77 familias saldrán de 5 barrios en zonas de riesgo

24 de febrero de 2012 - 00:00

El Municipio de Quito planea  reubicar a 77 familias de algunos sectores de  Atucucho, Calderón, Monjas, Paluco y Yaku, cuyas viviendas están en  zonas de riesgo. Serán trasladadas a los conjuntos habitacionales   Mena 2   y Pueblo Nuevo,  que se construyen en el sur de la ciudad, con apoyo del Cabildo.

El proceso es parte del convenio que la Municipalidad firmó el pasado 12 febrero con la  Empresa Metropolitana de Hábitat y Vivienda, creada específicamente para resolver la reubicación de los barrios en zonas de riesgo. 

Como parte de ese programa también se construyen los proyectos inmobiliarios Ciudad  Bicentenario (Pomasqui) y Bellavista de Carretas (Carcelén), y están en planos    Girón del Valle (Chillogallo), San Francisco de Huarcay (La Ecuatoriana) y  Turubamba de Monjas (Camal Metropolitano).

Mientras eso se concreta, el Municipio entrega a las familias un fondo de  ayuda humanitaria de 146 dólares  para  costear un  arriendo.  El proceso   inició en  2010  con un estudio de campo aplicado en las ocho administraciones zonales, mediante  el cual se identificó a 60 barrios en condiciones de riesgo y la  capacidad socioeconómica  de sus habitantes para integrarlos al plan de  reubicación.

El primer traslado se dio en  mayo de 2011, cuando el Municipio desalojó a los moradores del  barrio Forestal, asentado  sobre la avenida  Simón Bolívar, luego de que la montaña cedió y  provocó la muerte de cinco personas. Esas familias están protegidas por el programa municipal y  serán trasladadas a los nuevos conjuntos habitacionales.

Sin embargo, para quienes viven en  zonas de riesgo, como  María Catota, la solución es otra: construir  un muro de contención detrás de su casa levantada con bloque.  La mujer  habita en el barrio Alma Lojana, en el sector  Monjas.

Con su  hijo amarrado a la espalda,  María sube la pendiente  de tierra con total naturalidad y cuenta que ha vivido en la zona por 15 años,  junto a su  familia, “y a Dios gracias no ha pasado nada”. Dice que aceptaría  la reubicación si la nueva  vivienda se parece a la suya (dos pisos de bloque), pero  el Cabildo entregará casas  de una planta con dos habitaciones y un baño.  Cuando se le pregunta sobre los  riesgos que enfrenta su familia, solo  baja la mirada y asegura que hasta el momento ningún funcionario municipal le advirtió del problema.

Germán Chiluisa, su vecino, tampoco  conoce del proyecto, pero indica que  no aceptará, ya que su casa es herencia de sus padres y por tanto no la abandonará.

La expropiación está dentro  del plan municipal

Para Jaime Palaquinay, la historia es diferente. Durante 30 años vivió en el sector La Loma, en una vivienda  que alquilaba al IESS. Pero tras un acuerdo interinstitucional el predio   pasó a ser parte del Fondo de Salvamento (Fonsal), y cuando esta entidad desapareció la propiedad  fue asumida por el Municipio.

“Hace ya un tiempo, personal del Municipio me visitó  y me informó sobre la reubicación”, manifiesta Palaquinay, quien  ha aceptado la propuesta con el propósito de obtener un nuevo hogar. Solo espera que se ubique  cerca del Centro Histórico, en donde está su negocio.

Con el  Plan de Relocalización la Alcaldía pretende  controlar  el crecimiento urbanístico de Quito y evitar futuras desgracias.

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