Punto de vista

El cabello largo y su importancia en los otavaleños

16 de abril de 2016 00:00

En muchos pueblos indígenas, los hombres usan la trenza como símbolo de identidad. Para ellos es de mucha importancia esta particularidad ancestral, ya que —según las creencias— les significa energía y vitalidad.

Es el caso de Otavalo, localidad que en 2003 fue declarada por el Congreso Nacional como la Capital Intercultural de Ecuador. Fueron su potencial comercial, historia, cultura, paisajes, espíritu de superación y arduo trabajo en las distintas actividades que realiza su gente los puntos claves para esta distinción.

Con respecto a sus tradiciones, la rica historia de Otavalo cuenta que el Sol y la Luna tienen el pelo largo y sus rayos se extienden con mucha fuerza por todo el Universo. Si un día se pretende aniquilar los destellos del Sol y Luna, el Universo viviría en total oscuridad; y si se pretende sacar de la Tierra las raíces de las plantas y los árboles, esta se secaría y moriría.

En los hombres, si se cortan el cabello, estos perderían la vitalidad, el sol y la luna dejarían de brillar en sus corazones, la energía de los árboles y las plantas no alimentarían sus espíritus y vivirían en la amargura y soledad. Antiguamente, se mutilaba la trenza como sanción a quienes cometían actos reprochables.

Para ellos, cortarse la trenza es comparable a la historia bíblica de cuando Sansón perdió su cabellera y también su fuerza. Los jóvenes, con el afán de no ser rechazados por la sociedad, se dejan influenciar por las modas, dejando a un lado sus raíces.

Muchas veces, quienes no somos parte de esa rica cultura juzgamos o criticamos sin saber. Cuando vemos a un hombre con trenza lo primero que decimos es “ese es serrano”, sin antes conocer el porqué, sin saber la ancestral tradición.

Vivimos en un país megadiverso, multiétnico, multicultural, lleno de riquezas, historias y costumbres que nos hacen únicos. ¿Por qué imitar a otros? Seamos nosotros mismos, conservemos nuestra esencia de país, valoremos nuestra cultura, nuestra identidad, porque esa es la riqueza que jamás nos podrán arrebatar. (O)

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