¿Una mano de gato al San Roque?

24 de septiembre de 2012 - 00:00

Más de 1.200 comerciantes   del Mercado de San Roque serían   reubicados el próximo año en  un lote que está por definirse en el sector   Calderón. Cinco asociaciones de mayoristas (23 de Abril, 10 de Agosto, 2 de Diciembre, Los Choclos y Grupo de  Comerciantes Independientes)  solicitaron, en marzo pasado, al Municipio su deseo de trasladarse a otro sector porque, según sus dirigentes, sus ingresos habrían disminuido   un 60%.

La reducción de sus ventas se agudizó -aseguraron- cuando empezó a funcionar el Corredor Sur Occidental, hace cuatro meses.  Iván Guanoluisa, representante de la comisión de vendedores, considera que se trata de  “un  derecho tener un sitio digno para trabajar. Por ello solicitamos el traslado”.

Alioska Guayasamín, coordinadora de la Agencia Distrital de Comercio, señaló que el reordenamiento del  Mercado de   San Roque “es un tema    en construcción”. “Ante la solicitud se organizó una mesa institucional que  ha escuchado los diferentes planteamientos de   los comerciantes y en conjunto  hemos recorrido ocho lotes     para  buscar la mejor alternativa. Tres de ellos fueron mocionados por los mismos comerciantes”,  informó.

La última  opción que  las cinco asociaciones de comerciantes aceptaron -hay un oficio  del 4 de septiembre pasado- llevar  un mapa adjunto en el que  se propone  la ubicación del mercado en el sector  de Carapungo, entre la avenida   Simón Bolívar y la Panamericana Norte,  junto al  establecimiento   Mega Santa María (ver gráfico).

Mientras se concreta el traslado,  Manolo Chiriboga,   administrador del Mercado   de San Roque, aseguró que la situación ahí es “insostenible”. “El mercado es un foco de ‘infección’ que padece de cinco males: inseguridad, acumulación de basura, alcantarillado, tendido de la red eléctrica y agua potable. En definitiva la cuestión estructural del mercado es deplorable”, sentenció.

Chiriboga comenta que el caos  se generó   porque originalmente  la edificación fue construida  hace 31 años para albergar a 600 u 800 comerciantes y actualmente existen  aproximadamente 3.000. “La situación es más crítica los  sábados, porque   llegan más de 5.000 personas,  lo que ocasiona un caos, tanto vehicular como delincuencial”, agregó.

Por otra parte,   otro grupo de vendedores minoristas   no están de acuerdo con el traslado. Solina de Gonzales, por ejemplo, vende huevos en la zona   por más de 25 años y aseguró que si los obligan a dejar el mercado ella optará por montar su propio negocio en otra zona de la ciudad.

Guayasamín manifestó que  planificación tomará en cuenta  dos frentes: la reubicación de los comerciantes que quieran ir al nuevo terreno, al norte de Quito, y la rehabilitación del mercado para los que decidan quedarse.

“Estamos trabajando primero en la regularización de los comerciantes para luego  conocer quién se va, quién se queda”. En la segunda fase se construirán  obras emergentes, como alcantarillado, agua potable, el desalojo de ventas en las calles aledañas, campaña delincuencial, etc.

La funcionaria aseveró que la delincuencia, cachinerías, venta de drogas,  basurales, congestión vehicular, son problemas innegables en la zona. “Trabajamos en un plan que no sea solo un ‘parche’. Al momento de trasladar el mercado no llevaremos los problemas y la rehabilitación del Mercado de   San Roque  es un asunto  emergente”, aseguró.

Para los clientes, se trata de  cambios  urgentes que no solo  garantizarán su seguridad, sino que también  beneficiarán a la ciudad.

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