El Señor del Terremoto atrae a turistas a Patate

- 19 de enero de 2019 - 00:00
En Patate, una población de 15.000 habitantes se dedica a la elaboración de licores artesanales a más de a la floricultura y fruticultura.
Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Hace 222 años, un sismo mató a 600 personas, según datos históricos. A raíz de eso, una imagen de Cristo fue hallada intacta junto a una campana.

Patate, cantón de la provincia de Tungurahua, se apresta a celebrar del 2 al 4 de febrero, los 222 años de un hallazgo que marcó a este pueblo en su religiosidad: encontrar intacta la imagen de Cristo después de un terremoto que mató a 600 personas, según datos históricos.

En 1798, un año después del sismo ocurrido, los patateños se propusieron celebrar al que llamaron El Señor del Terremoto con actividades que se enmarcan en lo religioso, cultural y turístico.

Marco Araujo, vicepresidente del Comité de Desarrollo Humano y Social Señor del Terremoto de Patate, destaca que esta población es sinónimo de historia, tradiciones y eventos sísmicos.

Sus habitantes asumen que la imagen de Cristo y la campana halladas luego del seísmo fueron llevadas por los jesuitas que, para esa época, habitaban en haciendas y fue entonces que introdujeron sus costumbres. “Ellos trajeron el cultivo de la caña, de la uva, y de ahí incluso viene la tradición de los vinos y otros los licores”, precisa Araujo.

Justamente, el pasado jueves, una delegación de patateños se desplazó hasta Guayaquil para promover su cantón. Ellos llegaron con muestras de su floricultura, fruticultura, con licores, quesos y las famosas arepas.

De ello da cuenta Mariana Cisneros, emprendedora, quien es dueña del local Las delicias de Patate, ubicado en la avenida Ambato. La mujer lleva 30 años preparándolas y se han convertido en uno de los platillos insignes del cantón.

Cisneros explica que este bocadillo se lo elabora con harina de maíz y aliños de dulce: mantequilla, queso, pasas, “ y en especial la panela, todo es natural y es envuelto en hoja de achira; luego se va al horno y es un plato exquisito”.

A esta gastronomía se suma la chicha de uva (cuyo sabor es similar al de la jora), y las empanadas de babaco, un nuevo producto que ofrece Cisneros para aprovechar la fruta propia de la zona.

Los encantos de Patate también se ven reflejados en su floricultura, tanto así que al año, el cantón produce 400.000 rosas dobles para el expendio. Así lo menciona Jorge Sanipatín, presidente de la Asociación Agropecuaria Quinlata.

Él indica que en lo que se refiere a frutas, la mandarina es una de las que más demanda tiene, luego el aguacate verde guatemalteco. “En lo que se refiere a plantas ornamentales producimos las mejores especies que se adapten en los diferentes pisos climáticos”.

El reencuentro

Araujo destaca que el 4 de febrero, fecha en que se produjo el hallazgo, se ha constituido en un día para el reencuentro familiar. “Mucha gente de Patate salió por temas de trabajo y el 4 de febrero es el día en que vuelven a visitar la imagen y a sus familias”.

El comité organizador cuenta con el apoyo del Municipio local. Tatiana Núñez, del área de Comunicación, menciona que el alcalde Jorge Vega puso a disposición de los habitantes maquinarias y personal técnico para que colaboren en todos los eventos.

Núñez precisa que en el desfile del 2 de febrero participan 60 organizaciones, instituciones y agrupaciones culturales con carros alegóricos y bandas de música.

A esta celebración acuden cerca de 60.000 turistas nacionales y extranjeros. Para la reina de Patate, Karen Tamayo, “El valle de la eterna primavera” es ya un destino turístico. (I)

Marco Araujo (d), Mariana Cisneros, Karen Tamayo y Jorge Sanipatín, de Patate, visitaron diario EL TELÉGRAFO.Marco Araujo (d), Mariana Cisneros, Karen Tamayo y Jorge Sanipatín, de Patate, visitaron diario EL TELÉGRAFO. Foto: Alfredo Piedrahíta / El Telégrafo

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