Los antes llamados ‘jíbaros’ tuvieron una larga resistencia a la colonización inca y española

Los Bracamoros, tribus amazónicas que se resistieron a ser conquistadas

- 02 de julio de 2016 - 00:00

A partir del siglo XV se desarrollaron varias incursiones a la Amazonía sur de Ecuador, y también a la parte norte de Perú, la mayoría de ellas fracasaron.

Guerreros, bárbaros, indómitos, fueron las palabras de los cronistas españoles cuando describían a los Bracamoros, un conjunto de grupos tribales amazónicos que se ubicaron en la cuenca del río Mayo-Chinchipe, en el suroriente de la provincia de Zamora en Ecuador y noroccidente del Departamento de Cajamarca en Perú.

La cuenca norte del río Chinchipe fue conocida a finales del incario y durante la época colonial como la región de los Bracamoros, donde vivían en pequeños grupos controlados por “jefes guerreros” que ejercían su autoridad únicamente en épocas de conflictos, tenían un sistema político relativamente mayor a la de otros pueblos de esa región amazónica.

Un mapa de esta región en la época temprana colonial lo realizó Diego de Palomino en 1549 (río Chuquimayo), Justicia Mayor y Capitán de la región de Bracamoros, quien fundó varias poblaciones, entre otras, Perico y Jaén. Esta zona se caracterizó por la fuerte resistencia indígena contra la conquista. La zona poblada por los Bracamoros estuvo bajo el Corregimiento de Loja, luego parte de este territorio pasó a Jaén de Bracamoros.

Los grupos tribales que se destacaron fueron: Palandas, Chitos, Palacaras y Tacamoros en Ecuador; Pericos, Xorocas, Baguas, Chamayas, Chirinos, Pacaraes, Mandingas, Tabancares, Maracaconas y Tamborapas en el Perú; entre otros.

El término bracamoros procede del quechua pukamuru que significa “cara pintada”, nombre con el cual eran conocidas estas tribus amazónicas por los incas, en los últimos estudios arqueológicos del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural se conoce que los Bracamoros vivían en terrazas labradas en los flancos de la cordillera oriental y existen aún algunos restos materiales de esta cultura.

Según varios historiadores peruanos, José Martín Cuesta, por ejemplo, con base en los relatos de los cronistas españoles y estudios arqueológicos, se sabe que los Bracamoros vivían en casas juntas en grupos de 5 y 10 viviendas, sus hogares eran de 2 clases; unas cerradas con techo de paja para la lluvia, bien cercadas con puerta y otras abiertas con un cobertizo de ramas para ventilar el calor cuando no llovía, estos grupos se dedicaban a la agricultura, tenían cultivos de maíz y también se dedicaban a la caza, pesca y la apicultura.

Tenían la costumbre de ir a la batalla semidesnudos, cubrían sus partes anteriores y posteriores con un vestido corto o ‘taparrabos’ y se pintaban el pecho y la cara de color rojo con la semilla del achiote.

Con respecto a su procedencia, el historiador y antropólogo ecuatoriano Jacinto Jijón y Caamaño escribió que, de acuerdo con los restos encontrados, posiblemente su origen derivó de los chimúes o tallanes del Perú.

Los Bracamoros hicieron frente a varias incursiones durante la invasión incaica, según los relatos de Pedro Cieza de León, Huayna Cápac inició la conquista de estas tribus; sin embargo, no pudo someterlas, tuvo guerra con ellos durante días sin lograr ningún avance, debido a que los selváticos conocían su entorno y utilizaron el medioambiente a su favor para obtener la victoria.
Federico González Suárez, en su libro Historia General de la República del Ecuador, menciona las palabras que supuestamente dijo Huayna Cápac acerca de su derrota ante estas tribus, en 1490: “Dejémosles a estos rabudos, decía el Inca (aludiendo a la pampanilla que los varones usaban para cubrir parte de su cuerpo), porque son indignos de ser nuestros súbditos”.

Tiempo después en 1529, nuevamente se producirían incursiones por parte de los incas a territorios de los Bracamoros, esa vez fue una campaña emprendida por el hermano de Huáscar, ‘Guanca Auqui’.

En los relatos del cronista español Cabello Balboa se señala que Guanca Auqui entró desde Cuxibamba (Loja) y fue derrotado por estas tribus al tratar de cruzar desde Malacatos, la mayoría de sus tropas fueron masacradas en la Cordillera de Quirinchi, habrían muerto más de 12 mil soldados del general inca.

Luego de esta derrota, Guanca Auqui intentó vengarse con un nuevo ataque por 2 frentes. Primero envió un grupo de soldados al mando de “Pingo-Ximi” a través de Guancabamba desde donde debía cruzar la cordillera y subir hacia los territorios de los Bracamoros para mantener guerra desde el sur, mientras tanto, Guanca Auqui atacaría desde el norte. Entonces Pingo Ximi llega hasta Palanda donde vence a los Bracamoros y hace una fortaleza de “céspedes y ramas”, mientras tanto, los Bracamoros, al mando de un general llamado Murunduro se enteran del plan de Guanca Auqui y dividen su ejército también en 2, una parte ataca la fortaleza de Pingo-Ximi y la otra facción espera y se enfrenta a las tropas de Guanca Auqui en el norte, saliendo victoriosos en ambos casos, los incas que sobreviven huyen a Cuxibamba.

Años después, cuando empezó el proceso de conquista de los territorios americanos, los españoles se enteraron de las riquezas de los territorios de los Bracamoros e iniciaron la colonización de estas tierras, dicha empresa se inició en 1535 por el capitán Juan Porcel de Padilla acompañado por Juan de Vergara.

El historiador Miguel Molina Martínez sostiene que Juan Porcel entró por Huancabamba y Tabaconas y fundó en un lugar llamado “Buchaon” (centro de las tierras de los Bracamoros) un asentamiento denominado Jerez de la Frontera frente a la desembocadura del río Chuquimayo, esta primera fundación tuvo inconvenientes, pues Hernando Pizarro solicitó a Porcel para aplacar el levantamiento de Manco Inca y solo fue hasta años después cuando se establece definitivamente un asiento en estas tierras.

A pesar de fundar poblaciones en las tierras de los Bracamoros, estas tribus continuaron oponiendo resistencia, y acosaron a los asentamientos provocando su abandono o destrucción, por ejemplo en el caso de Zamora Chinchipe en Ecuador; según Luis Ulloa en su estudio Tierras del Oriente después de la fundación de Zamora en 1549, Hernando de Barahona (cofundador de Zamora) tuvo que realizar una ‘pacificación’ de los indios durante varios años e incluso no habría sido suficiente ya que continuaron los ataques de los naturales a las localidades provocando su abandono en varios momentos.

Finalmente, debido a la actividad minera y evangelización de grupos misioneros la población de estos grupos amazónicos fue paulatinamente reduciéndose, luego varios grupos sobrantes afrontaron el proceso de mestizaje y aculturación a partir de la presencia de colonos españoles, dejando atrás solo algunos vestigios materiales como testigos de su cultura y fiereza.
La resistencia ante la colonización por parte de los Bracamoros siempre será recordada en las culturas que actualmente conviven en la espesura y riqueza de la selva amazónica. (F)

Se fundó para la exploración minera

La fundación de Zamora de los Alcaides

Zamora Chinchipe fue alguna vez habitada por una variedad de grupos tribales indígenas amazónicos conocidos como Bracamoros. Durante las exploraciones españolas en búsqueda de riqueza, se conoció la abundancia de oro de estas tierras y por lo tanto fue importante la fundación de un asentamiento para proceder a la exploración y explotación de las fuentes auríferas de la región. Con respecto a la fundación de Zamora de los Alcaides, según el historiador lojano Pío Jaramillo Alvarado, una vez que se fundó la ciudad de Loja en 1548, el capitán Alonso de Mercadillo se encargó de organizar política y administrativamente la ciudad de Loja; mientras se encargaba de la administración, encargó a uno de sus asistentes en la fundación que realice la exploración de la parte oriental de Loja. Hernando de Barahona fue el delegado a realizar esta misión de exploración y junto con él estuvo el capitán Hernando de Benavente, entre ambos capitanes establecieron la fundación de Zamora de los Alcaides cerca de Suapaca, en la confluencia de los ríos Zamora y Yacuambi. Otro acompañante que estuvo presente en dicha fundación fue Juan de Salinas y Loyola, quien menciona en sus relatos que Zamora de los Alcaides se fundó en 1549. Alonso de Mercadillo concedió el nombre de Zamora al nuevo asentamiento en reconocimiento de la labor del capitán Hernando de Benavente, quien era zamorano, oriundo de España. (O)

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