Jubilados de Estados Unidos encontraron un paraíso en Cuenca

15 de julio de 2012 - 00:00

Cuenca, una ciudad de emigrantes, se convirtió en un paraíso para los jubilados de los Estados Unidos.  
En 2008, National Geographic la destacó como una de las ciudades mejor conservadas, en  2009 la revista International Living escogió a  Santa Ana de los Ríos como destino para pensionados y en ese mismo año la guía  Lonely Planet la puso entre las diez ciudades del mundo para visitar ese año.

Estas membresías  han permitido, según el alcalde de Cuenca, Paúl Granda, que unos 3.000 norteamericanos y jubilados hayan llegado a esta ciudad, no de paso, sino para vivir.

En las calles, en los parques, en las cafeterías, están los “gringos”. Muy temprano ya están paseando a la orilla de los ríos. Ellos no pierden su tiempo, al contrario, aprovechan la mañana para hacer deporte junto con los cuencanos que también madrugan o leen un libro en las riberas.

Regina Potenza, profesora jubilada, vivió 23 años en Guadalajara-México. Un día dijo: “Acá (México) hay mucho gringo, mucho extranjero”, y comenzó a buscar un lugar para cambiarse. Fue hasta Nicaragua, pasó por Costa Rica, por Panamá y al fin llegó a Ecuador. Una vez en el país se enteró de que Cuenca era una de las ciudades recomendadas para vivir. No perdió tiempo y se vino. Ella vive sola, arrendó un departamento por la parte norte de la ciudad, no tiene problemas en caminar en la tarde o en la noche, “relativamente es tranquila”, dice en su español entrecortado, pero muy entendible. Potenza dijo que su hobby es visitar los mercados y probar las comidas de esta ciudad.

“Me gusta mucho la quinua, pero también el cuy”, señaló entre risas, “Es increíble, pero si falta una cosa, que la salsa sea más picante”, dijo esta soltera de 65 años. “Aquí voy a pasar toda mi vida”, afirmó  la extranjera.

Según Edward Kohrn, en Cuenca, al menos unos 200 compatriotas de él han adquirido bienes raíces, es decir compraron una casa o un departamento. “Yo estoy acá dos años y tengo muchos beneficios”.
Es un jubilado que recibe su pensión puntualmente y en Cuenca encontró también asistencia médica con buenos especialistas, en el transporte urbano paga la mitad del valor con la tarjeta Urbania, igual en los aviones. “Y hasta puedo recuperar mis impuestos”. Agregó que le gusta el sistema de transporte “porque es muy fácil”. Su familia vive en Florida y  espera traer a otros amigos a Cuenca.

Los norteamericanos se sienten como en casa, porque los viernes llegan hasta el restaurante California Kitchen,  gerenciado por George Evans, un compatriota suyo que llegó a Cuenca con su familia y abrió el local de comidas. Allí los viernes viven lo que ellos llaman “Gringo Night” (noche de gringos).

Este restaurante se llena de ellos desde las 7 de la noche, disfrutan de sus pastas, del salmón, un lomo fino o de sus famosas hamburguesas de media libra. Y no puede faltar la música de jazz.

George Evans un día   entró a Internet y buscó a dónde ir y  encontró Cuenca. Primero llegó uno de sus hijos 10 días y luego toda la familia en diciembre de 2009, seis meses más tarde abrieron el restaurante.

El subsecretario de Turismo, Cristian Cobos, indicó que se están planteando estrategias para que el producto de Cuenca se vea consolidado: “Si no le damos los lineamientos, el destino Cuenca puede ser una oferta muy cara”.
Así mismo, expresó que es importante que los jubilados aporten en educación, en el campo científico, académico, para que Cuenca realmente se vea favorecida por todos los que llegan. “Vemos que la mayoría de personas no da un aporte a la ciudad”, manifestó Cobos.

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