Punto de vista

Como peatones, también están en riesgo

11 de octubre de 2014 - 00:00

Punto de vista

Lamentablemente en Ecuador no existen datos sobre los accidentes relacionados a los conductores adultos mayores, sino de manera general sin contar la edad. Cuando sucede un siniestro somos reactivos, respondemos ante el hecho consumido. Mientras en otros países se trabaja en educación y prevención, que es lo más correcto.

En Ecuador, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), los accidentes de tránsito son la quinta causa de muerte, pero si se analiza de acuerdo al género constituyen la primera causa de muerte de los hombres. La experiencia  dice que el ser humano no desarrolla el sentido del peligro sino hasta los 25 años. Un niño, por ejemplo, es vulnerable en una ciudad, no sabe cómo cruzar, qué significan las señales de tránsito. Nos adaptamos de manera “empírica” a los conceptos de un cruce o la luz verde, amarilla o roja del semáforo.

Es necesario diferenciar entre accidente y siniestro. En el primer caso responde a causas fortuitas, pero en el segundo si un bus se pasó un semáforo en rojo y causó muertes no es un accidente, es una   imprudencia del conductor.

En el caso de los adultos mayores son quienes menos siniestros provocan. Sin embargo, en este grupo de población se ha determinado que los sitios más peligrosos para ellos son las intersecciones y el momento de virar a la izquierda. Esto se debe a que con el avance de la edad se pierde el sentido del peligro. Es común para ellos que si miran un vehículo aproximándose, consideran que está muy lejos pero no analizan que puede venir a 100 kilómetros por hora. Es ahí cuando se produce el accidente.

La capacidad de visión es otro aspecto por tomar en cuenta. Con los años se disminuye y por ello en otros países los fabricantes de autos incorporan luces más brillantes ante la presencia de conductores mayores de 70 y 80 años.

¿Cuál es la edad máxima para tener una licencia de conducir? En Ecuador, la norma indica la edad mínima establecida en 16 años (primero acceden a un permiso si pasan las pruebas y tener una persona mayor como responsable además de una garantía, hasta cumplir los 18 años). Sobre la edad máxima  no se señala nada. Lo que se obliga es que toda persona pasados los 65 años se someta a exámenes cada dos años para renovar su licencia, mientras para otras edades es cada cinco.  En países europeos es a partir de los 75 años que se aplica esta medida.

Considerar que las personas adultos mayores no están habilitadas para conducir un vehículo además es un tema cultural, siempre pasa -por ejemplo- que si van a 70 kilómetros por una avenida en la cual está permitido circular hasta 90, no falta un “apurado” que le haga luces, les pite y pase insultándolos por su condición de viejo. Peor si es mujer la manda a la cocina.

Es urgente que los medios de comunicación impulsen campañas sobre los riesgos que conllevan la velocidad, la fatiga, el consumo de alcohol. Hay muchas investigaciones sobre estos temas. Si una persona conduce un auto a  50 kilómetros por hora y se cruza un peatón, el riesgo de muerte para este es del 90%. Si lo golpea a 40 kilómetros, el peligro baja al 25% y si va a 30, a 9%.

La velocidad de golpe casi siempre es similar a cuando miró al peatón. En esto influyen muchos aspectos como el tiempo de reacción, de frenado, el tipo de llantas, si tienen o no labrado, qué tipo de frenos son del vehículo, si llueve o no.

Un grave problema para los adultos mayores que debe tomarse en cuenta son los pasos peatonales. Está comprobado por estudios de campo que una persona adulta mayor camina 1,2 metros por segundo y resulta que en determinadas avenidas deben cruzar hasta seis carriles, que sumado el espacio de los parterres que significan unos 20 metros o más. Hay semáforos que han sido programados para cambiar apenas en 3 segundos, qué hace un adulto mayor en estas circunstancias. Como peatones sus vidas están en permanente riesgo.

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