El tejido del sombrero ya es Patrimonio de la Humanidad

06 de diciembre de 2012 - 00:00

Por ser la fabricación del sombrero de paja toquilla un conocimiento artesanal transmitido de generación en generación en varias comunidades de nuestro país y por tratarse de una actividad que otorga a los pueblos una identidad, ayer la Unesco declaró al tejido del sombrero de paja toquilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Según Santiago Ordóñez, director del Instituto Nacional de Patrimonio del Austro, la declaratoria permitirá a nivel mundial que el Estado ecuatoriano, las instituciones y, sobre todo, las asociaciones de tejedoras mejoren las condiciones laborales, de comercialización y de calidad del sombrero.

Toda la zona del Austro se ha caracterizado por tener manos hábiles que se dedican a esta actividad como un complemento a sus otras labores. “Nosotros vamos tejiendo mientras vamos a ver a los animales al cerro, mientras conversamos y todos los ratos que podamos”, dijo Luisa Quinde, quien aprendió a tejer desde los ocho años.

Una de las preocupaciones de las tejedoras de la Asociación María Auxiliadora del cantón azuayo SigSig, que cuenta con 165 socias, es que ya no existe el interés en los jóvenes por aprender el tejido. “Las personas que tejemos ahora somos de la tercera edad”, dijo María Cusco, presidenta de la Asociación.

Según Cusco, con el paso de los años se ha perdido la costumbre de tejer el “sombrero fino”, que era elaborado por las mujeres más antiguas en esta labor. Actualmente solo 30 mujeres de la Asociación tejen este sombrero, caracterizado por su tejido delgado. “Ahora las mujeres más jóvenes solo saben tejer el sombrero común de grado dos”, manifestó.

Humberto Cordero, gobernador del Azuay, se sintió preocupado por esta situación, ante lo que manifestó que se buscarán medidas para que el tejido del sombrero de paja toquilla se mantenga. “Tenemos que recuperar y comprometernos a apoyar todas las iniciativas, para colocar el sombrero en el lugar que se merece y que las personas sientan que tejer el sombrero les permitirá tener una vida decente”, dijo.

06-12-12-act-pajatoquillaLa Asociación María Auxiliadora, que se agrupó en 1990, produce alrededor de 500 sombreros al mes. Los precios de estos varían, dependiendo del grado o (llamada también) calidad. Los sombreros de grado dos y cuatro oscilan entre los 11 y 15 dólares. Por el momento es la única Asociación de este cantón que exporta sus productos a países como Inglaterra, España y Estados Unidos.

Las tejedoras también pidieron que se les otorgue un permiso para ser ellas mismas la vendedoras directas de sus productos. “Una compañera se fue a Chile y se dio cuenta de que nuestros sombreros se venden bien y a mí me da pena que por un sombrerito nosotros tengamos que pagarles $ 6 a las tejedoras”, dijo Cusco.

Rosa Segovia perteneciente a la asociación Artesanías Sigseñas, que se conformó hace un año, manifestó en cambio que es poca la paga por cada sombrero. “Es un trabajo poco valorado. Incluso nosotras sufrimos de dolores de espaldas por las horas que pasamos tejiendo, y en otros lugares los sombreros se compran bien”, dijo.

Con la declaratoria, las tejedoras esperan que sus productos sean más valorados, puedan abrir mercados tanto a escala nacional como internacional y los jóvenes de la provincia vean el tejido como una actividad artesanal rentable, que permita conservar y mantener esta costumbre.

Por su parte Juan Fernando Paredes, miembro del Museo del Sombrero, indicó que la declaratoria es una defensa a las imitaciones de otros países y es el comienzo para mejorar las condiciones de los toquilleros del país y de los cultivadores de la paja. “Comenzamos con esta declaratoria, con el rescate de este arte”, dijo Paredes.

Proceso de declaración

Según Santiago Ordóñez, director del Instituto Nacional de Patrimonio del Austro, en marzo del 2011 se presentó  a la Unesco el expediente de la candidatura del tejido del sombrero de paja toquilla. El documento estuvo elaborado por los representantes del INPC de Azuay, Cañar y Manabí, con el apoyo del Ministerio Coordinador de Patrimonio y el Ministerio de Turismo. Luego de un proceso de dos años se obtuvo la nueva declaratoria para el país.

Por el momento no se cuenta con estadísticas que  permitan conocer cuántas personas se dedican al tejido de sombreros, por lo que el primer paso del plan de salvaguardia, después de esta declaratoria, según María Belén Moncayo, ministra Coordinadora de Patrimonio, es realizar el primer censo artesanal  para conocer estos datos y mejorar las condiciones de las y los toquilleros de la provincia del Azuay.

El origen del sombreo de paja toquilla se ubica en la provincia de Manabí, consolidándose la actividad toquillera  en el país  en el siglo XVIII. En Cuenca se estima que fue en 1845 cuando Bartolomé Serrano trajo desde la costa a algunos tejedores de Montecristi para que les enseñen a tejer a los reclusos de las prisiones de Cuenca y Azogues.

Desde entonces se propagó esta actividad al punto de que el Municipio crea la Escuela de Tejer Sombreros, instalada en el antiguo barrio del Chorro, donde se enseñó  a los detenidos la técnica y acabados.

Según datos cronológicos, en esta época ya se daban ventas al extranjero de estos sombreros. Los de Cuenca eran trasladados en grandes cantidades a lomo de mula por el Cajas hasta Guayaquil. En 1980 aparecen los primeros exportadores de la ciudad.

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