1998: El firmamento

- 13 de junio de 2018 - 00:00

El mundo miraba a Ronaldo en una selección brasileña que mezclaba a los campeones de 1994 con los que se coronarían en 2002. Holanda tenía la mejor selección de su historia: Van der Sar, los hermanos de Boer, Bergkamp, Kluivert, Seedorf, Cocu y Davids. Argentina iba con Batistuta, Ortega, Verón, Simeone y Zanetti. Inglaterra tenía a Alan Shearer y a unos jóvenes Beckham y Owen. En Italia estaban Vieri, Maldini, Del Piero, Albertini y Baggio. Alemania llegaba envejecida, pero con Klinsmann, Bierhoff y el legendario Mathaeus en su quinto mundial. España alineaba a Zubizarreta, Hierro, Luis Enrique, Raúl. Equipos menos potentes tenían sus figuras: el nigeriano Kanu, el paraguayo Chilavert, el colombiano Asprilla, el austríaco Herzog, el búlgaro Stoichkov, el rumano Hagi, el yugoslavo Mijatovic, el mexicano “Pájaro” Hernández, los chilenos Zamorano y Salas, y los daneses Schmeichel y los hermanos Laudrup. Pero dos selecciones que no habían jugado el Mundial anterior y deslumbraron: Francia y Croacia, que agregarían sus propias estrellas al brillo de la Copa de 1998.

Con Zidane, Barthez, Henry, Deschamps, Vieira, Desailly y Thuram, el local quedó campeón doblegando a todos sus rivales, encajando apenas 2 goles y derrotando a las poderosa Italia y Brasil. La fiesta croata fue menos grandiosa, pero más emotiva.

En Croacia había algunos futbolistas que habían jugado para Yugoslavia, como Robert Proscinecki, titular en la eliminación contra Argentina en 1990. En esa selección yugoslava también fueron convocados Davor Suker, Alen Boksic y Robert Jarni, quien jugó unos minutos.

Pero la gran Yugoslavia había sido suspendida por la FIFA durante su guerra civil, que acabó con su separación en 5 naciones (hoy, en 7), entre ellas, Croacia.

Emparejados en el grupo H, los croatas superaron a Jamaica y a Japón, pero cedieron contra Argentina, en el único partido en el que no marcaría el goleador, Suker, por entonces titular del Real Madrid. Pero el punto máximo llegó en los cuartos, cuando golearon 3-0 a una Alemania sólida, que venía de ganar el grupo de Yugoslavia.

Antes del partido contra Francia, en el que fueron finalmente eliminados, los once titulares croatas posaron para una foto en la que sus camisetas formaban la leyenda “Thanks Goran”, dedicada al tenista Ivanisevic, vicecampeón de Wimbledon ese año (un torneo que ganaría finalmente en 2001). Tras la terrible guerra de los Balcanes, un país pequeño como Croacia hallaba la alegría en el deporte. Aunque perdieron la semifinal, Suker, Boban y Proscinecki dejaron alto el nombre de su país cuando vencieron en el partido por el tercer puesto a la poderosa Holanda de Guus Hiddink. (O)  

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