Azogues brilla con su Santuario Franciscano

- 21 de mayo de 2018 - 00:00
El Santuario Franciscano se encuentra en la parte oriental de la capital cañari. Templo de singular y hermosa construcción de la época Republicana, todo es de piedra labrada.
Fotos cortesía Agencia Andes

Este uno de los templos más importantes de la Iglesia católica en Ecuador y anualmente recibe cerca de 100 mil peregrinos. La monumental edificación está construida con piedra labrada traída del cerro Abuga.

En lo alto, sobre una pequeña colina antes conocida como El Calvario, en la ciudad de Azogues, de la provincia ecuatoriana de Cañar, se ubica el Santuario Franciscano. Una monumental edificación construida con piedra labrada traída del cerro Abuga y madera nativa de la parroquia Taday, que resalta en la parte alta de la ciudad.

Es uno de los templos más importantes de la Iglesia católica en Ecuador y al año llegan cerca de 100 mil peregrinos, la mayoría el 1 de enero, fecha que se conmemora la coronación de la Virgen de la Nube, y el 31 de mayo, que se realiza la procesión de la también llamada “Patrona de los inmigrantes”.

Luego de subir por las armoniosas escalinatas, conformadas por 407 peldaños, se puede observar el Altar Mayor, el cual se encuentra tallado en madera fina y cubierta con pan de oro.

A lo largo del pasillo derecho por unas ventanas ingresa la luz natural, mientras que a la izquierda están colgados cuadros con hermosas pinturas.

Entre rezos y oraciones de los devotos, que diariamente asisten al templo, estaba Luis Saeteros que acudió al sitio a pedir por la salud de su hermana María, quien vive en Nueva York.

“Desde que éramos niños mis padres nos traían a la iglesia. Antes de irse, mi hermana vino a pedirle a la Virgen que la ayudara y se encomendó a ella, desde entonces vengo a darle las gracias en nombre de mi hermana”.

Fue el 11 de julio de 1912 cuando el monseñor Manuel María Pólit bendijo durante una misa rezada la primera piedra y con este paso simbólico se inició la construcción de lo que hoy es el convento y santuario de los padres franciscanos, en honor a la santísima Virgen de la Nube.

Esta se habría aparecido en 1696 durante una procesión por las calles de Quito. Una virgen con el niño Jesús en brazos habría sido vista entre las nubes por el sacerdote José Ulloa y la Cadena, capellán del monasterio de la Limpia Concepción de la real audiencia de Quito.

Con la ayuda de mingas instauradas para después de las misas y la posesión definitiva de los franciscanos se levantaron poco a poco los cimientos de este descomunal templo que con la bendición del atrio en 1964 culminaron una obra de ingeniería que evoca la fe Mariana del pueblo católico que duró cerca de 52 años.

Izquierda: El Altar Mayor del Santuario Franciscano está totalmente tallado en madera fina por hábiles obreros de San Antonio de Ibarra. Derecha: La fiesta de la Virgen de la Nube se celebra sobre la pequeña colina el 1 de enero y el 31 de mayo de cada año. Fotos: cortesía Andes

Seguimiento nacional

La devoción a la Virgen de la Nube se extendió por Ecuador y en diferentes países del mundo donde residen emigrantes ecuatorianos. Muchos antes de salir del país le encomendaron su viaje a la Virgen también conocida como “La Madre del ecuatoriano ausente” y ella les permitió llegar al destino.

Mientras colocaba una vela en la capilla, Piedad Loor quien llegó desde La Troncal, comentó: “La Virgencita es todo para mí. Soy devota hace 24 años, pero esta es la primera vez que vengo”.

Aproximadamente 100 visitas diarias recibe este monasterio, donde muchos de sus feligreses no solo destacan la majestuosidad de la construcción, sino también la bondad de los padres franciscanos, quienes cada semana entregan víveres y comida a los más necesitados. (I)

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