La festividad de este producto coincide con las celebraciones en honor a la virgen del quinche

Canuto, la trinchera chonera desde donde se elabora el ‘manjar de los dioses’

- 16 de noviembre de 2014 - 00:00
Hubo un estand exclusivo donde se exhibió y expendió la natilla, producto que fue elaborada por15 personas. El festival lo organizó Raúl Rodríguez, quien además es fundador de este evento. Foto: Rodolfo Párraga / El Telégrafo

La festividad de este producto coincide con las celebraciones en honor a la virgen del quinche

Chone.-

De andar lento y de sonrisa prolongada, María Magdalena Vera es quien más disfruta de la cantidad de personas presentes. Su pasivo Canuto se transformó con la presencia de centenares de visitantes que están en la localidad para disfrutar del ‘manjar de los dioses’. Es que se realiza el VI Festival de la Natilla, un evento que aumenta en simpatizantes con el pasar de los años.

La mujer, de 100 años, tiene clarita la forma de elaborar la natilla. No se guarda secretos, sin tapujos lanza la receta de este tradicional postre manabita. “Se pone a hervir la leche, panela, la artillería de dulce (clavo dulce, anís y canela), se bate el maíz para que no se pegue y se continúa hasta que esté lista”, dice doña María Magdalena, para quien la diferencia en la elaboración del producto la pone cada cocinero. “Cada quien le pone su saber”, dice.

La Cabaña de Toto, ubicada en Agua Fría de la Chorrera, en Canuto, localidad de Chone, es el escenario donde se desarrolla el evento. En esta ocasión, se rinde homenaje a personalidades del lugar, en especial a la querida María Magdalena, ya que ella es una de las pobladoras que no dejó morir la tradición de la elaboración de la natilla.

También se destacó la labor de Elva Bravo de González (83 años). La mujer cuenta que su madre preparaba la natilla y que fue a los 25 años que decidió tomar la olla de barro y ponerle su propia sazón. “Ya no tengo el ánimo y las energías de antes, pero cuando puedo preparo natilla para comer con la familia”, asegura Elva.

Otro de los homenajeados fue Modesto Espinoza, ciudadano insigne de la localidad. Se rindió homenaje post mórtem a Eduardo Moreira, hermano del Padre Wilmer, quien escribió el himno a Canuto.

El evento reunió a artesanos de varios puntos del país, quienes ofertaron productos como bolsos y sombreros, entre otros.

Fue Raúl Rodríguez, propietario de la Cabaña de Toto, quien decidió darle realce al ‘manjar de los dioses’, como es conocida la natilla, a través de un festival. El comerciante espera que el próximo año se unan más cantones manabitas a la realización del evento.

Antes de comenzar con la organización del festival, Rodríguez estudió la historia de la preparación de la natilla y encontró que fue un postre tradicional en España. “Era el aperitivo nutriente para estar bien y seguir su conquista”, dice.

Esa natilla tenía una presentación diferente. La hacían al estilo de la capiruleta (huevo y leche). “Pero fue el manabita de antaño, ingenioso explorador de sabores, que le dio la consistencia con la especería que necesitaba para engreír el exigente paladar. Se le pone clavo de olor, pimienta dulce, anís estrellado, canela y maíz dormido”, resalta el canutense.

Explica, además, que solo en Ecuador cambió la esencia del postre, ya que en países como Venezuela y  Colombia se mantiene la tradición de españoles.

Él comparte la historia de varios de los canutenses que desde que tenían uso de razón conocieron, saborearon y aprendieron a hacer la natilla. Su padre Manuel Eudoro la elaboraba. “También mi abuelo, bisabuelo y tatarabuelo. Esto viene como de 5 generaciones en mi familia”, cuenta.

En la mayoría de los hogares canutenses se elabora la natilla. Es un plato infaltable en las casas locales. Se consume, según la tradición manabita, con queso fresco... y qué mejor que hacerlo con el delicioso queso criollo chonero.

“Con este festival que nosotros hacemos abrimos la puerta turística al mundo, ese fue nuestro lema desde la primera edición del evento. Aquí no se trata de un festival privado, es abierto a todos quienes quieran participar”, expresa.

La programación se desarrolla en noviembre en honor a la Virgen del Quinche, patrona de los canutenses, de la cual Raúl es devoto.

Sobre el horno de leña hay centenares de natillas, que se expenden al valor de $ 1. En la elaboración participaron 15 personas, entre ellas Raúl Valencia, quien trabaja junto a su tocayo, Raúl Rodríguez, desde hace 6 años. Desde aquel entonces aprendió a hacer el postre.

En el tema de logística, Rodríguez recibió apoyo del Municipio de Chone. “Fue un gran aporte para mantener vivo este festival”, lanza.

Julissa Parrales, mantense que asistió al evento, destaca el hecho de que un dulce tradicional manabita tenga su propio espacio.

La mujer viajó 2 horas desde la ciudad puerto para estar en Canuto. “La natilla es tan rica que me hizo venir hasta acá. La gastronomía manabita es la mejor del Ecuador, sin lugar a dudas”, señala.

En este evento también se expende comida criolla. Entre los platos más vendidos están el seco de gallina, la tonga y la cuajada.

El montecristense Rubén Darío Delgado aprovecha este evento para vender productos como sombreros de paja toquilla y diversas artesanías. “El festival llama mucho la atención, se desarrolla con la mezcla de estands, música y comida criolla, está muy bien planificado. Esperamos ver a muchos más manabitas participando el próximo año”, refiere Delgado.

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