En Quito se realizó una carrera de recolección de basura

- 28 de octubre de 2018 - 14:16
Menos del 1% de lo recolectado lo pueden reciclar, pues la mayoría de plástico está degradado y contaminado.
John Guevara / Diario El Telégrafo

Parece un barrio limpio. Pero al fijarse con atención la basura está escondida. Árboles, jardines, cualquier hueco en las construcciones y las alcantarillas funcionan de basureros en el barrio La Floresta.

Trece voluntarios, vestidos con ropa deportiva, guantes negros y fundas, recorrieron algunas calles de este barrios la mañana de hoy 28 de octubre en el plogging, una carrera de recolección de basura.

Algunos trotaban, otros caminaba, el objetivo era que cada uno vaya a su ritmo y se detenga cada que encuentre basura. El planeta fue el único ganador en esta competencia.

Andrea Lema, organizadora del evento y fundadora de Plastico Proyect, asegura que el objetivo del encuentro deportivo es que la gente vea cómo desecha su basura. Y es que a todos los voluntarios les sorprendió que las personas se dan modos para acumular basura en los troncos de los árboles.

Mientras recorrían las calles los participantes sortean ideas de cómo solucionar el problema de la basura en este barrio. Algunos consideran que una buena opción es aumentar basureros, mientras que otros creen que mientras no se cambie la cultura de la gente, el problema de la basura en espacios públicos continuará.

Después de media hora, llegaron al parque Miravalle. Allí unieron todo lo recolectado. Separaron las cosas según el tipo de plástico y lo contabilizaron.

“Con la recolección te das cuenta de la dinámica social que hay alrededor de la basura. La basura actúa como un indicador sobre qué está pasando y cómo es el comportamiento de las personas que están viviendo alrededor de una área verde muy importante”, comenta Lema. Agrega que en el parque Itchimbía predominan los empaques de helado o de comida en la basura, mientras que en el parque La Carolina se encuentra más sorbetes y vasos.

Polet Goyes, directora de Investigación del organismo, explica que el plástico expuesto al ambiente sufre una fotodegradación por el sol y la lluvia, sin embargo no se destruye, no desaparece.

“La basura que no generamos es el impacto positivo en la naturaleza. El reciclaje no es una solución”, comenta Goyes.

María Guerra, moradora del barrio, participó por primera vez en esta carrera. Asegura que le da pena la falta de conciencia de la gente para consumir y para desechar.

“Se necesita masificar esta iniciativas para que la ciudadanía haga conciencia de qué hace con su basura y aplique las tres 'r': reducir, reusar y reciclar”, dice Guerra. (I)

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