LA Ayuda a los más necesitados es una prioridad desde hace más de 5o años

El Vecino creció en medio de la religiosidad de sus habitantes

- 23 de febrero de 2014 - 00:00
El barrio El Vecino está en la parte norte de la ciudad. Su iglesia se destaca y sigue siendo el apoyo espiritual de sus habitantes. Fotos: José Luis LLivisaca | El Telégrafo

LA Ayuda a los más necesitados es una prioridad desde hace más de 5o años

La historia del barrio El Vecino, ubicado al norte de Cuenca, es rica, sobre todo cuando se habla de religiosidad pura y ayuda a los más necesitados.

Fue un 2 de abril de 1712 que se estableció en este sector el Convento de la Merced, teniendo como principal gestor al padre Fray Pablo de Santo Tomás, quien fue el primer comendador, según textos del libro Rostros de los barrios de Cuenca, del periodista Adolfo Parra Moreno.

Sin embargo, este convento fue cerrado el 12 de julio de 1887, cuando el sacerdote  Aparicio del Castillo fue vicario provincial, pues se decía que los religiosos tenían inconvenientes en trasladarse hacia el centro de la ciudad, debido a que había caminos peligrosos.

Cada 15 días se elabora pan para regalar a los pobres después de la misa
de Cristo Pobre.
El 21 de julio de 1938, cuenta el libro, la curia nuevamente les brindó la posibilidad a los padres mercedarios para que ellos sean quienes  administren el barrio San José de El Vecino. “Como vinimos nosotros, El Vecino se hizo parroquia. Antes tenía una capilla pequeña. Todo  era pequeño, pero importante, porque por aquí se llegaba y se salía a Cuenca”, comentó Carlos Vintimilla, principal del convento de la comunidad de los Padres Oblatos de la Merced, que actualmente reúne a cuatro religiosos.

Precisamente es en 1946, según Vintimilla, que se levanta el Convento de la Merced al mando del padre Cristóbal Arrobo, secundado luego por su homólogo Pedro Armengol Villafuerte. Por el cuarto centenario de la fundación de Cuenca, el 12 de abril de 1957, se construyó el primer monumento nacional dedicado a Nuestra Señora de la Merced, en el parque Joel Monroy, obra que fue inaugurada el 25 de diciembre de 1960.

El 12 de abril de 1957 se erigió el primer monumento nacional dedicado a la Virgen de la Merced. Fue todo un acontecimiento.

Cristo Pobre y una fe que fortalece a los más necesitados

En 1941, comentó Vintimilla, Miguel Merchán, médico cuencano, viajó hacia Lima, Perú, y se encontró con una estampilla del denominado Cristo Pobre, la que trajo a los padres mercedarios a Cuenca, diciéndoles que sería de suma ayuda para los más necesitados. “Dijo que él  dará de comer a los pobres”, expresó.

Después se logró realizar una escultura  del santo traído de Perú, con la ayuda del decorador Manuel de Jesús Ayavaca. Dicha figura, por iniciativa del padre Angelino Hurtado, se encuentra al lado izquierdo del presbiterio, fabricado con madera y cubierto con  láminas  de oro.

Por las fiestas del Cristo Pobre, el Viernes Santo se realiza una procesión por diversas calles del barrio, con cientos de devotos, quienes con plegarias y cánticos veneran a quien considera su salvador. “Desde hace 50 años vamos a los mercados y pedimos que nos regalen ropa y todo lo necesario para armar fundas de víveres para entregar a unas 1.000 personas, el Domingo de Ramos en la iglesia”, manifestó Judith Vélez, de 69 años.

Asimismo, cada quince días elabora grandes cantidades de pan para regalar a los feligreses que llegan hasta la iglesia del barrio a las misas que se celebran todos los martes, a las 06:00, 07:00, 08:00, 09:00 y 19:00.

El barrio ahora luce moderno, al igual que otros sectores de Cuenca, pero siempre conservando lo pintoresco del lugar.

El Rollo, símbolo de ajusticiamiento

Cuando se habla de la plazoleta de El Rollo,  se recuerda cómo hace años los delincuentes o personas que actuaban fuera de  la ley eran castigados en la picota en señal de ajusticiamiento por las faltas cometidas.

Este lugar fue levantado en 1787 por orden del gobernador Antonio de Vallejo. “Cuentan que muchas personas iban a presenciar los momentos finales de los criminales ajusticiados y retornaban a sus hogares compungidos, pidiendo misericordia al Todopoderoso e invocando a la Santísima Virgen de la Merced perdón por sus culpas”, describe un texto tomado del libro Rostros de los barrios de Cuenca.

En los primeros años de este barrio era tradicional observar a los moradores elaborando los sombreros de paja toquilla, sin embargo, en la actualidad esa costumbre se ha perdido por el bajo costo de este producto en el mercado nacional.

Uno de los personajes emblemáticos del barrio es  la maestra, poetisa y periodista Zoila Esperanza Palacios, quien fue motivo de inspiración para que Hugo Cobos, en aquella época director de Educación del Azuay,  propusiera fundar la escuela España, que hoy lleva su nombre.

El barrio El Vecino, hoy también tiene sus problemas de seguridad, como muchos en Cuenca.

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