VARIAS HECTÁREAS DE BOSQUE DE PINO TODAVÍA SIGUEN CARBONIZADAS

De las 2 mil hectáreas quemadas en Chilla, no se ha recuperado ni el 1%

- 10 de agosto de 2014 - 00:00
Estudiantes del colegio agropecuario de Chilla reforestan la parte alta del cantón donde el incendio forestal arrasó con la flora y fauna. Fotos: Fabricio Cruz / El Telégrafo

VARIAS HECTÁREAS DE BOSQUE DE PINO TODAVÍA SIGUEN CARBONIZADAS

Pese a que han transcurrido 24 meses del incendio forestal en las montañas del cantón Chilla, provincia de El Oro, las secuelas continúan. El incendio arrasó con 2 mil hectáreas de bosque, extensas áreas de árboles de pino no pueden florecer porque siguen calcinados, a pesar del tiempo transcurrido.

Silvia Montenegro, miembro de la Secretaría de Gestión Ambiental, del Gobierno Provincial Autónomo de El Oro, comentó que dentro de los proyectos de inversión está la protección de las cuencas hídricas. “Estamos reforestando y nuestro afán es tratar de recuperar el páramo del cantón Chilla, para dotar de agua a las poblaciones de abajo, que son Machala, Pasaje y El Guabo. Con este proyecto llevamos 2 años y ya hemos reforestado más o menos 11 hectáreas de bosque nativo”, dijo la funcionaria. Añadió que están coordinando con los dueños de los terrenos donde existen plantaciones quemadas, para proceder a la reforestación; sin embargo, necesitan un permiso del Ministerio del Ambiente para cortar los árboles de pino que siguen calcinados y no pueden florecer.

“Tenemos que buscar ayuda del Ministerio del Ambiente (MAE) y del Ministerio de Agricultura para ver si nos dejan cortar ese bosque quemado e iniciar la reforestación”, agregó. Por su parte, el MAE de El Oro, manifiesto que sí se puede otorgar una Licencia de Aprovechamiento de la Madera, ya que el 70% del tallo del pino aún sirve.

La cartera de Estado también recomienda cortar los árboles, para reforestar, pero existe un convenio entre los propietarios y el desaparecido Programa de Desarrollo de la Región Sur (Predesur), dichos documentos sirven para legalizar la Licencia de Aprovechamiento de la Madera, indicó un funcionario de la entidad, el cual prefirió omitir su nombre. La experta ambiental de la Prefectura, explicó que el bosque de pino no es nativo de la zona y que seca la tierra, por lo tanto no sirve para mantener las cuencas hídricas.

Las plantas de pino fueron las más afectadas hace 2 años en el incendio forestal de Chilla, los árboles permanecen quemados y no han podido florecer.

Marco Romero Vázquez, docente del Colegio Agropecuario de Chilla y miembro del programa de reforestación, dijo que 57 estudiantes participan en el proyecto de siembra de plantas nativas del páramo. Vázquez dijo que hasta el momento se han sembrado alisos, retamas, romerillos, arrayanes, tilos, sauces, entre otros, que son nativos del páramo.

Él considera que el cantón Chilla es vulnerable a los incendios forestales, debido a los fuertes vientos y al intenso sol que soportan las montañas del cantón ubicado a 3.200 m s.n.m. “Nosotros presumimos que el fuego fue ocasionado por la caída de unas redes eléctricas que al contacto con el terreno caliente y el fuerte viento prendieron el fuego en el bosque. De las 2 mil hectáreas que se quemaron en 2012, no hemos recuperado ni el 1%. La gente tampoco hace conciencia para reforestar sus terrenos”, dijo el profesor. Son un total de 10.350 nuevas plantas entre arbustivas y arbóreas las que ha sembrado la Prefectura de El Oro, en las comunidades de Pishiguro y Shininguro.

La fauna del bosque emigró

Producto del incendio y las secuelas que aún siguen en los árboles de pino, los animales emigraron a zonas donde el incendio no llegó. Algunas especies nativas, como: saínos, venados, conejos, ratones de campo e insectos fueron víctimas del fuego. Por ejemplo, en la granja del colegio Chilla, de las 28 alpacas que existían, 2 murieron ya que fueron rodeadas por el humo y las llamas. “Su pelaje se había quemado y la piel también, una murió a los 20 días del incendio y otra el año pasado”, dijo el docente del colegio. Los cerros Rucio Cocha, El Portete, Chilla Cocha, Mezaloma y Chilola fueron los más afectados.

Dos alpacas murieron luego del incendio, los animales no soportaron las graves quemaduras. Las aves migraron a otros lugares esquivando las llamas.

Oswaldo Agurto, técnico de la Secretaría de Gestión Ambiental de la Prefectura de El Oro, coordinador del proyecto de reforestación, explicó, que en 2012 fueron devastadas 2 mil hectáreas y otras 200 en 2013. El MAE presume que los animales huyeron a las zonas donde están las fuentes hídricas. “Para reforestar estos sectores tenemos un presupuesto de $ 53 mil”, dijo.

Darwin González, director de la Secretaría de Gestión Ambiental de la Prefectura, señala que en verano las plantaciones se hacen en viveros hasta que crecen y que cuando llegan las lluvias, en invierno, se las trasplanta y se siembran en el campo. Los estudiantes cuentan con 600 plantas hasta el momento en sus viveros para ser sembradas este año. Cada estudiante se responsabiliza de la planta que ha sembrado. Los expertos consideran que la remediación del bosque tardará de 5 a 10 años.

Pero urge cortar los árboles calcinados para reforestar. En el páramo de Chilla habitan unas 5 familias que se dedican a la agricultura, especialmente a la siembra de brócoli, mora y frejol. Estos agricultores intentan recuperarse de aquel fatídico mes de agosto de 2012 en que el incendio forestal, considerado el mayor de la historia de la provincia de El Oro, arrasó con 2 mil hectáreas de bosque. El Cuerpo de Bomberos se ha dotado de varias herramientas para combatir los incendios forestales.

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