La dinámica socioeconómica de la urbe incide en el tema de desperdicios

Cada zona de Quito tiene su problema de basura

- 22 de julio de 2017 - 00:00
Los habitantes del sur tienden a depositar basura voluminosa e inadecuada para su recolección.
Foto: Cortesía del Municipio de Quito.

El comportamiento de los vecinos de cada sector capitalino es diferente, incluso en la disposición de los desechos.

Eduardo Cisneros llegó hace aproximadamente nueve meses a Quito desde Maracaibo (Venezuela). Los tres primeros meses sobrevivió con unos ahorros que trajo e intentó conseguir un trabajo relacionado con informática, sin éxito.

Asesorado por unos compatriotas suyos con los que comparte un departamento en el barrio La Pulida (en el noroccidente), se decidió a vender comida de manera ambulante. Su área de trabajo es el centro-norte capitalino, especialmente las zonas ubicadas en torno al parque La Carolina.

Alrededor del mediodía ingresa al parque en busca de potenciales clientes para vender los sánduches de jamón, queso y pollo.

Eduardo forma parte de las decenas de venezolanos que hacen del espacio público quiteño su lugar de trabajo.

Su presencia, de acuerdo con Rafael Pazmiño, subdirector de Producción y Servicios de la empresa municipal de aseo, incrementó la producción de desechos en el sector. “Ello nos ha obligado a incrementar las labores de recolección y barrido”, dice.

Con ello coincide la ecuatoriana Rosa Narváez, vendedora de hot dogs y huevos chilenos en el parque, quien siempre tiene un tacho de basura junto a su negocio.

Según la comerciante, ella recoge los desechos de su basurero y los coloca en los contenedores las veces que sean necesarias en el día. Desde muy temprano -afirma- hasta las 18:00, personal de limpieza del parque recoge la basura, pero en ocasiones esta sí se acumula.

La mujer se queja de que sus colegas extranjeros no cumplen con las rutinas de aseo, por eso las tarrinas y los vasos se acumulan, en algunos momentos, especialmente en los juegos infantiles y bajo los árboles.

Para Pazmiño, el fenómeno no es nuevo pues “la ciudad es como un ente vivo y tiene distintos comportamientos, incluso respecto a la disposición de basura. Y no son fijos, van mutando de acuerdo con diferentes factores”.

El funcionario de la Emaseo añade que las personas tienen comportamientos distintos en las diferentes zonas de la ciudad respecto a la disposición de basura. “Las personas tienen en el sur costumbres diferentes a las del centro y a las del norte. Y aunque los estratos socioeconómicos pueden ser los mismos, los comportamientos son diferentes”, indica.

Los habitantes del sur, por ejemplo, tienen la tendencia de colocar inadecuadamente basura voluminosa e indebida en los contenedores instalados en la zona.

Los contenedores son una tecnología diseñada en Europa para los desechos domiciliarios debidamente enfundados. Pero en el sur se encuentran fundas que contienen vidrios, escombros, piedras, colchones, rieles de cortinas, etc. Esto ocasiona problemas, pues la basura extraña daña el recolector o queda sentido y en lugar de poder recolectar 12 toneladas (t), recoge menos.

Cada recolector se encarga de unos 100 contenedores y cada uno de estos sirve, a su vez, para 20 o 40 familias, la afectación equivale a unas 12.000 personas por vehículo.

En el centro hay gran cantidad de puntos húmedos, aquellos que son usados como urinarios o para depositar excretas. De los 150 puntos húmedos identificados en el Distrito Metropolitano de Quito (DMQ), más de 75 están en esta área capitalina.

No obstante, la existencia de gran cantidad de negocios de comida en el sector ha llevado a la empresa de aseo a establecer convenios con sus propietarios y que se les provea de un servicio de recolección, prácticamente, puerta a puerta.  

En el Centro Histórico nunca faltan los ciudadanos que sacan la basura en cualquier momento.

En el norte, en las zonas más altas, los ciudadanos sacan la basura todos los días, con lo que se irrespeta el horario y la frecuencia. En algunos puntos sacan la basura a toda hora los 365 días del año, afirma el subdirector de Producción y Servicios.

En algunas zonas bajas del norte solo se respeta la frecuencia: si el recolector pasa en la noche, se ve basura desde la tarde, incluso a partir de la mañana y viceversa.

Los registros municipales muestran que los vecinos de los valles son más organizados para depositar la basura. “Es un trabajo constante. Suelo explicarlo diciendo que es como si tuvieras 20 máquinas de helado y a todas las prendo al mismo tiempo. Entonces, no te queda más que recoger de todas, si no se te riega el helado”, asegura el funcionario de la Emaseo. (I)

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