En esa zona habitan aproximadamente unas 100 familias

Barrio Bolaños exige pago justo por la reubicación

- 06 de julio de 2016 - 00:00
Tanto el proyecto Quitocables (foto) como la Solución Vial Guayasamín han generado protestas ciudadanas.
Foto: Daniel Molineros / El Telégrafo

Los moradores de la parte alta del sector están dispuestos a negociar con el Municipio, pero bajo ciertas condiciones.

El proyecto Solución Vial Guayasamín, cuyos trabajos arrancaron el 5 de abril, todavía preocupa a los vecinos del barrio Bolaños, algunos de los cuales tendrían que ser reubicados debido a la obra.   

Según los vecinos, el 2 de julio   se reunieron con el gerente de la empresa municipal de obras públicas, Alejandro Larrea.

La autoridad les habría indicado que no todas las propiedades van a ser expropiadas y que quienes desean quedarse lo harán bajo su responsabilidad porque viven en una zona de riesgo. “No llegamos a un acuerdo porque no estábamos todos los moradores. Pero yo no les creo a los del Municipio porque un día dicen una cosa y al otro día otra”, señaló María Cecilia Angos (64 años).  

La mayoría dice que no desea abandonar la zona, aunque algunos  anticipan que si la Alcaldía de Quito les hace una buena oferta, estarían dispuestos a irse. El barrio está situado en una ladera entre el túnel Guayasamín y la Av. Simón Bolívar, al nororiente de la ciudad.  

Los vecinos manifiestan estar acostumbrados a vivir allí y que les gusta la ubicación, pues se encuentran a 5 minutos de la ciudad.

Hilda Angos (48 años) está entre quienes no desean ser reubicados  pues teme perder las gallinas, los chanchos y los cultivos que tiene en su terreno. “Esas cosas no las voy a encontrar en un plan habitacional. Aquí nuestros niños pueden jugar con tranquilidad porque no hay delincuencia”. Afirmó que si el Municipio insiste en una oferta, “les diré que mi casa no está en venta”.

José Cuichán, de 67 años, la apoya y dice que ha sobrevivido mediante la crianza de cuyes, puercos, gallinas y el cultivo de algunas plantas. Considera que si los reubican estaría condenado a morir, debido a su edad, ya que no tendría fuerzas para trabajar en otra cosa.

Le preocupa también que no haya recibido información precisa sobre los efectos del proyecto vial. Por ello señaló: “No tenemos proyectado salir del barrio. El Municipio de Quito nos quiere quitar la paz y la tranquilidad”.

María Cecilia Angos también se muestra preocupada por la desinformación sobre el tema. Cree que de concretarse una reubicación, las casas que les entreguen no tendrían las comodidades de las actuales. “En mi casa viven mis 5 hijos; si nos llevan a una caja de fósforo (casa de conjunto) no podríamos vivir bien”, aseguró.

Los habitantes de la parte alta del barrio Bolaños, quienes serían los mayores afectados por la obra, dicen estar dispuestos a negociar sobre una posible reubicación, pero bajo ciertas condiciones. Iván Ligña dijo, por su parte, estar dispuesto si el Municipio los lleva a un lugar amplio, donde puedan criar animales y sembrar. “Nuestra casa es de 6 losas y si nos vamos, no sería por una casa del mismo tamaño”, afirmó.   

Carlos Páez, concejal de Alianza PAIS, afirmó que no es fácil mover a los moradores, pues tienen una historia en el barrio. “La gente no es una cosa que se debe mover de un sitio para el otro”.  

Según el cronograma de trabajo, se construye el acceso Centro-Norte y el viaducto Boussingalt. Para este mes está previsto el inicio de la ampliación de la av. Interoceánica y el arranque de la edificación de los 2 puentes paralelos al túnel Guayasamín y el nuevo peaje.  

La obra es uno de los 2 grandes proyectos de movilidad que planea la actual Alcaldía. El otro son los Quitocables (ver recuadro). (I)

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Proyecto Quitocables

En El Condado esperan a Rodas para conversar

El proyecto de transporte en teleféricos, bautizado como Quitocables, sigue generando problemas a la Alcaldía. El lunes, tras un accidentado intento de socialización, los vecinos de la urbanización El Condado invitaron al alcalde Mauricio Rodas para que acuda a su ciudadela el próximo sábado, con el fin de hablar sobre el tema.

Lothar Ranft, uno de los moradores, señaló: “Todos están invitados. Que venga el Alcalde, pero sin confrontación”.   

Lo dijo respecto a que la socialización no pudo concretarse pues en el auditorio de la Administración Zonal la Delicia  (Cotocollao) había vecinos de zonas como Pisulí, Roldós y la Colina, quienes habían participado en el proceso anteriormente. “Cuando entramos el salón estaba lleno y nos comenzaron a insultar”, dijo Rebeca Villota, otra moradora.  

La tensión que se generó, a momentos, entre ambos grupos logró ser controlada por policías metropolitanos. No obstante, los habitantes de El Condado, Cipreses, Ponceano Alto y 23 de Junio optaron por retirarse del lugar para evitar confrontaciones.   

Ranft apuntó  que la Alcaldía estaría construyendo la idea del proyecto en base de falsedades. “Hay  mentiras por parte del Municipio de Quito.  Dice que llegar de la Pisulí a la Ofelia toma actualmente hora y media, pero, normalmente, toma 25  minutos y en hora pico 35.

Los Quitocables es el proyecto estrella de movilidad de la actual administración municipal.

El Cabildo prevé que las obras de la Línea Norte, que unirá a La Roldós con La Ofelia, arranquen este año y alcancen el 30% hasta diciembre. La ruta, la primera de 4 planificadas, requiere $ 44 millones. (I)

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