Dos niños genios de Manta son expositores

- 29 de noviembre de 2018 - 00:00
Ambos menores observan el robot que fue creado por Emily Ulloa luego de la charla que ofrecieron a inicios de la presente semana en Manta.
Foto: Leiberg Santos / El Telégrafo

Por su grado de conocimientos Emily Ulloa, de 10 años, y Adam Valdivieso, de 14, están en años superiores en los que normalmente deberían cursar.

El auditorio del Patronato Municipal de Manta se llenó el pasado 27 de noviembre por la mañana. Adolescentes acompañados por docentes esperaban con ansias escuchar la charla de Emily Ulloa, de 10 años, y de Adam Valdivieso, de 14.

El público asistente tenía como referencia que frente a él estarían dos menores considerados genios de la provincia de Manabí. Tal calificativo obedece a sus coeficientes intelectuales, al nivel de conocimiento de ambos. También a que cursan años superiores que no corresponden a sus edades.

Emily y Adam estaban ansiosos por exponer. Antes escucharon intervenciones de varios funcionarios de educación, quienes hicieron referencia a los logros alcanzados por estos dos menores.

Ellos fueron invitados por el gobierno local de la ciudad para que dieran la conferencia denominada “Aprendiendo sin límites”.

Emily ha participado en varias actividades relacionadas a la robótica en Manabí y el país. Adam Louis Valdivieso Bravo se considera una persona normal que le gusta la lectura e investigar.

Muy orgulloso dice que su madre Genith Bravo, fue quien se dio cuenta de que tenía ciertas habilidades. Ella le enseñó a leer desde que tenía tres años y fue el punto que le abrió las puertas a muchas oportunidades.

Una vez que aprendió a leer comenzó a instruirse por su propia cuenta. Hacía dibujos y letras en imprenta. A los 4 años estaba en primero de básica en la Unidad Educativa Talentos (hoy Isaac Newton)

A partir del tercero de básico Adam comenzó a darse cuenta de que los libros se los sabía todos y las clases lo aburrían. Decidió adelantarse un poco, a ver cosas nuevas de otros años solo por investigar. En ese mismo periodo lo promovieron hasta cuarto de básica con 6 años de edad.

Sentía que iba a la par de lo que necesitaba saber, quinto de básica no lo realizó; le volvieron a hacer una prueba y vieron su capacidad siendo promovido al sexto de básica. Estos dos últimos años los cursó en las escuelas Betania y Manuela Cañizares.

A los 8 años terminó el ciclo escolar y vino su calvario. “En esa época la ley no me permitía estudiar ya que tenía 8 años. “Estuve tres años sin ir a un establecimiento (educativo), pero aproveché el tiempo en autoeducarme y aprender cosas que para mí eran necesarias”.

Luego Genith envió una carta a la Presidencia de la República y por Decreto se le permitió ingresar a una institución a los 12 años. Fue al último mes del décimo.

Sus perfiles

El alto nivel de conocimiento de Emily hizo que sea promovida en mayo pasado del sexto al octavo año de educación básica en la Unidad Educativa Stella Maris.

Para ello se necesitó de un informe que fue entregado por el Ministerio de Educación del Distrito Manta, Montecristi y Jaramijó, el cual certificó sus altos conocimientos.

El cuarto de la niña es su laboratorio y ahí le da forma a sus ideas. Arma y desarma sus creaciones en robótica y además, en la actualidad, se concentra en crear proyectos con impresiones 3D.

En cambio, Adam tiene en su casa estantes llenos de libros que dejan al descubierto su gusto por la lectura. Para el adolescente, el martes 27 de noviembre fue el día que se “bautizó” como expositor frente a tanto público.

Sus expositores

Adam estaba nervioso antes de su intervención. Llevaba en sus manos apuntes, tipo fichas. Cuando llegó el momento se acercó al atrio, pero su actitud fue la de un experimentado conferencista. Es todo un autodidacta.

Saludó, dio una introducción de su vida, del proceso de ser promovido a años superiores  por sus conocimientos. “Mi vida estudiantil es muy difícil”, contó al público.

Habló del tema “Por qué no”. Se enfocó en por qué no inventar y descubrir cosas, ser mejor persona, aprovechar el tiempo, intentar y no rendirse, dar todo por todo, ser originales y buscar la felicidad. Al final aconsejó al público a que “vivan su vida intensamente”.

Enseguida se dio paso a la disertación de Emily, quien llegó acompañada de sus padres, así como de otros parientes. El escenario lo dominó perfectamente. Comenzó con palabras de motivación, interactuando con el público que le afirmaba que la estaban pasando bien. Las palabras en ella fluyeron con facilidad.

La pequeña aprovechó el momento para presentar su robot Dini-robotini ante los asistentes; allí explicó que lo fabricó para ayudar a los niños con autismo.

Su exposición la enfocó en el tema “Un largo camino”. Concluyó en pasos relevantes como el talento, capacitación, motivación, disciplina y éxito. Luego vino una lluvia de preguntas. Cada respuesta de los protagonistas llevaba a sonoros aplausos.

Laura Ávila, alumna de la U.E. Isaac Newton, estuvo tan atenta a las intervenciones que se sintió muy emocionada y analizó todas las palabras que ellos dijeron.

“Ambos motivan a ser una mejor persona en todo ámbito. A partir de ahora me voy a dedicar más a mis estudios y a mi pasión que es la oratoria”, enfatizó Ávila.

Emily y Adam coinciden en no considerarse “niños genios”. (I)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: