Los carchenses recuerdan los enfrentamientos entre civiles y militares

Carchi protagonizó una gesta histórica

- 07 de junio de 2015 - 00:00
El 26 de mayo todo el pueblo organizó una marcha masiva. En Tulcán, los habitantes tuvieron la oportunidad de conocer mejor sobre este acontecimiento durante un conversatorio. Foto: Carlos Jiménez/ El Telégrafo

Los carchenses recuerdan los enfrentamientos entre civiles y militares

El impuesto de 2 sucres en 1971, para cruzar la frontera de Rumichaca, que une a Ecuador y Colombia, implementado en el gobierno de José María Velasco Ibarra, hizo que los carchenses rechazaran la medida. Su reacción condujo a un fuerte enfrentamiento entre civiles y militares.

En esta gesta recordada como histórica, un 26 de mayo de 1971, se acuñó el grito de: ¡Con el Carchi no se juega!, las mujeres tuvieron un rol importante al unirse para defender los derechos de los habitantes fronterizos del Carchi, al impedir que los aviones militares aterricen en el aeropuerto Luis A. Mantilla, ubicado al oeste de Tulcán.

Zoila Hernández, tulcaneña de 67 años, aún recuerda los momentos de desesperación en los que, con palos y piedras, se enfrentaban a los uniformados que cumplían disposiciones superiores. “Parece —dice ella— que todo hubiera pasado ayer”, pero los años pasaron y el 26 de mayo pasado se conmemoraron 44 años de la rebeldía carchense.

“Como el impuesto fue de 2 sucres tanto para ecuatorianos como colombianos, el pueblo se indignó. Yo era recién casada y al ver que los paracaidistas militares llegaban al aeropuerto, nos organizamos en el barrio Las Lajas con los moradores y para defendernos les tirábamos piedras, eso fue en la mañana”. En la tarde, relata, salieron al parque central de Tulcán a llenar costales de arena para hacer trincheras. El 26 de mayo, todo el pueblo se organizó en una gran marcha. “Las mujeres luchamos todo el día en la marcha, 3 cuadras de mujeres entre adolescentes, adultas, vendedoras de los mercados y otros”.  

Sangre y dolor

La revuelta, que duró 10 días, fue recogida en las páginas de varios medios de comunicación, según recuerda Hernández.

‘Sangre y dolor en el Carchi’, fue el título que escogió una revista para relatar lo sucedido. Las imágenes que acompañaban el texto daban cuenta de lo que se vivió aquel día. Recuerda Hernández, además, que varios periodistas llegaron a la provincia para comprobar la situación, por cuanto al interior del país se decía que todo estaba bien y la realidad era otra. El decreto fue finalmente derogado el 2 de junio del mismo año.

Ella, junto con otros compañeros de lucha, participó de un conversatorio realizado en las instalaciones de la Gobernación del Carchi; estudiantes, docentes y personas que desconocían la historia compartieron con los protagonistas, en un evento denominado 26 de Mayo, Rebeldía carchense, que forma parte del proyecto Añoranzas para el Buen Vivir, generado desde la Gobernación del Carchi con apoyo del Ministerio de Cultura y Patrimonio, Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión núcleo del Carchi, entre otros.

Varias fotografías colgaban de una pizarra apostada a un lado del salón previsto para el efecto. En una de las instantáneas Hernández y su amiga Esperanza Sánchez se reconocieron entre la multitud que protestaba contra el decreto de Velasco Ibarra.

Al término del encuentro, los asistentes escucharon los testimonios vivos de personas como Hilda Orozco, de 76 años, quien habló con un grupo de estudiantes que la felicitaron por la valentía de salir junto a la muchedumbre de tulcaneños a las calles a enfrentarse con militares y policías, sin temor.

La mujer cuyas canas delatan el paso del tiempo contó que ella fue la encargada de llevar comunicaciones a la fronteriza ciudad de Ipiales (Nariño). Al parecer, en aquella época, las comunicaciones no funcionaban bien en Tulcán.

En Colombia difundían lo que pasaba en la urbe ecuatoriana, a través de las radios colombianas, cuyo mensaje era replicado por radios quiteñas, “ahí recién se sabía lo que estaba pasando aquí, no nos daban chance a nada”, acotó.

Diego Yépez, director provincial del Ministerio de Cultura y Patrimonio, sostuvo que la memoria local es algo en lo que muy poco se trabaja, tanto en barrios como en sectores educativos, por lo que el proyecto busca devolver la historia a las nuevas generaciones y generar sentido de pertenencia y orgullo.

Galo Benavides, Oswaldo Rosero, Jaime Pozo, Hilda Orozco, Zoila Hernández, Lenin Rosero, German Guaña, Manuel Ledesma y Esperanza Sánchez fueron quienes transmitieron lo ocurrido a los presentes, que se asombraron de los hechos acaecidos hace 4 décadas en la frontera norte. Cinco civiles, entre ellos una mujer colombiana, perdieron la vida.

Yépez dijo que existe información sobre la gesta carchense, pero que es dispersa y precisamente este tipo de actividades pueden promover la búsqueda de textos e investigar más información al respecto.

Para Ramiro Almeida, presidente de la Casa de la Cultura núcleo del Carchi, se pretende posicionar un elemento simbólico del pueblo carchense, que parte de la memoria tulcaneña y debe ser rescatada como parte del conocimiento enfocado a las nuevas generaciones.

La iniciativa cultural de rescate histórico tiene como finalidad recoger en un libro la memoria oral de los protagonistas que vivieron en carne propia el enfrentamiento para hacer valer sus derechos ante el impuesto de 2 sucres, explicó Fernando Vera, funcionario de la Secretaría de la Gestión Política y agregó que el programa pretende ser llevado mes a mes con diferentes actores de la cultura y tradiciones locales.

El funcionario se mostró sorprendido de que varios estudiantes desconocieran este legado, por lo cual, a través del proyecto cultural, se busca que los estudiantes transmitan a otros la valentía carchense cuando se trata de defender la libertad.

Otro de los protagonistas fue Oswaldo Rosero (80), quien sostiene que es importante que se conozca la gesta carchense, que no se pierda la oportunidad de narrar con detalle los acontecimientos. “La juventud y el profesorado deben estar al tanto de todos los acontecimientos históricos del Carchi, es verdad que no todos saben lo que pasó el 26 de mayo”, sugirió.

Recuerda que su participación fue diferente a la que tuvieron las mujeres, en su caso, repartió fusiles y municiones para estar al frente de las trincheras junto a sus colegas Galo Benavides y Miguel Pozo, este último falleció en la lucha, “cuando cogimos las armas y pusimos el pecho, así hubiéramos estado equivocados, lo hicimos con una gran convicción de defensa del pueblo”, enfatizó.

En el conversatorio, Melany Obando, estudiante de sexto curso del Colegio La Salle, conoció más detalles de lo ocurrido hace 44 años. Ahora sabe que la gente se unió en una sola fuerza para hacer valer sus derechos. Para recordar esta fecha histórica se levanta el monumento dedicado al 26 de mayo, una pareja color bronce con una bandera simbolizan la gesta. (O)

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