Hoy está previsto que concluya el cierre de circulación en la av. amazonas

En 9 puntos hay cierres por trabajos del Metro

- 09 de mayo de 2017 - 00:00
El tramo de la av. Gran Colombia, en el centro de Quito, permanecerá cerrado hasta diciembre de este año.
Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

En lugares como la av. Gran Colombia, donde la restricción es prolongada, la medida afecta a los comerciantes.

Para hoy está prevista la reapertura de uno de los carriles en dirección norte-sur de la av. Amazonas, por el que se restringió la circulación vehicular desde el viernes pasado.

El cierre en el tramo Juan de Azcaray-Isla Tortuga se suma al que se venía ejecutando en ese mismo punto del norte de Quito con los carriles sur-norte desde el 26 de abril y que también concluiría hoy.

La restricción al tránsito se aplicó con el objetivo de preparar el terreno para el paso de la tuneladora ‘La Guaragua’, que llegó a la estación La Jipijapa el 21 de abril último y continuará su camino en dirección al extremo norte del parque La Carolina.

El cierre para reforzar el suelo ejecutado en la Amazonas se suma a otros dos que se efectúan con el mismo objetivo en el centro-norte y centro-sur capitalinos. Uno ocurre en el sector La Pradera, en el carril derecho de las vías en dirección occidente-oriente (av. Eloy Alfaro y Berlín).

Y el otro se realiza en la av. Rodrigo de Chávez, entre las calles Pedro de Alfaro y Galte.
Sin embargo, esos no son los únicos cortes de circulación vehicular en la ciudad relacionados con el sistema subterráneo de transporte.

En total, de acuerdo con la empresa Metro de Quito, existen nueve zonas de la ciudad en las que el paso de automotores está prohibido o restringido por diferentes motivos en la actualidad.

Por ejemplo, existe un cierre en el boulevard 24 de Mayo (Centro Histórico), entre Benalcázar y Cuenca, por la construcción de uno de los accesos a la que será la estación San Francisco.

En el sur de Quito, en el sector de la av. Morán Valverde, la construcción de otra de las estaciones mantiene cerrada la avenida Rumichaca Ñan, entre Morán Valverde y José Pontón.

En tanto que en el mismo sector, en la intersección de la Rumichaca Ñan y Moromoro, el tránsito está cerrado por la construcción de un pozo de ventilación. Los alrededores de la av. Rodrigo de Chávez es otra de las zonas capitalinas en las que existe más de un bloqueo de tránsito.

Aquello ocurre en la calle Galte, entre Rodrigo de Chávez y Chasqui, punto en el que está siendo reubicado un colector. Y lo mismo sucede en la Chasqui, entre Francisco Barba y Galte.

Afectaciones por cierres

No obstante que estas medidas resultan necesarias, los cierres prolongados causan problemas a quienes viven o trabajan en las inmediaciones. Más allá de ciertos conflictos de tráfico que ocurren en las cercanías de los puntos cerrados, quienes más efectos sienten son los comerciantes de esas áreas.

Por ejemplo, eso sucedió en el mismo tramo de la av. Amazonas que se reabriría este martes, que permaneció cerrado totalmente entre mayo y octubre del año pasado debido a la construcción de la estación La Jipijapa.

Allí, según reportes de los comerciantes que permanecieron en el lugar, 9 de los 21 locales que existían allí cerraron sus puertas.

En tanto que en la av. Morán Valverde, donde la construcción de la estación de esa zona inició a finales de agosto pasado, algunos propietarios de negocios prefirieron mudarse a otros puntos del sur, como ocurrió con los dueños de talleres mecánicos.

Los temores son compartidos por quienes se ganan la vida en la av. Gran Colombia, atrás del parque La Alameda.

La semana anterior se amplió en ese sitio la restricción de tránsito que se ejecutaba desde principios de marzo y que se prevé que finalizará a finales de año por la edificación de la estación La Alameda.

En el tramo que va desde la calle Miguel Espinoza hasta la Sodiro, se ubican varias tiendas, farmacias, restaurantes y otros locales comerciales que han sufrido una considerable baja en sus ventas.

Marlene Ruiz, por ejemplo, se ubica a diario en la esquina de la calle Miguel Espinoza, donde expende aguas medicinales. Cuenta que el cierre de la vía obligó a las líneas de bus que pasaban por allí a cambiar de ruta, por lo que menos transeúntes se movilizan por la zona. “Ahora vendo la mitad en comparación con mis ingresos hace tres meses”.

El polvo y el ruido son otros inconvenientes a los que se enfrentan. Silvia Palomo, dependiente de una farmacia ubicada frente a la Maternidad, se queja: “Hoy debo invertir más en materiales de limpieza para que el negocio se mantenga aseado, a pesar de que mis ingresos han bajado”. (I)

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