El velo islámico y el debate intercultural

- 10 de marzo de 2019 - 00:00

Después del cristianismo, el islam es la segunda religión con mayor número de creyentes. Alrededor de 1.600 millones de personas lo practican en 130 países.

Si bien los musulmanes declaran que “Alá es el único Dios y Mahoma su profeta”, a menudo la cultura de cada país se impone sobre la religión y el Corán -escritura sagrada del islam- es interpretado de forma distinta.  

Por ello es difícil generalizar sobre sus prácticas, ya que mientras unos lo califican de una doctrina que excluye a las mujeres de la sociedad y vulnera sus derechos, otros lo defienden como una religión que promueve el respeto, la solidaridad y la no violencia.  

En Irán, tras la Revolución Islámica, la caída del sha Mohammad Reza Pahlevi, en 1979 el ayatolá Ali Jomeini se convirtió en líder de la nueva República Islámica. Prometió conceder libertades y derechos a las mujeres para ganar su confianza y apoyo. Sin embargo, ese mismo año aprobó la poligamia, redujo la edad de matrimonio de las niñas de 18 a 13 años y decretó la obligación de llevar el velo islámico.

Para algunas interpretaciones del islam, todos los atractivos de la mujer perturban a la sociedad. Para preservar esa tranquilidad establece cubrir su cuerpo.

En los países más extremistas como Arabia Saudita, no se observan mujeres descubiertas en las vías públicas. Las patrullas policiales cuidan de que se cumpla con ello. La mayoría usa el hiyab, un velo que cubre el cabello y cuello; en Irán es el chador, usado por las más religiosas y lo colocan sobre la cabeza y cubren todo el cuerpo, pero quienes no son tanto emplean un simple pañuelo. Mientras que en Afganistán y Pakistán utilizan la burka, que oculta la totalidad del rostro con una mínima rejilla en los ojos.

En Francia, Holanda y Bélgica lo prohíben en los espacios públicos, una medida criticada por la ONU por violar la libertad religiosa de las mujeres, ya que aquellos que las marginan por usar el velo también las excluyen de la sociedad.  

Se debe considerar que las musulmanas llevan el velo porque su creencia en el islam es inquebrantable, aunque también hay quienes lo hacen por presión de una sociedad patriarcal. Otras lo usan como símbolo de identificación y para evitar ser consideradas como objeto sexual, y no como una imposición.

El uso del velo islámico no solo es un eje del debate feminista contemporáneo, sino también de la controversia intercultural entre el mundo musulmán y Occidente. (O)

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