El papel de los 'animal spirits' en el crecimiento económico

- 07 de febrero de 2019 - 00:00

Son varios economistas de nivel mundial que argumentan que la economía no es guiada solamente por decisiones o motivos puramente racionales y que constituyen el cimiento de la teoría neoclásica considerada como el pensamiento dominante de esta ciencia, sino que intervienen motivaciones emocionales, no económicas o irracionales.

Décadas atrás, Keynes denominó a estas motivaciones como los animal spirits y advirtió que estas serían la causa principal de las fluctuaciones de la economía. Otros economistas galardonados con el Nobel de Economía, como Akerlof y Kanemann, han investigado al respecto.

El primero, impulsor de la economía conductual, considera que el mercado funciona realmente alrededor de los animal spirits; es decir, de la condición de ser seres humanos, por lo cual hay que prestar atención a los patrones de pensamiento que influyen en las ideas y sentimientos de las personas. Según Akerlof, en la mayoría de los casos se toman las decisiones como un “impulso espontáneo hacia la acción”.

Identifica cinco facetas de estos animal spirits: confianza y sus mecanismos de retroalimentación de la economía; justicia social, relacionada con los precios y salarios (cabría incorporar la percepción de impunidad y su impacto en el descrédito de las instituciones); los efectos de comportamientos corruptos, que por cierto abundan en Ecuador; la ilusión monetaria, referido al desconocimiento de las personas de los efectos de la inflación y deflación; y, finalmente, el efecto de las historias, relacionado con el impacto que pueden tener los líderes como creadores de historias en el comportamiento de la sociedad.

Los gobiernos tienen un rol qué cumplir para incidir en estos animal spirits; en este sentido, las percepciones alrededor de estas cinco facetas en Ecuador no son favorables en ningún sentido, cabría recomendar que se diseñe una estrategia que se oriente a cambiar las mismas. No resulta suficiente reducir el déficit fiscal y los buenos deseos e intenciones de determinados ministros de Estado. (O)

Ramiro Canelos
Vicerrector financiero de la UIDE

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