Reconstruir vidas

- 16 de junio de 2019 - 00:00

Cabe la pregunta: ¿qué hacen las personas que quedaron solas, que enviudaron o se divorciaron, para retomar el curso de sus vidas? Este es el meollo de Gloria Bell (2018), del chileno Sebastián Lelio, el cual, luego de ganar el Óscar al mejor filme extranjero con Una mujer fantástica (2017), se adentra en los territorios de Hollywood con dicha producción.

De hecho, Gloria Bell es el remake de otra película que hiciera en Chile con el título homónimo, lanzado en 2013, sobre una mujer que bordea la tercera edad, divorciada, con hijos ya independientes, y que debe afrontar su vida, para lo cual se involucra en diversas actividades sociales, fuera de las de su trabajo, para enfrentar la soledad.

Gloria Bell evidencia ciertos temas actuales que a veces no se les presta atención. Uno es el de las ciudades impersonales donde la gente vive recluida en sus hogares, sin contacto con semejantes, desde los hijos, hasta los vecinos. Gloria (interpretada por Julianne Moore), si bien mantiene una relación como madre y abuela con las familias de sus hijos, vemos que ellos la separan, dados sus modos de vida.

Como ella vive en una casa de departamentos también es testigo de la violencia doméstica de sus vecinos, sin conocerlos y sin poder hacer nada. El resultado, el encierro del que quiere salir. De ahí el tema de reinsertarse en actividades a sabiendas que terminan siendo rutinarias. Tratar de lograr contacto humano con otras personas de la misma edad y condición, por lo tanto, es un reto porque la idea es volver a reconstruir destinos propios.

Un hecho también resaltado en el filme es la competitividad en las empresas y cómo poco a poco las personas casi de tercera edad son obligadas a renunciar o son apartadas. El reto de reconstruir vidas implica, por lo tanto, una aventura donde las personas deben enfrentar a la violencia del sistema, a los oportunistas, a un mercado que ve en ellas sujetos a los que se les debe extraer toda la riqueza monetaria en lugar de reintegrarles con los derechos que les asisten.

Gloria Bell, si bien es una película que tiene sus obviedades, al mismo tiempo propone pensar ese otro entorno, el de quienes están en el límite de lo social. Su discurso es claramente fuerte, aunque sabemos que la respuesta ya la dan los mismos individuos que están en las condiciones descritas: sin esperar nada de nadie, la idea es siempre buscar no encerrarse en pos de la felicidad, tal como el nombre mismo de la protagonista sugiere. (I)

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