El bullying está en escuelas de todos los niveles de Cuenca

28 de noviembre de 2012 - 00:00

En Cuenca, el acoso escolar, conocido también como bullying, alcanza el 6,4% en los planteles educativos, pero existe un 13% de estudiantes que está en riesgo de sufrirlo. La Facultad de Psicología de la Universidad de Cuenca inició una investigación hace dos años sobre el tema y los resultados fueron entregados recién en junio.

El trabajo, al que tuvo acceso este diario, se realizó en 74 escuelas, tanto fiscales como privadas, con el fin de conocer el comportamiento de los adolescentes.

En la capital azuaya, el bullying o intimidación tiene tres características: la primera es hacer daño; la segunda, establece una diferencia de poder, es decir, uno es más fuerte y el otro más débil; y la tercero es que este tipo de acoso es reiterativo.

Además, posee manifestaciones que afectan en lo emocional, lo físico, lo verbal y lo sexual. Excluye a chicos de determinados grupos, hay agresiones, pero principalmente se caracteriza por poner sobrenombres a las personas.

Para Miriam Ordóñez, quien formó parte del equipo de investigación, el bullying se ha “institucionalizado” en los establecimientos. Es decir, los chicos lo ven como una pelea normal entre los menores y creen que no sucede nada.
“Aparece la ‘ley del silencio’, porque las víctimas no cuentan lo que les está sucediendo ante el temor o las amenazas de los otros compañeros”, explicó.

Según los estudios, el problema o el acoso está presente en todas las instituciones, sin diferenciar lo particular o lo privado. Los niños entre 6 y 7 años son los que mayor hostigamiento sufren.

Según el informe, que es dirigido por  Blanche Shepard, el acoso pruduce reacción en los chicos y no quieren ir a estudiar argumentando que están enfermos.

Un total de 556 menores fue entrevistado por este equipo de investigadores que llegó a la conclusión de que los pequeños son acosados cuando están solos, o sea, sin el cuidado de los maestros. Además, esto sucede durante los recreos y a la salida de los establecimientos.

La investigación demuestra que el acoso escolar a las niñas es de un 52%. Asimismo, revela que en los establecimientos fiscales existe un 59% de hostigamiento, mientras en los particulares un 29%. En las escuelas particulares laicas el poner sobrenombres está en un 74% de esa población, mientras que el rechazo a ciertos sujetos llega al 12%. A esto le sigue el hacerle daño a otros en un 10% y las amenazas en un 4%.

En las particulares religiosas, en cambio, los apodos afectan a un 73%, mientras que el rechazo al 15% y el hacer daño a un 12%. Del mismo modo, en las fiscales, el fijar apelativos ofensivos llega al 70%, en tanto que el hacer daño está en el 15%, las amenazas en un 6% y el robo alcanza un 3%.

En los establecimientos mixtos el poner motes asciende al 77%, causar daño alcanza al 14% y el rechazo 9%. Pero las mujeres son las que tienen un alto nivel de apodos, pues llegan a un 71% en las escuelas, mientras el hacer daño alcanza un 14% y el rechazo un 15%.

Para Ordóñez, luego de esta investigación comenzará una segunda fase para realizar una intervención psicológica en los diferentes establecimientos escolares.

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