Importancia de la eficiencia energética

- 27 de junio de 2018 - 00:00

El Acuerdo de París que entró en vigor en 2016, compromete a todas sus partes a mantener la temperatura global por debajo del umbral de 2°C respecto a la era preindustrial y seguir esforzándose por limitar este aumento a 1.5ºC; emprendiendo un camino hacia un mundo sostenible, desligado de los combustibles fósiles.

Debido a la tendencia creciente de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI), el cumplir con esta meta resulta ser ambicioso. Los expertos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) estiman que es necesario reducir las emisiones de GEI relacionadas con la energía en más de un 70% para 2050 en comparación con los niveles de 2015. Objetivo que puede ser cumplido con el despliegue masivo de energías renovables como eólica, solar e hidroeléctrica.

Según la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés), ampliar la oferta de fuentes energéticas sostenibles al 36% de la combinación energética mundial para 2030 contribuiría con la reducción de la mitad de las emisiones de GEI necesarias para evitar el incremento de la temperatura global, mientras que la parte restante se cubriría con la implementación de sistemas de eficiencia energética; razón por la cual, el Acuerdo de París constituye un gran avance no solo en la mitigación de emisiones, sino también en el desarrollo del sector energético, dando paso a una transformación del sector a través de la inversión en tecnologías limpias y de eficiencia energética que permitan contribuir con el objetivo planteado.

Hasta ahora, los acuerdos climáticos determinaban a los países los objetivos y plazos límite para la reducción de las emisiones de carbono (estrategia top-down). El Acuerdo de París, por el contario, permite a los gobiernos elaborar sus propios planes de mitigación de emisiones (estrategia bottom-up), siendo un cambio notable del enfoque convencional usado anteriormente. El éxito radica en que los gobiernos otorguen importancia a la mitigación de emisiones y garanticen la inversión necesaria para cumplir con este objetivo.  Es así, que tanto el desarrollo de tecnologías limpias como la inversión en energías renovables se convierten en uno de los pilares fundamentales en la lucha contra el calentamiento global. IRENA estima que para la consecución de esta meta se deberá multiplicar la inversión en energía renovable y eficiencia energética a nivel global, alcanzando para 2020 los 500.000 millones de dólares anuales y para 2030 los 900.000 millones. Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ha cifrado en 13,5 billones de dólares la inversión necesaria durante los próximos 15 años en las contribuciones nacionales de mitigación al cambio climático presentadas por 187 países ante la Organización de las Naciones Unidas. 

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