“Aire que respira Quito aún es óptimo”

14 de julio de 2012 - 00:00

El Municipio de Quito se ha planteado una “Agenda Ambiental” para los  próximos cinco años que busca convertir a Quito en un Patrimonio Natural de la Humanidad hasta 2022. La Secretaría de Ambiente, a cargo de Ramiro Morejón, ha delineado las directrices que, entre otros aspectos, privilegia la conservación del patrimonio natural, la reducción de la contaminación y el crecimiento de los espacios verdes.

¿En qué se fundamenta esa agenda?

Tiene cuatro ejes. El primero es conservación, protección y uso sustentable del patrimonio natural, es decir, fomentar actividades sostenibles como el ecoturismo, la forestería, agricultura y ganadería sustentable y otras actividades de ese tipo.

En Nono se han declarado las primeras áreas de conservación del Distrito Metropolitano, un área de 17 mil hectáreas y otra de 15.800. Allí vamos a crear el Corredor del Oso de Anteojos. Tenemos 27 osos de anteojos en Quito y algunos pumas, que con unas trampas fotográficas los hemos registrado.

El segundo campo es cambio climático. Quito y Ecuador somos productores marginales de gases de efecto invernadero, que es una responsabilidad de los países desarrollados, pero debemos estar preparados. El tercer campo tiene que ver con la producción y el uso responsable de los recursos naturales.

Y como cuarto está la participación y corresponsabilidad de la ciudadanía en la gestión ambiental. Con ellos participamos en temas de conservación, manejo de residuos... Y la ciudad cuenta con una red de monitoreo de calidad del aire, radiación ultravioleta y ruido, y se diseña una red de monitoreo de agua. 

¿Qué aire respira Quito?

Es aceptable. No hay ni punto de comparación con ciudades como Santiago de Chile y México, pero hay zonas en donde tenemos problemas. A pesar del gran número de vehículos: más de 410 mil, una tasa elevada  con un incremento del 10% anual. Si la gente sigue comprando autos en la misma proporción será  insostenible. Una alternativa de movilidad sustentable será el Metro de Quito para que la gente  priorice el transporte público.

¿Cómo miden la contaminación?

Tenemos 35 estaciones de monitoreo de aire en Quito, distribuidas en las ocho administraciones zonales. En la calidad del aire tenemos una escala: de 0 a 50 es óptimo; de 51 a 100 es aceptable; de 101 a 200 hay que tomar precaución; de 201 a 300 es una alerta; y de 301 a 400 ya es un nivel de alarma. A excepción de los eventos volcánicos, nunca hemos estado en alerta o en alarma, cosa que sí sucede en Santiago y México.

Ellos, con cierta periodicidad, tienen problemas que obligan a restringir la circulación vehicular y la de personas. En ocasiones, por el nivel de contaminación se suspenden las clases. Eso jamás ha pasado en Quito porque nuestros niveles generalmente son óptimos y aceptables.

Actualmente el nivel es óptimo en todas las administraciones a excepción de Calderón, que está en nivel aceptable   porque se están ejecutando obras y eso levanta polvo. En la página web de la Secretaría de Ambiente la ciudadanía puede encontrar un reporte diario.

En Quito, ¿dónde se concentra la contaminación?

Los lugares más contaminados por monóxido de carbono son La Marín, la Necochea, Chiriyacu, El Camal y  El Triángulo (San Rafael) porque hay más concentración de vehículos. Y en el Centro Histórico porque las vías son más estrechas se genera una combustión y más contaminación. También el ingreso a la ciudad desde el sur, por   Quitumbe.

¿Los autos particulares son los que más contaminan?

No precisamente. Monitoreamos el monóxido de carbono que emiten los vehículos particulares, pero también están el transporte pesado (diésel y el azufre) y las centrales termoeléctricas, que son aun más contaminantes.
La contaminación de los autos depende del combustible y de la tecnología.

En noviembre de 2011 el Gobierno  ordenó que se distribuyera diésel premium a nivel nacional, ese contiene 500 partes por millón de azufre, y eso disminuyó la contaminación del aire. Lo óptimo sería que tuviésemos menos de 50 partes por millón de azufre en los combustibles.

¿Qué contaminante prevalece en el aire de Quito?

Hemos registrado una disminución del monóxido de carbono desde que se implantó la revisión técnica vehicular, que tiene dos objetivos: garantizar que los vehículos estén en condiciones apropiadas para circular, y controlar las  emisiones y  el ruido. Cuando se mejoró la calidad del combustible también disminuyó la contaminación, especialmente de azufre.

¿Qué acciones adoptó la Secretaría para mejorar la calidad del aire?

En San Antonio de Pichincha se regularizaron las canteras y solo pueden funcionar las que están autorizadas. El Municipio implantó un sistema de filtros que se denomina Retrofit, en todos los vehículos articulados de la Ecovía, lo que reduce el 40% de la opacidad. También se lo hizo en los vehículos del Corredor Norcentral y en algunos alimentadores. En total 92 vehículos tienen instalado el filtro.

También se trabaja en una normativa para que haya una actualización de los catalizadores de los autos, pero estos deben ser de tres vías; esos son los que sirven para reducir las emisiones.

¿La extensión de espacios verdes contribuirá?

Por supuesto, sin lugar a dudas. Quito tiene varias desventajas: es una ciudad de altura, tiene alta radiación solar, que también incide en la generación de contaminantes secundarios; es una ciudad además con una topografía irregular, eso hace que las paradas y arranques de los autos tengan una combustión menos completa y genera más contaminación, pero el ser una ciudad de montaña y con áreas verdes es un punto positivo porque contrarresta la contaminación.

Tenemos el Pichincha, hay que protegerlo, sin lugar a dudas, tenemos los parques metropolitanos, todo eso se convierte en los pulmones de la ciudad. Al norte de Quito no existen áreas verdes, aparte de los bosques secos, es por eso que se realizan proyectos para la construcción de corredores verdes.

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