Las detenidas protestaron y pidieron la salida del director

09 de enero de 2013 00:00

Supuestas irregularidades cometidas por el director del Centro de Rehabilitación de Mujeres de Cuenca motivaron a que la internas se amotinen ayer y pidan la salida del funcionario. A eso de las 10:00 las detenidas, con gritos y amenazas, se tomaron las instalaciones del recinto carcelario.

Quemaron cartones y colchones en el patio, pero también trataron de llegar hasta las oficinas administrativas para encarar al director  Juan Carlos Ulloa, a quien  acusan de abusos y de privilegios a algunas reas.

La Policía tuvo que intervenir para poner orden al interior; sin embargo, ello encolerizó a las presas y puso más tenso el ambiente.

En las oficinas que dan hasta la calle Padre Aguirre se rompieron varios ventanales, según familiares de las reclusas, para evitar que el humo las asfixie.Testigos señalaron que fueron las internas las que provocaron la destrucción en las ventanas.

En el reducido patio, las mujeres amenazaron a los funcionarios incluso con armas blancas, mientras en los exteriores sus familiares tambien iniciaron una manifestación en su defensa.

“Queremos la renuncia del director”, decía uno de los carteles que portaba una de las detenidas en el patio, mientras un piquete de policías custodiaba y evitaba que las acciones se vuelvan más violentas. “No queremos más abusos”, insistían las personas privadas de la libertad.

Mientras que dos carros del Cuerpo de Bomberos llegaron hasta el centro penitenciario para apagar el fuego que se había propagado con la quema de colchones, cartones y otros enseres.

09-01-13-reg-familiaresLa acción de los elementos de la casaca roja se extendió hasta el mediodía, cuando se retiraron  luego de haber controlado el flagelo en el patio. “Solo queremos que se vaya el director, ya que cumple las leyes de acuerdo a sus conveniencias”, dijo uno de los familiares que estaba en la calle Padre Aguirre y que no quiso identificarse.

Agregó que cuando existen rebajas de penas del 50%, “el funcionario apenas da el 21% o el 12%”. Asimismo dijeron que no existe una verdadera rehabilitación para las personas.

Los alimentos que son entregados para las presas no son aceptados por el director y muchos de ellos son devueltos.

Indicaron también que existen algunas denuncias de maltratos y abusos por parte del funcionario y que eso conocen las autoridades de la provincia, pero que no han resuelto la situación. “A las personas que están con pre libertad se las hace dormir en el cuarto de guías, en el piso. Eso es inhumano”, dijo María Landy, hija de una de las detenidas que tiene problemas de salud.

En el Centro de Rehabilitación de Mujeres existen 145 internas. Según algunas de ellas, que fueron contactadas telefónicamente, existe saturación al interior del recinto. “No es un amotinamiento, solo es un reclamo justo y como seres humanos necesitamos ser atendidas”, dijo una de ellas.

Varios menores de edad fueron sacados casi al mediodía desde la cárcel y llevados por la Dinapen.

Según la Policía, se tomó esa medida para garantizar la seguridad de los menores. Algunos chicos no salieron al instante, pues los familiares no disponían de documentos que garanticen que son cercanos a ellos.

Rómulo Montalvo, comandante del Distrito de Policía, luego del mediodía dijo que estaba controlada la situación y que las internas habían dado paso al diálogo para solucionar el problema. Agregó que se esperaba la llegada del Director Nacional de Rehabilitación para hablar sobre los pedidos que hicieran las internas.

Según el jefe político, Xavier Barrera, es la Dirección Nacional de Rehabilitación la que tomó a cargo esta situación para analizar las demandas expuestas.

Hasta la tarde el ambiente era de relativa calma; la Policía y la Intendencia lograron controlar las protestas. “Hubo problemas al interior, pero ya todo está en orden. Son 54 personas las que se hicieron cargo de la situación, entre ellos personal femenino”, dijo el comandante de Policía.

Montalvo señaló que los niños que se encontraban al interior del centro fueron puestos a buen recaudo por parte de los uniformados, que los llevaron hasta el segundo piso de este viejo edificio que se encuentra situado en la calle Gaspar Sangurima y Padre Aguirre.

Varias de las internas pudieron contactarse telefónicamente con los medios de comunicación para darles a conocer la situación.

El comandante del Distrito dijo que el control de los aparatos ya no depende únicamente de la Policía, sino de las personas encargadas de la vigilancia.

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