Quito propone una visión solidaria para los negocios

- 12 de noviembre de 2019 - 00:00
Juan Meneses (copropietario de Sánduches Meneses) asegura que su negocio es su vida. Diariamente se moviliza desde el Valle de los Chillos para trabajar.
Foto: Carina Acosta

Grandes empresas que trabajan en el país podrán fortalecer su mercado y, a la vez, contribuir con el crecimiento de pequeños negocios de la capital.

William y Luis trabajan en el Centro Histórico de Quito en negocios de alimentos.

Los hermanos Meneses son dueños de Sánduches Meneses desde hace más de 10 años. Luis cuenta que en los últimos años consideró, en varias ocasiones, cerrar su local por las dificultades económicas que atravesaba.

Hace un año, aproximadamente, uno de sus clientes le comentó sobre unas capacitaciones gratuitas desarrolladas por la Agencia Metropolitana de Promoción Económica (ConQuito).

La idea coincidió con los trámites que realizaba para obtener, en Quito Turismo, los certificados de funcionamiento de su local, ubicado en las calles Olmedo y García Moreno.

Los talleres enseñaban contabilidad básica, manejo de inventarios, manipulación  de alimentos, atención al cliente, entre otras herramientas para mejorar la eficiencia de un local comercial.

William Yunda también participó en estas capacitaciones para su restaurante El Patio de Lili, ubicado en las calles Bolívar y Venezuela. Sus nuevos conocimientos le permitieron disminuir pérdidas, mejorar el local e incluso cambiar su logotipo.

Para estos pequeños comerciantes, el capital y los conocimientos entregados les ayudaron a mantener vivos sus negocios con la oportunidad de crecer.

Responsabilidad social
Remigio Salazar, gerente de Operaciones de Everflor Ecuador S.A., cuenta que la propuesta de ConQuito de trabajar con la comunidad, más allá del cumplimiento de las normas ambientales que se exigen para una empresa química, le permitió a la empresa tener otra perspectiva de la responsabilidad social.

Everflor, junto a otras industrias del Polígono de Ponciano Alto, participa en un proyecto piloto de “apadrinamiento” de negocios comunitarios cercanos. Apoyan en seguridad, manejo y arbolado del área, visitas a las fábricas y capacitación de los negocios del sector, este último a cargo de la empresa en la que labora Remigio.

“No son dádivas, es una inversión que conviene a las empresas”, asegura. Salazar destaca que sus vecinos se convierten en voceros positivos de las compañías.

De forma adicional, la sinergia que se genera facilita mejoras de beneficio mutuo en cuanto a ingresos, seguridad y crecimiento.

La propuesta busca ampliarse para que otras grandes empresas se integren. (I)  

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: