4 sistemas de captación abastecerán sin problema hasta 2020, pero se requieren obras para alargar el plazo hasta 2040

Los quiteños consumen 30 litros diarios más de agua que el promedio regional

- 16 de noviembre de 2015 - 00:00
En los páramos del Antisana se embalsa parte del agua que consume Quito. Guardabosques custodian la zona. Foto: Archivo/El Telégrafo

4 sistemas de captación abastecerán sin problema hasta 2020, pero se requieren obras para alargar el plazo hasta 2040

Una familia quiteña promedio consume aproximadamente 24 mil litros de agua potable al mes, según registros de la Empresa Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (EPMAPS). La cifra equivale a una dotación de alrededor de 200 litros diarios de agua por habitante, o 7.500 litros por segundo del líquido vital para satisfacer las necesidades de la ciudad.

La entidad municipal no tiene una cifra exacta del exceso de consumo de agua. Sin embargo, mientras los 2,3 millones de habitantes del Distrito Metropolitano de Quito (DMQ) usan 200 litros de agua al día cada uno, los 7 millones de personas que residen en la capital colombiana (Bogotá) requieren de 140 litros diarios.

Además, datos de organismos regionales sitúan en un promedio de 170 litros diarios por habitante el consumo de agua en la región.

Para Carlos Espinosa, gerente de operaciones de la EPMAPS, si se desarrollaran hábitos de ahorro, los quiteños podrían realizar sus actividades diarias utilizando 100 litros y una familia promedio (5 miembros) gastaría unos 15 mil litros de agua al mes, lo que significaría un ahorro para la ciudad y para los propios usuarios. En la actualidad, la entidad factura mensualmente $ 12 millones por este servicio.

El funcionario resaltó, sin embargo, que si los capitalinos ahorraran el 20% de agua que consumen actualmente, se podría distribuir el recurso de manera más equitativa entre todos los sectores de la ciudad y se podría, incluso, aplazar la construcción de los proyectos previstos para garantizar a futuro la dotación del líquido vital.

¿Cómo y de dónde se abastece de agua Quito y qué obras requiere?

Quito tiene 4 sistemas principales de captación, los que generan alrededor de 8.350 litros de agua por segundo. Estos sistemas son: Papallacta, que dota de agua al norte de la ciudad; el proyecto Mica-Quito Sur, que aprovisiona de hecho al sur de la capital; Pita-Puengasí, que atiende a los sectores del centro norte y los Sistemas de Captación Occidentales, que proveen de agua las poblaciones ubicadas al occidente del Distrito Metropolitano. Además, cuenta con 80 fuentes secundarias de agua.

Los 4 sistemas de captación abastecerían sin problemas al Distrito hasta el año 2020, por lo que se requieren obras de ingeniería que alarguen el plazo hasta 2040.

El Gerente de Operaciones mencionó que la entidad prevé la construcción de un nuevo proyecto de captación llamado Chalpi, que recolectaría el agua del afluente que lleva el mismo nombre. Para esta obra se necesitaría una inversión de $ 50 millones.

Señaló que los estudios para ese proyecto ya finalizaron, aunque aún no se determina cuándo empezaría la construcción.

En el penúltimo Enlace Ciudadano, el presidente Rafael Correa señaló que el Gobierno prevé cobrar a los municipios una ta0sa sobre el consumo excesivo de agua cruda de las fuentes de captación.

Según el Primer Mandatario, en la mayoría de ciudades, el Estado ha financiado los proyectos de captación del agua cruda.

En el caso de Quito, el Jefe de Estado indicó que se le podría cobrar $ 0,02 por el m³ de agua consumida en exceso, mientras que a otras ciudades se les cobraría $ 0,06.

La diferencia se produciría porque mientras otras urbes del país reciben el líquido para su potabilización desde sistemas que maneja el Estado, el Cabildo capitalino maneja las fuentes de agua.

Ese es el caso del sistema Mica-Quito Sur, en el que el gobierno local aplica un programa de conservación del recurso hídrico. Como parte de él, la ciudad compró en 2011 la hacienda en la que se encuentran las fuentes de agua del proyecto, con la finalidad de preservar la calidad y cantidad del líquido.

En este caso, el viaje del agua hacia la ciudad empieza en los páramos del Antisana. En ese lugar existen unas 120 mil hectáreas de almohadillas. Se trata de una especie de esponja natural que almacena durante los meses de lluvia (de febrero a mayo y entre octubre y noviembre) hasta 70 veces su peso en agua. Y cuando está llena desaloja los excedentes a través del suelo hasta las vertientes de la zona.

Todo ese proceso es resguardado por los guardabosques. Ocho personas cuidan 7.300 hectáreas en las cercanías del Antisana. La única huella que dejan en el lugar es la de sus botas en el lodo. Sus tareas empiezan a las 05:30 y cada día de la semana se distribuyen 5 rutas para cubrir toda el área. Primero sacan el ganado de haciendas cercanas, que se acercan al área protegida donde tienen césped disponible para pastar, pero que a la larga afecta a la vegetación.

La misión que tienen es casi desconocida, pero de ellos también depende de que lo que la naturaleza provee no se extinga ni se malgaste.

El proceso de conservación municipal ha implicado también la ejecución de proyectos de reforestación en algunas zonas para conservar la humedad. (I)

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