El oficio de picapedrero pasaría a ser patrimonial

10 de abril de 2013 - 00:00

En la parroquia San Pablo, perteneciente al cantón Guano, varias familias se dedican al arte de labrar la piedra. Y ahora la técnica ha sido tomada en cuenta por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) dentro del proyecto Oficios Tradicionales.

En el Ecuador, unas 30 personas se dedican a la actividad,   la mayoría de ellas   en Chimborazo. Darle forma a la piedra con herramientas manuales se considera como una destreza artesanal tradicional  que ha sido transmitida de generación en generación, por lo que representaría un sentimiento de identidad. Posee además un entramado simbólico, que va desde la adquisición de la materia prima hasta la forma de comercialización.

En  2012, el INPC realizó el estudio de esta actividad, el cual  colocó a los picapedreros en una situación  positiva frente al proyecto. “El objetivo principal es salvaguardar esta técnica para que sea transmitida de padres a hijos. De hecho, al regularizar su actividad, ellos se sienten más protegidos y pueden desarrollarse dentro de lo que les gusta de forma convincente”, afirmó Elizabeth Solano, analista de Patrimonio Inmaterial.

La funcionaria recalcó que la asociatividad de estas personas ha permitido  que la labor sea difundida y exhibida. “No  queremos que sea una actividad más, lo que buscamos es mejorar la calidad de vida de los artesanos, que su trabajo sea reconocido dentro y fuera del país, y se den cuenta que la Institución les apoya para que sigan generando productividad”, dijo.

En la actualidad, este grupo enfrenta retos importantes, como la adquisición de la materia prima y la subvaloración de sus productos. Por ello, el INPC espera que al declarar esta técnica como Patrimonio Inmaterial se cree un marco que proteja a los artesanos y preserve su actividad a través del tiempo.

Freddy Padilla, quien es picapedrero desde hace 30 años,  considera que es muy beneficioso que ahora se tome en cuenta su trabajo. “He fabricado piletas, adoquines, floreros, estatuas y es la primera vez que se  va a reconocer mi labor como lo que realmente es: un arte”.

Las técnicas artesanales tradicionales constituyen un elemento cultural y de sustento económico para un gran número de habitantes, al tiempo que han jugado un rol importante para el reconocimiento de la diversidad étnica y geográfica de nuestro país, que se evidencia en las 525 fichas relacionadas a la realidad artesanal y a las técnicas artesanales tradicionales registradas en el Inventario realizado a través  del Decreto de Emergencia del Patrimonio Cultural de la Nación.

Actividades artesanales como el tejido del sombrero de paja toquilla han sido consideradas como Patrimonio Inmaterial  del Mundo, por lo que no resultaría raro que el oficio de picapedrero llegue también a esa dimensión, aunque inicialmente lo será a escala nacional.

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