Pujileños tienen agua, pero el lío no se resuelve

03 de enero de 2014 - 00:00

Las 3 semanas sin acceso al agua potable que afectaron a Pujilí, a finales de diciembre, fueron las más complicadas y estresantes para María Rodríguez y más de 60 mil habitantes del cantón.

Con el nuevo año, el problema se resolvió solo parcialmente. Según Rodríguez,  los tanqueros repartidores del Cuerpo de Bomberos, del Municipio y del Gobierno Provincial de Cotopaxi, en ocasiones no lograron abastecer totalmente las necesidades de todos.

Hubo frustración, enfrentamientos entre vecinos y quejas continuas contra las autoridades municipales. El drama empezó por un derrumbe en el sector de Juigua Yacubamba, el cual causó la ruptura de una tubería madre que suspendió la dotación de agua.

La inaccesibilidad del lugar, pues se trata de una montaña situada en lo alto del páramo, dificultó las labores de los técnicos de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Pujilí (Emapap).

Cada grupo familiar vivió su propio vía crucis. La familia de Rodríguez está formada por 6 personas. “Teníamos que esperar los turnos para abastecernos y a veces el líquido no alcanzaba”, contó ayer la moradora.

Los mercados y plazas estuvieron al borde del colapso sanitario a finales de diciembre de 2013.Ella, su esposo y sus hijos optaban por viajar en las noches hasta el barrio San Felipe, en Latacunga, para proveerse en la casa de unos familiares. La travesía les tomaba algo más de una hora. “Salíamos de Pujilí con 4 tinas plásticas acomodadas en el balde de la camioneta. En la capital provincial las llenábamos y sujetábamos con fuerza para evitar pérdidas. Cada chorro contaba. Esto lo hicimos casi a diario durante más de 20 días consecutivos”, recordó la mujer.

Los lugares donde más falta hizo el agua fue en las plazas y mercados, que estuvieron al borde de un colapso sanitario. “Por la escasez, la plaza Sucre quedaba más sucia que de costumbre”, explicó el taxista Andrés Toro. Este centro de expendio de productos de primera necesidad, se encuentra en el centro de la ciudad.

Esta situación hizo pensar 2 veces a los comerciantes de comidas antes de salir a vender sus productos. Ese fue el caso de Doris A. “Decidí no ofertar mis alimentos mientras no se solucionara este inconveniente. No había agua para lavar los platos ni para nada. Creo que mantener la higiene de los comensales es primordial”, reflexionó la mujer.

En la escuela Pedro Vicente Maldonado, según su director Iván Yupangui, el problema no se salió de control porque esta institución cuenta con una cisterna propia. “Los maestros y alumnos no sufrieron con la carencia de agua. Pero sabemos que fue un problema provocado por las fuerzas de la naturaleza, por ello no acusamos a nadie”, expresó Yupangui.

Vicente Sarzosa, concejal de Pujilí, explicó que en los últimos días, los trabajadores lograron habilitar parcialmente la tubería madre. “Abastece únicamente entre 25 y 26 de los 36 litros por segundo que normalmente aporta. Esto ocurre porque la tubería necesita la construcción urgente de un muro de contención que asegure su funcionamiento”, afirmó el funcionario.

Y añadió “desde el jueves 2 de enero técnicos de la Emapap realizan pruebas para conocer el estado del ducto y saber si está apto para trabajar en toda su capacidad sin volver a romperse y abastecer de manera oportuna a la población”.

Ayer, el centro cantonal volvió a tener el servicio permanente, mientras que en los barrios periféricos el suministro sufre esporádicamente de cortes.   

Javier Albán, del Cuerpo de Bomberos local, recordó que durante la emergencia los ciudadanos llegaban a las instalaciones bomberiles cargando baldes, tinas y canecas. “Dejaron de venir, pero seguimos en alerta porque los técnicos de la Emapap coordinan con nosotros por si hace falta salir nuevamente con los tanqueros”, indicó el miembro de la casaca roja.

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