Los juegos tradicionales perduran y aún son parte de la identidad de los quiteños
Todo juego adquiere trascendencia no solo por lo que es en sí mismo, sino por cuántas personas lo practicarán al buscar una distracción que las llene de alegría.
Estos son los juegos del ayer, aquellos que son aptos para cualquier edad sin ningún límite, imposición o incluso un “no puedo”.
Algunos juegos trascienden de época en época, mientras que otros son olvidados.
Los cocos, el tiro al blanco, los ensacados, la rayuela, el capirotejo, el zumbambico, el hula-hula, la pelota nacional, las canicas, las escondidas, las avanzadas, entre otros, son los juegos que aún perduran.
Algunos de estos juegos todavía se practican en Quito, por ejemplo, en el parque de El Ejido, donde los adultos se reúnen en las tardes y juegan el tradicional 40, cocos, ecuavóley y pelota nacional.
La Ronda, en el Centro Histórico, es otro punto de la capital donde se practican juegos como la rayuela, el trompo o el futbolín, incluso en este lugar se han realizado campañas para recuperar estos y otros juegos que ha desaparecido con el tiempo.
Marcos Sánchez, de 46 años, comentó que en su niñez, junto con sus amigos del barrio de San Juan (en el centro de Quito), jugaban al ángel y el diablito o al florón. Con nostalgia señala que en la actualidad estos juegos sanos han sido sustituidos por la tecnología y otras actividades. (O)
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