, subraya,   estos animales deben recibir el entrenamiento suficiente para comportarse en lugares públicos. (I)

Datos

La capital también cuenta con espacios de recreación públicos para las mascotas. Rampas, sube y baja, anillos de salto, obstáculos, arcos y escalones son algunos de los equipos con los que han sido adecuados algunos parques para que los perros -principalmente- se ejerciten.     

El parque La Carolina, Itchimbía, Armenia, Metropolitano de la Guangüiltagua, Metropolitano del Sur, Bicentenario y Cuscungo cuentan con estas zonas especiales para las mascotas.        

Los centros comerciales que permiten el ingreso de mascotas solicitan que estén bien controladas por sus dueños. La mayoría les prohíbe caminar por los pasillos.
Foto: cortesía de la cafetería Jügen
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