La conmemoración de la Semana Santa inició en Quito con la bendición de los ramos de romero (Galería)

- 29 de marzo de 2015 - 15:04
Decenas de fieles se unieron a la procesión de ramos. Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo

La devoción le empujó de la cama a Fabiola Villagrán casi a las 05:00. Antes de salir de su casa recogió el atado con hojas de romero que compró el día anterior para poder acudir a la procesión del Domingo de Ramos, en el centro de Quito, con lo que se inicia la conmemoración de la Semana Santa en la comunidad católica de todo el mudo.

La mujer, de 59 años, comentó que le tocó vestirse rápido y abrigarse bien, ya que apenas amaneció notó que la luz del sol estaba bloqueada por nubes negras que anunciaban un día lluvioso.

En el sector de Puengasí, al suroriente de la ciudad, donde reside, los fines de semana el transporte público escasea, por lo que no tuvo más remedio que caminar un largo trecho hasta la autopista del Valle de los Chillos. Allí tomó un bus que la acercó hasta la Basílica, donde se congregan los feligreses desde hace 54 años, para encolumnarse en procesión con ramo en mano hasta la iglesia de San Francisco, en el tradicional recorrido de aproximadamente 2 kilómetros.

“Es una especie de sacrificio, me toca caminar bastante, pero lo hago con mucha fe, como cristiana es una costumbre que la practico desde niña", comentó Fabiola mientras acomodaba el paraguas para bloquear la pertinaz lluvia que empezó a caer sobre al ciudad desde muy temprano.

Antes de las 10:00, en el parque frente a la Catedral de la Basílica, ya se habían concentrado decenas de personas para iniciar la caminata. La lluvia no fue obstáculo para los participantes, aunque Javier Perdomo reconoció que el clima afectó a la convocatoria. “El año anterior vino mucho mas gente”, comentó mientras sacudía con su mano derecha la gotas de agua que mojaron su ramo de romero, luego de que los voluntarios que dirigen la procesión advirtieron a los parroquianos que inicien la marcha.

La iglesias católicas celebran misas para recibir a los devotos que llegan a bendecir sus ramos, símbolo que recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén. Hasta hace pocos años los atados se hacían con hojas de palma de seda, pero debido a que la planta fue declarada como una especie en extinción, las autoridades prohibieron la comercialización en todo el país.

Por eso en Quito se reemplazó a la palma por el romero, otra planta tradicional de agradable aroma. María Aguilar contó que el viernes junto a sus 2 hermanas, hija y nietas empezaron a hacer los ramos para venderlos a 1 dólar en el atrio de la iglesia de Santo Domingo, donde negocian velas, inciensos, medallas y estampitas religiosas desde hace mas de 50 años. "Este día aprovechamos para sacar una platita extra que nos ayuda bastante", indicó.

Casi en todas las iglesias del Centro Histórico los vendedores de ramos deambulan ofreciendo los atados de romero. “Hice 40 ramos, espero que me compren todos”, comentó esperanzada Verónica, quien colocó sus productos en la vereda, diagonal a la plaza de San Francisco. En el sitio se habían acomodado unos 15 puestos de ramos de romero y objetos católicos.

Casi a las 11:30 la procesión de ramos, a la que se han unido centenares de personas, llegó al Plaza de San Francisco, donde tradicionalmente se celebra una misa campal para bendecir los ramos y recordar durante al homilía el sentido cristiano de la celebración.

El padre franciscano Jorge González señaló que esta Semana Santa es más especial, ya que la comunidad católica, además, espera con alegría la visita del papa Francisco anunciada para el mes de julio. "Es una bendición para Ecuador la venida del Santo Padre, primero porque la gente tiene fe mira como viene a pesar de la lluvia".

La costumbre inicia los eventos por la Semana Santa con la bendición de los ramos como un preparatorio de la procesión del Viernes Santo de Jesús del Gran Poder que, en el caso de Quito, está compuesta por más de 1.000 personas, la mayoría de los cuales desfilan en los clásicos trajes de cucurucho, mientras que otros representan la muerte de Jesús y su resurrección en un evento que convoca cada año miles de católicos.

La misa oficiada por Fray Mario Ortega se extiende por casi una hora, mientras la llovizna sigue mojando la ciudad. "Este es un día especial para mi familia", comentó Cecilia al levantar su ramo para que el cura lo bendiga. "Este ramito lo guardo hasta el otro año”, dijo apretando las hojas contra su pecho, “además cuando llueve mucho se quema una ramita dentro de la casa para que pare el mal clima”, indicó levantando la mirada al cielo, instantes en que se percata que ha dejado de llover.

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