Hace un año, Luis Balladares, de 43 años, dejó el oficio de la construcción por un problema en la columna vertebral. Su médico le recomendó cambiar de profesión y por ello se endeudó en $35.000 para adquirir un taxi nuevo con el puesto, que le permitiría trabajar como taxista legal.
El 17 de abril, el hombre tomó una carrera en el sur de la ciudad con rumbo al barrio Venceremos. En su vehículo se embarcó Jennifer Herrera, su hijo y la hija de su vecina. Un fuerte aguacero caía en Quito ese día. La llovizna fue tan fuerte que desbordó el Río El Conde, en donde en esos momentos transitaba el automotor.
La corriente arrastró el vehículo. Jennifer Herrera sacó la mano por una de las ventanas y pidió auxilio, un grupo de moradores del sector lograron salvar a la mujer y a los niños. Herrera y los moradores del sector señalaron que a gritos pidieron a Balladares salir del auto, pero el hombre se encontraba en shock, no alcanzó a salir y la corriente arrastró su vehículo.
Ocho días tomaron las tareas de búsqueda. Sus restos mortales fueron encontrados a 150 km río abajo de donde ocurrió el accidente en el sector de Mandariacu (Nanegal).
En el siguiente video, familiares de Balladares recuerdan su historia.
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