Punto de vista

Esmeraldas, sinónimo de libertad

- 10 de agosto de 2016 - 00:00
Nos aproximamos a los doscientos años de un hecho fundamental de la independencia del país, la declaración de libertad de Esmeraldas, ocurrida en Rio Verde, el 5 de Agosto de 1820. Repensar la importancia de Esmeraldas en ese hecho nos obliga a relativizar el papel que la historia asigna a los criollos y a las elites poscoloniales, en la lucha por la independencia de España y a valorar el papel que los sectores populares, especialmente los afroamericanos y los indígenas, han tenido en las luchas por la libertad y por la total emancipación en nuestros países.
¿Qué factores contribuyeron a que en Esmeraldas ocurriera este hecho que marcaría definitivamente la historia futura del Ecuador? Afortunadamente, hoy contamos con importantes contribuciones en el campo de la historia, especialmente los trabajos de investigadoras como Marcela Echeverry, Rocío Rueda, Valeria Coronel y Federica Morelli, así como los pertinentes señalamientos que ha hecho el intelectual afroesmeraldeño Juan Montaño, quienes muestran el protagonismo que han tenido los sectores populares en la luchas emancipatorias de Esmeraldas.
Estas luchas empiezan desde el mismo momento de la conquista y basta recordar la República de Zambos que creó y lideró Alonso de Illescas, quien negoció con la Corona y siempre a favor de los suyos, la soberanía de un territorio formado por los descendientes de los afrodescendientes y los indígenas Niguas y Campaces. Si bien la Republica de zambos desapareció tempranamente, Esmeraldas fue un territorio que atrajo desde un inicio a los cimarrones escapados de las minas de Barbacoas y de las zonas esclavistas del Sur de la actual Colombia.
En el siglo XVIII, ante los atractivos de la explotación aurífera, propietarios de minas empiezan a introducir en la zona población esclavizada que desde ese mismo momento empieza a conocer y a ejercer los recursos jurídicos, políticos y militares para conseguir su emancipación. Los afrodescendientes se convierten en piezas claves para la apertura de caminos y negocian beneficios económicos para su libertad. A fines del siglo XVIII y principios del XIX, los aires revolucionarios cubren todo el Atlántico, ocurren las reformas borbónicas y la invasión napoleónica a España.
En ese contexto, cimarrones haitianos participan de la independencia norteamericana y los borbones abren la posibilidad de reconocer los derechos a los afrodescendientes por participar en los ejércitos y por defender los intereses de la corona contra los intereses privados de los propietarios de minas que evadían sus obligaciones fiscales. Esto impacta muchas zonas esclavistas y en Esmeraldas muchos esclavizados encuentran la vía de la emancipación convirtiéndose en supervisores de los intereses reales, al vigilar el cumplimiento de las obligaciones de los esclavistas. Estos mismos sectores fueron los que apoyaron a los criollos independentistas que se refugiaron en Esmeraldas y proclamaron la independencia porque venía acompañada de la promesa de la libertad.  
Lograda la independencia, las nuevas elites privilegiaron el interés de los esclavistas antes que el derecho ganado de los afrodescendientes y proclamaron medidas tibias como la libertad de vientres antes que la emancipación inmediata. En el siglo XIX, paradójicamente, la situación de los afroesmeraldeños no mejoró porque la provincia fue abierta a la participación del capital inglés por los empréstitos que ese país había hecho para la independencia así como a empresarios colonos que, amparados en medidas como el concertaje, sometieron nuevamente a la población nativa que continuaría luchando por su libertad en el liberalismo radical y en la izquierda del siglo XX. (O)
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