Viejos orgullosos de su edad

- 02 de agosto de 2014 - 00:00

Socialmente no nos damos cuenta de que el grupo de adultos mayores tiene altos niveles de discriminación. Esta situación se naturalizó de tal manera que hasta se manifiesta ‘crema anti-age’, o frases como ‘que feo que es ser viejo’, ‘no quiero decir mi edad’.

La gente dice ‘no es para tanto’, pero la realidad es que hay una lectura negativa de la vejez. Y uno de los factores que tienen los adultos mayores es que son parte de sus propios discriminadores porque dicen ‘no me quiero sentir viejo’, ‘estar con viejos’.  

La palabra viejo está mal vista y es un grave problema si la propia palabra que me distingue la veo como algo negativo o la cosifico, la ligo a cosas en desuso. Esto habla que no terminamos de tomar conciencia de la importancia de reafirmarse y sentir orgullo de ser viejo.

Tenemos que desnaturalizar estas cuestiones; por suerte hemos ganado muchas batallas respecto a la violencia contra las personas adultas mayores y hay que ir cada vez más a fondo, desterrar prejuicios, distinguir que envejecimiento no es enfermedad -porque aún hay gente que lo sigue confundiendo- y una cosa es combatir cierta patología que puede ser más habitual a una edad y otra es tener que combatir las arrugas que no son una enfermedad sino una cuestión meramente estética ligada a los imperativos culturales de una época.

Es necesario generar conciencia que la vejez es una buena etapa de la vida a pesar de algunos aspectos que quizá complique a algunos, puede haber un poco más de ñañas, dolores, pero es una buena etapa y hay que construirla culturalmente.

El empoderamiento personal es poder deshacer la opresión interiorizada, sacarse los prejuicios y cuestiones negativas que uno tiene dentro como adulto mayor porque termina generando violencia contra sí mismo.

Si yo pienso que estoy viejo para o no sirvo para nada estoy violentándome a mí mismo. Y el empoderamiento implica una mayor autoestima y autonomía.

Yo sigo el ejemplo de las grandes luchas del siglo XX y las que se siguen aún como es la de la mujer (por la igualdad de derechos), hay que recuperar el orgullo de ser viejo, la seguridad, armarse en grupo como un conjunto que sepa defenderse, tener herramientas, y si bien estamos en una construcción social que muchas veces genera violencia cultural y los invisibiliza, ellos van a ser más capaces de contrarrestarla.

Las personas adultos mayores son actores fundamentales en el quehacer cotidiano de la sociedad y no solo tienen mucho por transmitirnos, contarnos y enseñar, sino que ellos también son promotores de muchos temas.

Los adultos mayores están llamados a convertirse en actores sociales, con derechos y dignidad.

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